David Kyung Ha o mejor conocido por “Señor David” incursionó en el sector textil tras finalizar la secundaria en Estados Unidos, debido a que quería ayudar a su madre a pagar las deudas que tenía ya que eran inmigrantes y las cuentas por pagar eran altas.

Su madre inició con una pequeña maquila en casa, la cual contaba únicamente con 3 máquinas de coser.

Al terminar la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Estatal de California, David decidió meterse de lleno al mundo de las maquilas.

Para principios de la década de los años noventa, el empresario junto a su hermano Jonh Ha operaban cuatro pequeñas empresas textiles: David´s Productions, Next Enterprises Inc, John´s Productions y DJ Productions.

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Pero por azares del destino en 1995, el hombre de cabello rosa vio que había una oportunidad de negocio en El Salvador debido a que había una empresa llamada Amitex, que estaba al borde de la bancarrota y decidió salvarla.

“El gobierno de El Salvador me ofreció incentivos fiscales, energía a un buen precio y un clima de inversión excelente, pero sobre todo El Salvador me ha dado gente trabajadora, que lucha por salir adelante y que se esfuerza para ser mejores que ayer”, cuenta Ha vía telefónica desde la nación centroamericana.

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Este fue el principio de una estancia fructífera en el país centroamericano que a la postre derivaría en obtener el galardón “Noble Amigo de El Salvador” que da el congreso salvadoreño a las personas que han impactado a la nación de forma positiva.

El reconocimiento que recibió Ha también se debe a su modelo innovador con el que se labora en sus empresas. Además, él no se considera un empresario.

“No me considero un hombre de negocios porque la concepción que se tiene del hombre de negocios es que va tras el dinero, yo no voy tras el dinero, voy tras la oportunidad de poder hacer un cambio positivo en la vida de las personas con las que trabajo y de la comunidad en general”, comenta en entrevista con Forbes.

Él es un creyente que el mantener un capital humano motivado hace la diferencia, por lo que ha tomado algunas políticas de administración y de inversión en tecnología como Amazon y Google.

Tras fin de la guerrilla se abre una oportunidad

El 16 de enero de 1992 se puso fin a una larga guerra civil de 12 años. Uno podría pensar que no sería buena idea llegar a un país en el que podría haber inestabilidad política tras un suceso de esa magnitud. Sin embargo, tres años después, el emprendedor coreano vio una oportunidad de negocio en El Salvador, puntualmente en el sector textil.

En el año 1995, David Kyung Ha decidió echar suerte en el país centroamericano.

Además, Ha aprovecho que en El Salvador existía una compañía llamada Amitex, la cual estaba al borde de la bancarrota y fue un reto que le llamó la atención.

“Invertí en el 95 en El Salvador porque se me dio la oportunidad, me enteré de una empresa que estaba al borde de la quiebra y la saqué adelante en su momento se convirtió en una de las mejores maquilas del momento”, dice a Forbes.

Tras esa transacción pudo abrir dos empresas textiles más: Textiles San Marcos y Apple Tree, las cuales a la fecha continúan operando y brindando trabajo a cientos de empleados de la zona de San Marcos.

Y realmente el emprendedor coreano vio una oportunidad. Para muestra un botón: La industria textil de El Salvador abarca el 21 % del Producto Interno Bruto (PIB), razón por la cual el sector es considerado clave para el crecimiento económico del país, según la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

Asimismo, el sector domina el 92 % de las exportaciones del país, 40 % de los empleos y 25 % de los impuestos recaudados por el gobierno, según datos de la ASI.

Sus negocios por Centroamérica y su apuesta por Haití

David Ha tiene negocios en El Salvador desde hace 20 años, en Guatemala desde hace 15 años al igual que en Nicaragua.

A pesar de tener presencia en El Salvador y Guatemala, el señor David no tiene la intención por el momento de expandirse a Costa Rica, Panamá o Honduras.

“En su momento me interesé por estos tres países, luego hice mi investigación y consideré mejor invertir en otros países, ya que Panamá es un país más enfocado a lo financiero, yo no tengo empresas de ése tipo. Honduras es un mercado muy similar al de El Salvador y Guatemala. Costa Rica es un país más enfocado al turismo”, explica.

Ha miró hacia el Caribe y decidió invertir en Haití.

“En Haití decidí invertir para poder hacer un impacto en la sociedad haitiana, como sabemos es un país que quiere desarrollarse y progresar y con una empresa como la mía serán muchas las fuentes de trabajo y eso ayudará a que cientos de personas tengan un trabajo y mediante este mantener a sus familias, llevarles comida a la mesa y soñar con un mejor futuro y con esfuerzo y trabajo constante cumplir sus metas”, cuenta a Forbes.

 

 

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