Él es Mark Rachesky,  se formó a la sombra de Carl Icahn. Su filosofía: invertir en empresas con problemas, pero también en negocios con mucho futuro, como la película que hoy invade las marquesinas y que podría recaudar cerca de 1,000 mdd.

 

Por Nathan Vardi

 

Cuando The Hunger Games: Catching Fire (Los Juegos del Hambre: En Llamas) se estrenó en noviembre de 2013, la alfombra roja estaba llena de caras famosas. Y rondando en algún lugar, estaba el hombre que se ha beneficiado con Los Juegos más que nadie: Mark Rachesky, presidente de Lionsgate Entertainment Corp., el estudio cinematográfico y televisivo detrás esa cinta, de Mad Men y de otros grandes éxitos.

Rachesky dirige MHR Fund Management, su empresa de inversión de 6,000 millones de dólares (mdd) con sede en Manhattan; el mayor accionista de Lionsgate con una participación de 38% y una posición que le ha ganado 1,500 mdd en ganancias.

Sin embargo, Rachesky es reservado, ha hecho una fortuna manteniendo un perfil bajo. Su último fondo ha devuelto 13% anual desde 2007 gracias a la Lionsgate e inversiones en industrias que van desde transporte hasta energía, y espera ganar por lo menos 200 mdd en comisiones por resultados, y tal vez mucho más si las cosas siguen caminando bien. También está reuniendo 2,750 mdd para un nuevo fondo de inversiones.

Ex representante de Carl Icahn, Rachesky ahora invierte junto a su ex jefe, aunque en el caso de Lionsgate, incluso pelearon entre ellos. Rachesky hace apuestas por activos que generalmente están en problemas, una esquina peligrosa del juego de las finanzas que le obliga a mantener una actitud agresiva. Gusta de comprar deuda y participaciones minoritarias en empresas en dificultades, de forma que pueda hacer su voluntad por un largo tiempo sin tener que pagar por el privilegio. A veces se verá como una inversionista activista, comprando un bloque de acciones y exigiendo cargos en juntas directivas y cambios de dirección, como en su actual inversión para sacudir al fabricante de camiones Navistar International.

Pero, a diferencia de los inversionistas activistas, se queda con una inversión durante años, como ocurre con su participación exitosa en el operador de satélites Loral Space & Communications, que ha durado más de una década. Al mismo tiempo, Rachesky nunca se acercará a una subasta para comprar una empresa directamente.

 

El ganador de los juegos

Rachesky es un poco peculiar; está tratando de mantenerse al margen de un juego en el que la gran mayoría de los operadores de fondos de riesgo luchan para superar al mercado y los barones de las compras pagan mucho dinero por empresas que son ampliamente promovidas por otras de la talla de Goldman Sachs.

“Puedes comprar menos de la mayoría de una empresa y aún tener influencia y control significativos, sin la necesidad de pagar por esa enorme prima de control”, dijo en su primera entrevista oficial. “Soy un gran creyente de que tienes el control de tu propia inversión o alguien más lo tiene, y no están cuidando tus intereses”.

Rachesky creció jugando a la pelota en las calles de Clifton, New Jersey. Fue atleta, destacó en matemáticas y se graduó de la Universidad de Pennsylvania en 1981. Estudió medicina en tres años en la Universidad de Stanford y se quedó para hacer un MBA. Financió ambos grados en Stanford contando cartas en las mesas de blackjack en Lake Tahoe.

Después de la escuela pasó dos años trabajando para Robert Bass, enfocándose en la inversión del multimillonario tejano en el hotel Plaza de Manhattan, alcanzando una venta rentable a Donald Trump. Poco después se fue a trabajar para Icahn. Nunca ha ejercido la medicina.

Durante seis años, de 1990 a 1996, Rachesky aprendió el oficio de Icahn, como su mano derecha. La relación era buena para los dos, pero Icahn entendía el deseo de Rachesky de dirigir su propio programa cuando éste lo dejó para iniciar Fund Management MHR. Icahn fue incluso uno de los primeros inversionistas en el primer fondo de Rachesky, ambos jugaban tenis para determinar la cantidad que Icahn inyectaría.

Más de una década después, Rachesky se encontró enfrentando a Icahn. A partir de 2004, comenzó a acumular una posición accionaria significativa en Lionsgate, un estudio que pasaba por dificultades en esos momentos. En uno de sus primeros acuerdos en MHR, Rachesky sacó muchísimo provecho comprando bonos de la abatida Marvel Entertainment, que conservó durante casi cuatro años y que aumentaron su valor una vez que la compañía lanzó la franquicia de Spider Man en el cine.

