Por: Luis Javier Álvarez Alfeirán, MA

El mundo en el que vivimos ha cambiado la realidad de las personas de forma importante, dejando incluso atrás el tan trillado tema de la pandemia de Covid-19; la digitalización y la imagen son un fenómeno relevante sin precedentes. Cada día las personas comparten sus experiencias a través del video o la fotografía que se publican en las distintas redes sociales. La tecnología ha puesto al alcance de la mano, –en cada teléfono celular–, la posibilidad de producir historias con una maestranza única. La cultura de las sociedades se transforma y hoy día lo hace de forma muy visual y dinámica.

La gastronomía es sin duda un reflejo de la cultura popular, del sentir de la sociedad y de la vitalidad de la economía; es, desde hace siglos, parte fundamental de la vida de las personas y de las comunidades. La realidad actual no pasa desapercibida para el mundo de la cocina, el fenómeno culinario que vemos en la actualidad se origina por diferentes motivos y uno de ellos es la exposición que ha tenido en la cultura moderna gracias a la tecnología, corriendo el riesgo, sin embargo, de que se trivialice y quede meramente en la superficialidad. 

Los restaurantes no son sólo espacios para comer sino para ver y ser vistos, el diseño de los espacios arquitectónicos se vuelve tan relevante como el menú que nos ofrecen; la vajilla no sirve únicamente para colocar el alimento sino también como marco para que se tome la fotografía; el ambiente, las luces, los colores son parte de este fenómeno que viste al mundo de la gastronomía en el siglo xxi trascendiendo las cocinas. Entender dicho fenómeno desde una perspectiva más profunda nos debería llevar a dar más importancia a la educación en lo culinario. Enseñar a comer de forma saludable, a aprovechar los beneficios de la estacionalidad agropecuaria, a socializar dentro de la comida como un hábito de vida y salud mental son sólo algunas maneras de formar a las personas, y de manera especial a las nuevas generaciones, en la gastronomía, desde la óptica de su importancia como valor social, cultural y moral, de tal forma que se entienda el mundo de lo culinario no sólo como una necesidad fisiológica, sino como una expresión de la persona, desde su dignidad ontológica y su riqueza para la sociedad.

Síguenos en Google Noticias para mantenerte siempre informado

La diversidad de cocinas, la mezcla de técnicas, ingredientes y tradiciones son norma de la actualidad. La posibilidad de importar prácticamente cualquier cosa desde cualquier lugar del mundo enriquece las mesas de los restaurantes en todos los niveles sociales, pero, en esta serie de circunstancias por la que atraviesan las sociedades modernas, especialmente aquellas que han abrazado el capitalismo más como doctrina que como modelo económico, la tolerancia, que en su génesis permitía el flujo de ideas o influencias desde cualquier parte del planeta, y con ello los beneficios que la globalización ha aportado a la sociedad, ha sido rebasada por una pseudo valorización de las minorías que buscan ahora imponer los hechos como razones, convirtiendo en intolerantes a aquellos que no coincidan con su percepción de la realidad (por ejemplo,  la condena violenta a quienes comen alimento de origen animal bajo pretexto de maltrato). Quedarse en los hechos como fuente del conocimiento sin dar una paso al conocimiento de las razones que nos permiten comprender los hechos, no sería inteligente diría Leibniz. 

La cultura moderna debe florecer bajo el paraguas del respeto y las libertades individuales, pero también de las libertades y derechos comunitarios; el equilibrio social debe ser reflejo del balance cultural. Las cocinas del mundo, que pueden encontrarse en una misma sociedad deben servir como ejemplo de convivencia armónica y sustentable, así como de riqueza para la persona. El fenómeno culinario de nuestros días, alejado de la superficialidad y entendido como expresión abierta de la dignidad de la persona humana, es evidencia de que, apoyados por la educación, se puede construir una sociedad en armonía.

Suscríbete a Forbes México

Contacto:

Luis Javier Álvarez Alfeirán, MA, Director de Le Cordon Bleu-Anáhuac

[email protected]

twitter: @DirectorLCBMx

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Todas las empresas pueden dar crédito con menos riesgo
Por

Muchas micro, pequeñas y medianas empresas en otorgan financiamiento sin apoyarse en Buró de Crédito lo cual es un gran...