Por Lorena Patterson*

En nuestro país, muchas familias aún utilizan leña para cocinar, sobre todo en zonas con difícil acceso y en situación de pobreza extrema. Del total de la población mexicana, aproximadamente  37% se encuentra en esta posición, que afecta particularmente su salud, y a su desempeño económico.

Cada año son atendidos un número importante de mujeres y niños por irritación de ojos y garganta, hasta otras enfermedades respiratorias agudas, como bronquitis, pulmonía o enfisema; originadas por la inhalación del humo que despide el uso de la leña.

De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), estos padecimientos son una de las principales causas de muerte en los infantes, situación que se agrava debido a que no cuentan con atención oportuna por su condición precaria.

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Adicional a la problemática, los encargados en las comunidades de recolectar la madera son precisamente las mujeres y los niños, quienes invierten gran parte de su día en esta labor. Esta situación les impide ocupar ese tiempo en tareas productivas y a los niños asistir a la escuela o realizar actividades recreativas. Esto atenta contra sus derechos humanos básicos, como lo establece la Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.

Como podemos observar, dicha situación va más allá de la utilización de un combustible para cocinar o calentar agua, las comunidades marginadas requieren opciones que sus recursos económicos les permitan adquirir, para dejar de depender de la leña que es altamente contaminante para las familias y el medio ambiente.

Para revertir esta realidad es indispensable que el gobierno en conjunto con las empresas y la sociedad civil les permitan a las comunidades tener acceso a otras opciones de energéticos más limpios y seguros para las familias, como el gas natural, que contribuyan a mejorar sus circunstancias de vida.

Un caso emblemático es la India. En 2014, apostaron por la masificación del gas natural a través del impulso a la construcción de nueva infraestructura. Este cambio se dio tanto para el sector doméstico como en los automóviles, para beneficio de los habitantes, principalmente de Nueva Delhi, la ciudad más contaminada del mundo.

En México, las empresas del sector trabajamos para llegar a zonas de difícil acceso para llevar el gas natural a más familias, a través de gasoductos y redes de distribución, lo que permitirá al país revertir gradualmente los actuales índices de uso de leña en los hogares y problemas de salud.

Este reto implica importantes inversiones a largo plazo en infraestructura, y que si bien, la Reforma Energética ayudó a acelerar el proceso, es indispensable trabajar de la mano con autoridades estatales y municipales para acercar las mejoras que trae a la salud de la población y al país en general, migrar de la leña al gas natural.

La coordinación de los tres niveles de gobierno y especialmente de las autoridades locales y estatales es vital para llevar el combustible a más lugares del país, con lo que lograremos beneficios no sólo económicos, sino también ambientales.

Pronto México ya va a poder contar con acceso al gas natural en la mayoría de las regiones del país. Gracias a la red de gasoductos que está por entrar en operaciones, los consumidores contarán con más opciones de energía y una mejor calidad de vida. Con ello, el desarrollo económico del país llegará a las personas que más lo necesitan.

*Integrante del Consejo de México con Energía. Presidenta de la Asociación Mexicana de Gas Natural.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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