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Ciclo escolar inicia el 24 de agosto a distancia; las televisoras apoyarán

El año que entra podría decidirse si se juega un partido de temporada regular de la NFL en el Estadio Azteca o en CU. Sólo en boletaje, la cosecha llegaría a 10 mdd, pero la gran bolsa sería por venta de derechos, productos licenciados y patrocinios.

 

Por Ivan Pérez

En una de las oficinas del 345 de Park Avenue en Manhattan, Nueva York, hay una mesa con más de 30 sillas tan larga que alguien sin una buena visión se perdería los gestos de la persona en el otro extremo. La llaman la League Room. En ese lugar se discutirá, posiblemente en 2016, el proyecto que Arturo Olivé ha “cabildeado” por más de seis años: que un partido de temporada regular de la NFL se juegue en México.

Las oficinas de la Liga más pode­rosa del mundo –facturará este año 10,000 millones de dólares (mdd), según Sport Business– ocupa seis pi­sos de ese lujoso edificio en la Gran Manzana. No es un sitio desconocido para Olivé, el direc­tor de NFL México, y quien aspira a regresar al país un encuentro oficial, lo que no ocurre desde 2005, cuando se enfrentaron Cardenales de Arizo­na y 49ers de San Francisco.

Olivé reconoce que a México le ha costado demasiado volver a tener un encuentro de la poderosa liga estadounidense. “Hace dos o tres años, el tema de inseguridad era más preocupante para ellos, (pero) eso ya no ocurre hoy”, asegura. Su plan es no sólo traer a la NFL por un partido, sino por un contrato de cinco años.

Para convencer a las autoridades, Olivé ha robustecido un negocio que hace seis años era pequeño. Hoy tanto Televisa como TV Azteca tie­nen contratos multianuales vigentes para transmitir contenido de la NFL, además de Fox Sports, ESPN y NFL Network en televisión de paga. Los productos oficiales están en más de 2,000 tiendas (antes estaban en menos de 100) y hay acuerdos de transmisión de partidos en salas cine con Cinemex. En suma, son 18 socios comerciales cuyas marcas están de distintos modos vinculadas con NFL México y forma aficionados con el registro de 4,100 equipos infantiles y más de 1.3 millones de estudiantes. “Si supieras el presupuestito que ten­go para estar en todos lados… pero lo hemos logrado”, dice Olivé, aunque no aclara cuánto invierte cada año para sostener esa presencia.

Traer un juego de la NFL a Mé­xico cuesta entre 12 y 15 mdd, indi­có Deloitte en un estudio realizado por la consultora en Inglaterra hace meses. Desde el 2007, los ingleses llevan partidos de campaña regular de la NFL al estadio de Wembley.

A favor de México juega ser el país donde hay más aficionados al futbol americano fuera de Estados Unidos, que su número crece año con año, que hay derechos de televi­sión vendidos y una tienda oficial en internet, y que se trata de un deporte con arraigo y tradición.

Pero no es suficiente. “(La Liga) Pide una innumerable serie de requisitos que vamos a cumplir”, indica Olivé.

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Correr la yarda global

Roger Goodell es el comisionado de la NFL y hace cuatro años, en una conferencia de negocios que se realizó en Las Vegas, les dijo a los dueños de los 32 equipos que para 2027 la liga estaría en condiciones de facturar 25,000 mdd al año, cifra comparable a lo que ahora ingresan empresas como McDonalds o Nike. Según el estudio La estructura económica de la NFL hecho por la Universidad de Vanderbilt, la liga debe “crecer 163% en ingresos en los próximos 15 años” para lograr sus metas.

Y aunque por ahora es el torneo deportivo más rico del planeta, su impacto mundial es bajo. Canadá, Inglaterra, México y ahora también Brasil son las cuatro naciones fuera de Estados Unidos donde mayor interés despiertan los juegos de la  liga. Si se revisan las cifras de Alexa. com (medidor de las páginas web), el sitio oficial de la NFL recibe casi 69.5% de las visitantes de aficiona­dos dentro de Estados Unidos, 4.1% de Canadá, 2.9% de Gran Bretaña, 2.6% de México y 1.8% de Australia.

