Este año, el INAI acordó implementar prácticas de gobierno abierto a nivel local en 12 estados. No está lejos que algunas ciudades de nuestro país triunfarán en su implementación.

 

Por Pedro Rangel

Así como algunos estilos de peinado se ponen de moda durante algún tiempo, también lo hacen las políticas públicas.

En nuestros días, la política pública de moda es la del gobierno abierto. ¿En qué consiste? Bueno, pues se fundamenta en tres principios: transparencia, colaboración y participación. Básicamente, la principal promesa de esta política plantea que si el gobierno “abre” sus datos en formatos accesibles para su reutilización, éste se convierte en una plataforma a partir de la cual los ciudadanos pueden utilizar información a fin de concretar servicios y soluciones ante problemas públicos que el gobierno no habría creado por sí mismo.

Por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos, a través de su portal data.gov, publica bases de datos de diversas dependencias federales; luego, unos emprendedores utilizan los datos correspondientes al Buró de Estadísticas de Transporte y los cruzan con información de predicciones climatológicas. A partir de esta información, los emprendedores desarrollan una app que permite a los viajeros poder analizar los tiempos de espera y las condiciones de viaje.

En México estamos a la moda y tenemos un grupo de profesionales del tema que se encuentran impulsando esta agenda desde el gobierno, la academia y la sociedad civil. No obstante, hasta el momento la política de datos y gobierno abierto ha estado dirigida principalmente al gobierno federal; sin embargo, el reto de hoy se encuentra en incentivar a los estados y municipios a implementar estas políticas.

En este sentido, en 2014 la Red México Abierto implementó una etapa piloto que incluyó cuatro ciudades (Xalapa, San Pedro Garza García, Zapopan y San Luis Potosí) y tres estados (Jalisco, Morelos y Puebla) para fomentar iniciativas de datos abiertos. Por otra parte, este año el INAI (que antes se conocía como IFAI) acordó implementar prácticas de gobierno abierto a nivel local en 12 estados.

No está lejos poder imaginar que en el futuro algunas ciudades de nuestro país triunfarán en su implementación.

Entonces podemos imaginar que dentro de unos años en estas ciudades el índice delictivo será bajísimo, pues los municipios tendrán portales abiertos al público en los que se señalarán los puntos rojos de incidencia delictiva y a través del análisis predictivo se evitarán la mayoría de los actos criminales. Los ciudadanos tendrán en sus teléfonos móviles una app con geolocalización que les indicará cuál es la probabilidad de que ocurra un delito en el área en donde se encuentran, evitando esos sitios.

Por lo tanto, la pregunta obligada es: ¿cuáles son los factores que permitirán a las ciudades tener más posibilidades de éxito? Analizando los casos de las ciudades de Boston, Chicago y Nueva York —todas ellas exitosas en la implementación de políticas de este tipo—, nos encontramos con que todas han seguido un camino muy similar.

En primer lugar, en los tres casos los alcaldes definieron el gobierno abierto como una prioridad de su administración, destinando un presupuesto para el tema. Posteriormente, todos crearon por primera vez la figura de Chief Data Officer (CDO); después, todos crearon portales de datos abiertos y también lanzaron retos públicos. Por último, todos aprobaron legislaciones locales.

Lo anterior nos conduce a lo que podríamos denominar un “ecosistema de los gobiernos abiertos”, el cual se compone de siete elementos centrales:

  1. Liderazgo
  2. Financiamiento
  3. Estructura institucional
  4. Bases de datos
  5. Desarrollo de habilidades en la población
  6. Marco legal
  7. Evaluación de impacto.

A México no le conviene que el gobierno abierto pase de moda sin antes haber traído a nuestra sociedad todos sus beneficios potenciales. Aquellos municipios que sean capaces de impulsar todos o la mayoría de estos siete elementos serán los que tengan mayores posibilidades de éxito en la implementación de estas políticas y serán también quienes transformen nuestras ciudades de manera positiva y permanente.

 

Pedro Rangel es director ejecutivo del Harvard Latin America Policy Journal, edición 2014-2015.

 

Contacto:

Twitter: @petrorangel

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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