El jaguar es una especie en peligro de extinción desde Argentina hasta el norte de México, Panthera ha puesto manos a la obra para preservarlo.

 

Thomas S. Kaplan siempre sintió un especial cariño por la naturaleza, en particular por los grandes felinos. Durante su niñez fantaseó con ellos gracias la literatura que el destino puso en sus manos, y cuando creció y tuvo oportunidad, creó, junto con su esposa Daphne Recanati, la asociación Panthera, el vehículo a través del cual canaliza todos sus esfuerzos de conservación de esa especie.

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Fue en 2006 cuando Panthera comenzó a trabajar por los grandes felinos. A lo largo de los años ha dedicado tiempo y dinero a la preservación del león, el tigre, la chita, las panteras, el snow leopard y el jaguar.

El vertiginoso crecimiento de las zonas urbanas, así como la falta de normas que protejan a la vida silvestre amenazan a todas las especies de grandes felinos en el planeta. América, hogar del jaguar (el tercer felino más grande sólo después del león y el tigre), no ha sido la excepción y actualmente muestra una seria reducción en la población de ese mamífero.

El Programa Jaguar de Panthera se centra en la conservación a largo plazo y la persistencia de jaguares salvajes, lo cual significa preservar su hábitat, proteger a los ejemplares que son víctimas de persecución y el mantenimiento de las poblaciones de sus presas. Para lograrlo, la organización ha implementado la Jaguar Corridor Iniciative (Iniciativa del Corredor Jaguar, o JCI), que busca mantener la conectividad entre las poblaciones de jaguares del norte de México hasta el norte de Argentina.

En otras palabras, se trata de conservar y mantener espacios en los que estos enormes animales puedan deambular de forma segura y conectarse con otras poblaciones de su especie.

Durante los últimos siete años, el Programa Jaguar ha otorgado becas para la realización de importantes estudios en México en busca de información sobre la distribución del jaguar en áreas críticas, como el corredor Sonora-Jalisco, la potencial conexión de jaguares que se mueven hacia el sur de la Sierra Madre Oriental, y el corredor ubicado al oeste de la Selva Lacandona.

Panthera ha buscado asegurar el Corredor Jaguar en Mesoamérica, desde el norte de Guatemala hasta la Amazonia colombiana, y ahora que el Corredor Jaguar de Mesoamérica se encuentra mejor definido y las acciones de conservación se aplican de forma plena allí, la atención de la organización se enfoca en asegurar los extremos norte y sur del Corredor Jaguar, en el sur de Brasil y en México.

 

La estrategia de Panthera en México

La labor de conservación de especies tan elusivas y que con frecuencia son vistas como sagradas por unos miembros de la población y como una amenaza para otros no es fácil, pero Panthera ha logrado implementar estrategias para la conservación de la especie a largo plazo que permiten conservar poblaciones centrales y la conectividad entre éstas.

Entre los componentes clave del trabajo de Panthera en el país se encuentra la realización de estudios que ayuden a comprobar la persistencia de corredores que permitan a las poblaciones de jaguares conectarse, entre ellos el que vincula al oeste de la selva Lacandona con el oeste del país (para lo cual colabora con académicos y estudiantes de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco) y uno que podría conectar a las poblaciones de Sonora y Jalisco con las de la Sierra Madre Oriental.

Así lucen las áreas en las que habita el jaguar en México y los corredores que las conectan. Foto: Panthera.

Así lucen las áreas en las que habita el jaguar en México y los corredores que las conectan. Foto: Panthera.

Panthera también trabaja en todos los niveles para “promover la conservación eficiente, eficaz e inteligente de los jaguares. Y, en todos los países en los que trabajamos, evaluamos el marco social y político para la conservación del jaguar”, dice la organización en su sitio de internet. En México, afirman, tienen la intención de trabajar con el gobierno nacional y las entidades legislativas para ayudar a reconocer la importancia de los jaguares como patrimonio natural de México, e incentivar su conservación a través de la legislación. “Del mismo modo, en los corredores importantes y JCUs, trabajaremos con las comunidades y los gobiernos locales para fortalecer sus compromisos por un ambiente saludable que incluya a los jaguares”, dice.

Además, a pesar de que México tiene una estructura académica y gubernamental bien desarrollada en materia de investigación y de ciencias de la conservación, hay zonas del país que permanecen relativamente desconocidas en cuanto a la composición de su comunidad de vertebrados, incluyendo a los jaguares. El área entre la JCU Chimalapas, en el estado de Oaxaca, y la JCU Jalisco, en los estados de Guerrero, Michoacán, Colima y Jalisco resulta especialmente importante para la conservación de los jaguares, por lo tanto, la ONG comenzará un esfuerzo a largo plazo para ayudar a entender la distribución de los jaguares, las especies de sus presas y su hábitat en esta región a lo largo de la costa del Pacífico, que figura dentro de los estados de Guerrero, Michoacán y Colima.

 

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