La manera en que delegas y las tareas que delegas son un reflejo de tu estilo de liderazgo, tu atención al detalle y tu sentido de propósito. ¿Estás dejando mucho aprendizaje de lado por no hacer ‘talacha’?

 

 

Todos los días me pasa. Una vez que me dispongo a hacer algo me pregunto si lo que voy a hacer lo debo o no delegar. El paradigma siempre ha sido que tenemos que delegar la talacha y no ocuparnos con lo que alguien más puede hacer por nosotros. Las dos preguntas que típicamente nos hacemos para determinar si debemos o no delegar son: ¿Puede alguien más hacer esto con poca intervención mía? ¿Y qué valor le puedo agregar yo a la tarea?

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Tendemos a analizar el tema de delegar desde la perspectiva de la jerarquía y la percepción equivocada de que quizá nuestro tiempo es más valioso que el de otra persona.

Las preguntas que típicamente se nos escapan son ¿Qué valor me puede agregar a mí la tarea? ¿Qué experiencia o aprendizaje estoy dejando escapar junto con la tarea?

¿Recuerdas en algún momento haber transcrito una y otra vez las tablas de multiplicación? ¿Qué hacías? ¿Transcribiendo números o aprendiendo las tablas? Por ahí va el concepto.

Esto lo veo comúnmente en la tarea de preparar un currículum. Por un lado, lo podemos ver como una labor tediosa de recopilar información y meterla en un procesador de palabras. Una tarea que podemos delegar muy fácilmente a una secretaria o a algún profesional que se dedica a estructurar currículums. Por cierto, ambas son prácticas que a mí me representan focos rojos sobre el perfil ejecutivo de un candidato.

En mi opinión, la persona que delego la tarea de preparar su propio currículum desperdició la oportunidad de hacer un análisis retrospectivo de su carrera y también desperdició la oportunidad de recordar aspectos de su vida profesional que van a surgir al momento de participar en una entrevista.  No hay mejor manera de prepararse para una entrevista que un análisis sincero de tu propio currículum.

Simple y sencillamente la manera en que delegas y las tareas que delegas son un reflejo de tu estilo de liderazgo, tu atención al detalle y tu sentido de propósito.

Una vez me platicaron una historia de dos albañiles que se encontraban trabajando pacientemente colocando un ladrillo sobre otro. A uno le preguntaron qué hacía y contestó: “Estoy construyendo una barda.” Al segundo le preguntaron qué hacía y contestó: “Estoy construyendo un templo que va a ayudar a muchos a encontrarse con Dios.”

Para la primera persona, la actividad representa una tarea mundana. Para la segunda, representa una actividad con sentido y propósito. Tener claridad en el sentido y propósito de nuestras tareas es un aspecto fundamental que se refleja directamente en el valor que le damos a los demás, la calidad con la que hacemos las cosas y en la fortaleza con la que enfrentamos los problemas.

Dime qué y cómo delegas y te diré quién eres.

 

 

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