Está apenas un poco más inter­nacionalizada que la MLB (liga de beisbol), la cual recibe 75.7% de las visitas desde Estados Unidos y el restante 24.3% de otros países.

Pese a no ser un campeonato 100% mundial y tener un fracaso internacional llamado NFL Europa (una liga con clubes de aquel con­tinente que duró de 1998 a 2007), se han establecido en Inglaterra desde 2007 para jugar encuentros de campaña regular y ahora tienen un acuerdo firmado hasta 2016 para que en ese lapso se jueguen un total de 17 partidos. En esos 10 años, llevar el show de la NFL dejará a la economía inglesa unos 850 mdd aproximadamente, de acuerdo con cifras de Deloitte y Sport Pro.

Sólo en venta de boletos en Wembley, la NFL ha recaudado en taquilla más de 90 mdd desde que inició el desembarco en la isla britá­nica hasta los partidos del 2014, un gran negocio puesto que la renta de este lujoso inmueble es de 3.4 mdd por cotejo. Olivé dice que no se trata de una competencia de divisas entre ingleses y mexicanos para tener el show de la NFL, sino de la capacidad de un país para organizar espectá­culos masivos de primer orden. “Se entiende que la economía inglesa es de las más fuertes del mundo, pero el anuncio de la F1 en nuestro país, la llegada de espectáculos como la Ultimate Fighting Championship (UFC), NBA u otros eventos inter­nacionales como el Cirque du Soleil nos ponen en el mapa”.

La oficina de la NFL no camina sola por esa ruta. El Gobierno del Distrito Federal, a través del Insti­tuto del Deporte, también empuja para traer a México competencias mundiales. “Ya tenemos una cultura como espectadores de este tipo de eventos, ahora los aficionados están dispuestos a pagar 100, 200 o 500 dólares, que es lo que les costaría ir a un estadio en Estados Unidos… en 2005 la gente decía ¿por qué tengo que pagar 100 dólares por ir? Eso cambió”, comenta Olivé.

Recientemente, el titular del Ins­tituto del Deporte del Distrito Fede­ral, Horacio de la Vega, aseguró que es posible que para el 2017 y 2018 la NFL desembarque en nuestro país. “Vamos bien, yo diría bastante bien, cada día se van generando negocia­ciones más precisas y concretas con NFL, más directas”, dijo el funciona­rio en junio de este año.

Olivé quiere el combo comple­to. “No sólo pedir un partido, sino un contrato de cinco años, que sea constante, así como se firmó con la F1, indica. También nosotros pode­mos tenerlo, no con un acuerdo de tres años, sino más grande, con cinco podemos empezar”.

Loperena es otro de los operado­res en pro de este proyecto en Méxi­co. Se desempeña como director de marketing y medios en la NFL, y da más pistas. “Vamos a tener (en Mé­xico) a personas de la liga para que revisen la infraestructura”, asegura.

Wembley es uno de los inmuebles más modernos del orbe. En México, son candidatos el estadio Azteca, inaugurado en 1966 y con capacidad para 95,500 aficionados, y el estadio de Ciudad Universitaria, inaugurado en 1952 y con 70,000 asientos. “Son receptivos y entienden que la in­fraestructura es la que es y también saben que no necesariamente aplica una comparación directa entre la casa de los Vaqueros (en Dallas, Texas) y el Azteca”, dice Olivé acer­ca de los altos dirigentes de la NFL.

Entre los requisitos para sacar de Estados Unidos un partido de campaña regular están la dispo­nibilidad de hoteles y campos de entrenamiento, la seguridad y, desde luego, visos de que habrá ganancias.

