Por Eugenio Gómez* y Karla Cuilty**

La mujer ha ganado cada vez más espacios en la toma de decisiones dentro de las empresas mexicanas, pero todavía falta mucho camino por delante. Probablemente, el mayor rezago en términos de inclusión femenina se da en los consejos de administración donde la necesidad de escuchar la voz de las mujeres se vuelve cada vez más urgente. La baja participación de mujeres en consejos es un fenómeno mundial, aunque en México es particularmente preocupante.

De acuerdo con Deloitte (“Women in the Boardroom. A Global Perspective”, 2017), las mujeres ocupan un 15% de los asientos disponibles en los consejos de administración internacionalmente. Los países con mejores cifras son Noruega, con 42%, y Francia, con 40%. Aunque varios países desarrollados cuentan con porcentajes relativamente bajos, por ejemplo Estados Unidos (14.2%), Canadá (17.7%) o Alemania (19.5%). En México, la situación es más difícil pues sólo el 6% de los puestos en los consejos son ocupados por mujeres, mientras que para el caso de las presidencias de consejo la proporción de mujeres es de únicamente 2.2%.

Mejorar estas cifras requiere de un esfuerzo consciente en varios frentes. Es necesario mejorar ciertas condiciones tanto en los consejos actuales, lo que podríamos llamar la demanda por consejeras, como en las candidatas a ocupar los asientos en los consejos, la oferta.  Por el lado de la demanda hay muchos elementos importantes que deben cambiarse, como la cultura, los estereotipos, la inercia de las organizaciones, entre otros.

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Sin embargo, en este artículo queremos enfocarnos en el lado de la oferta: las mujeres que pueden ocupar un lugar en los consejos de administración. En México, hay muchas mujeres con carreras profesionales muy exitosas que cuentan la experiencia y las habilidades para aportar mucho a un consejo, pero algunas no se han planteado la posibilidad de hacerlo o no están buscando activamente una oportunidad. Aquí es donde creemos que existe un área de oportunidad.

En muchas ocasiones la barrera para acceder a un puesto de dirección es interna. En palabras de Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook: “me di cuenta de que adicional a tener que enfrentar los obstáculos institucionales, las mujeres afrontamos una batalla dentro de nosotras” (Sandberg, 2013, pág. 28). A continuación, presentaremos algunas de estas barreras internas que hay que derribar.

Un reporte interno de Hewlett Packard ha generado una estadística que ahora es muy conocida, ésta indica que las mujeres sólo aplican a un puesto de dirección cuando cumplen con el 100% de los requisitos que el mismo exige, pero los hombres lo hacen aunque sólo cumplan con el 60%. Tara Sophia Mohr escribió un artículo en la Harvard Business Review en el que reporta los resultados de una investigación que realizó para entender la razón detrás de esto.

Mohr encontró que la falta de confianza era la razón menos común para no aplicar tanto en hombres como en mujeres. La diferencia más importante está en que los hombres deciden no aplicar si no cumplían todos los requisitos para ahorrarse tiempo y energía con más frecuencia que las mujeres, pero éstas son más propensas a tomar esa decisión para evitar ponerse en una posición donde es posible que fallen. También se reporta que más mujeres tienden a no aplicar si no cumplen todos los requisitos simplemente por seguir las directrices que se les piden de forma estricta.

Por otro lado, también se ha mostrado en diversos estudios académicos que existe una brecha de confianza entre mujeres y hombres donde los segundos tienden a ser más confiados que las primeras. Katty Kay y Claire Shipman mencionan en un artículo que hay estudios en los que se ha comprobado que los hombres sobrestiman tanto sus habilidades como su desempeño, mientras que las mujeres subestiman ambos, aunque su desempeño no sea diferente en términos de calidad.

En el mismo artículo se menciona una investigación del Institute of Leadership and Management del Reino Unido en el que se preguntaba a directoras y directores británicos qué tan confiados se sienten en sus profesiones. La mitad de las mujeres respondieron que sentían dudas acerca de su desempeño en el trabajo y de sus carreras profesionales, comparado con menos de un tercio de los hombres que sentían lo mismo.

Es importante ser consciente de este tipo de limitaciones internas para superarlas. Hay que “creérsela” y luchar por llegar lo más alto posible. Las mujeres deben empezar por empoderarse a ellas mismas, no dudar y no dejar de postularse aunque no se cumpla exactamente con las características que se buscan. Hay que atreverse y luchar.

En suma, existen varias barreras para que las mujeres accedan a puestos en los consejos de administración y, aunque la falta de mujeres capaces de ocuparlos no es una de ellas, es necesario que más mujeres derriben sus propias barreras internas, que se convenzan de que tienen mucho que aportar y que busquen activamente un merecido lugar en los máximos órganos de decisión en las organizaciones.

*Eugenio Gómez es Director del Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE.

**Karla Cuilty es investigadora Senior del mismo Centro.

 

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