Con Lionsgate, Rachesky sintió que había encontrado un equipo directivo —liderado por el CEO, Jon Feltheimer, y Michael Burns, quien agresivamente construyó una central de contenido—. En 2003 el dúo había adquirido a Artisan Entertainment para ayudarse a construir una biblioteca, en ese momento, de 8,000 películas y programas de TV.

Pero unos años después el equipo directivo fue atacado por Icahn, quien se hizo de una gran participación en Lionsgate y se quejó de exceso de gasto en cosas como filmotecas. Icahn lanzó una oferta hostil, que Rachesky ayudó a contener mediante la compra de deuda de la empresa que convirtió en millones de acciones a 6.20 dólares cada una, diluyendo la participación de Icahn, quien cedió después de fracasar en los juzgados contra la junta directiva y Rachesky, quien compró la mayor parte de la participación a Icahn a siete dólares por acción.

 

Lionsgate

Como miembro de la junta directiva de Lionsgate, y eventualmente como presidente, Rachesky firmó el contrato de 413 mdd con el que la compañía adquirió Summit Entertainment, una apuesta por las dos películas finales de Twilight (su ingreso combinado en taquilla: 1,500 mdd), así como una gran inversión en la primera película de Los Juegos del Hambre. Esa película recaudó 691 mdd en taquilla, y Wall Street espera que la cifra ronde los 950 mdd para el segundo capítulo de la serie. Las acciones de Lionsgate se han más que cuadruplicado en los últimos tres años hasta sus recientes 36 dólares.

A pesar de su batalla por Lionsgate, no hay resentimientos entre Icahn y él. Los dos están en el mismo equipo que intenta poner de pie de nuevo a Navistar. Rachesky tuvo una gran participación el año pasado después de que el CEO, Dan Ustian, estrelló al fabricante de camiones mediante el desarrollo de un nuevo y costoso motor con tecnología de emisiones que no funcionó. Ustian dejó la empresa pocas semanas después de la inversión de Rachesky, quien junto a Icahn asumió rápidamente cargos en la junta directiva y ascendieron a Troy Clarke, presidente de la compañía y director de Operaciones, al puesto de CEO. Sus acciones subieron 70% en 2013.

Rachesky afirma que no está buscando un cambio rápido en Navistar, sino que mantendrá las acciones por un largo tiempo. Él sabe de resistencia.

Podría decirse que su mejor inversión ha estado sucediendo desde 2002, cuando empezó a comprar bonos en dificultades y deuda bancaria de Loral Space & Communications, en tiempos en los que la industria de los satélites estaba al borde del colapso debido a un exceso de capacidad. Loral fabricaba y lanzaba satélites y a Rachesky le gustaban los grandes obstáculos de entrada. Como el mayor acreedor no garantizado al momento en que Loral se declaró en quiebra, Rachesky gusta de comprar deuda y participaciones minoritarias en empresas en dificultades de forma que pueda hacer su voluntad por un largo tiempo sin tener que pagar por el privilegio. En 2003, Rachesky comenzó a tomar el control al convertirse en presidente del comité de acreedores no garantizados.

Cuando Loral salió de la bancarrota en 2005, Rachesky se convirtió en presidente y tomó tres de los nueve asientos en el consejo, sacando provecho de la recuperación de la compañía y retirando una poca de su deuda por mucho más de lo que pagó y convirtiendo el resto en acciones. En 2007 invirtió otros 300 mdd en acciones preferenciales para ayudar a Loral a comprar una participación mayoritaria en Telesat, que prácticamente tiene el monopolio de los servicios de satélite en Canadá.

A medida que las acciones comenzaron a repuntar, algunos accionistas, como Highland Capital Management, se quejaron de que la relación entre Rachesky y Loral era demasiado acogedora. Un juez de Delaware estuvo de acuerdo y redujo las acciones preferentes de Rachesky y lo despojó de los derechos de voto. No obstante, Rachesky hizo casi 2,000 mdd de ganancias en ganancias en efectivo y en papel, gracias a los dividendos y a la venta del brazo fabricante de satélites de Loral por 968 mdd el año pasado.

Pero, a pesar del éxito, Rachesky conoce sus límites. Cuando se trata de la realización de películas, deja la tarea en manos de profesionales. “Si tengo que contratar a alguien —dice— estamos en problemas”.

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