El trabajo de cabildeo de Olivé y Loperena con los dueños de la liga sigue su curso. Su objetivo es que cuando llegue la pregunta a los equi­pos de la liga de quién quiere venir a México, haya más de un candidato.

Será en la enorme mesa alargada del League Room donde se determi­nará el “sí… o el todavía no” de un partido regular en el país. Si la deter­minación es si, el Estadio Azteca fuera el escenario y lograra el lleno, dejaría hasta 10 mdd en taquilla cada año, dado que una entrada promedio en la NFL cuesta 105 dólares.

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Dispersar la huella

Es un lunes por la noche y en la sala de cine hay sobre todo aficiona­dos de los Steleers de Pittsburg. Los fans llegan con jersey, gorra, sudadera, botes jumbo de palomi­tas, hot dogs, refrescos… Les espera una pantalla gigante para el partido contra los Titans y lo mejor es el sonido que producen los asistentes a oscuras cuando llega una taclea­da… “uhhhh, uhhh, uhhh”. Ser fan de esta liga es como una religión, así que no es extraño que en las redes sociales los fanáticos emitan comentarios como “ya llegó el verdadero deporte”, “gracias Dios por darnos la NFL…”.

En lo que llega la decisión de darle o no un partido a México, la oficina de la liga en el país sigue con sus planes: para 2016 haya al menos 10 millones de aficionados (se estima que hay 4 millones de seguidores “de hueso colorado”, es decir, que siguen los juegos y las noticias de la NFL en todo momento). “Lo podemos lograr, el fan de aquí puede ser igual de apa­sionado que el de Estados Unidos”, comenta Loperena.

Quiere sembrar para el futuro. “Lo que ahora estamos haciendo es sem­brando con los chicos más pequeños, creando afición”, dice Olivé. Y ese programa infantil se llama Tochito Flag, donde esperan impactar a más de 1.6 millones de escolares para el ciclo 2014-2015. Estos proyectos les han permitido elevar a mediados de este año de 120 a 5,000 equipos.

En cuanto a negocios, México es distinto a Canadá, cuya fortaleza consiste en la venta de derechos de televisión, y a Inglaterra, donde lo fuerte es el show en Wembley cada año. “En México tenemos una variedad: hay ingresos por venta de derechos, de productos licenciados y patrocinios”, dice Olivé.

Hasta ahora suman unos 18 socios comerciales y cada domingo con Televisa y TV Azteca tienen asegurados al menos 1.8 millones de televidentes, según la consultora Mxsports. También hacen campa­ñas de marketing fijas en Monte­rrey, Guadalajara y Distrito Federal, y tienen mercancía oficial en Liver­pool, Martí, Innovasport, Suburbia, Sams Club, Walmart y Soriana.

Además, recién firmó un patro­cinio hasta 2016 con AB InBEV y su marca Bud Light. “Derechos de televisión, patrocinios y productos licenciados, en ese orden, es el valor de los ingresos que tenemos”, detalla Loperena. El plan de corto plazo es expandir aún más el negocio. “Crecer a 30 patrocinadores, más productos licenciados, no sólo tener mercancía de ocho o 10 equipos, sino de los 32, abrir espacios en canales no tradicionales como farmacias, za­paterías, y tener presencia por ejem­plo en las 100 tiendas de Liverpool… el camino (por recorrer) y mercado es muy grande”, comenta Olivé.

Por varias razones, el 345 de Park Avenue no es un sitio cualquiera. Allí también despachan el Deutsche Bank, KPMG, Blackstone. La gran mesa de cristal para 32 personas, en la trinchera de la NFL, será el esce­nario donde los dueños decidirán si llegó el momento de desembarcar en México o si sigue la espera.

De entrada, el poderoso cam­peonato ya tiene en la bolsa a 12 millones de mexicanos que dan seguimiento a lo que ocurre en “el emparrillado”. Eso es más que toda la población de Grecia, Portugal y otros 170 países, pero podría no ser suficiente para los que tienen un asiento en el League Room.

 

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