Tener una cadena de TV abierta en México es un plan que seduce a muchos. Los ingresos por publicidad aún son jugosos y la pantalla concede poder político. Pero hay una dificultad: cuesta mucho dinero montarla y operarla.  Manuel Arroyo dice tenerlo todo para entrarle, conoce la historia completa en la edición impresa de Forbes México correspondiente a enero. 

 

 

Desde que levantó su negocio como proveedor e instalador de equipos de tv, Manuel Arroyo ha estado detrás de las cámaras. Su propósito, ahora, es colocarse frente a la lente como dueño de una cadena de TV abierta.

Todos los involucrados en la industria están a la espera de que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) emita los requisitos el próximo 9 de marzo para participar en la concesión.

Aunque hacerse de la nueva concesión no es un asunto de simple voluntad. De acuerdo con algunas esti­maciones, la inversión inicial en equipos podría rondar los 350 millones de dólares (mdd), más unos 20 mdd mensuales destinados a la produc­ción de contenido propio (unos 1,200 mdd en cinco años).

Arroyo asegura que tiene todo para lograr ser el dueño de una cadena de TV. “Tenemos práctica­mente todo lo que se requiere para gene­rar contenido de calidad y distribuirlo a escala nacional”.

Conoce la historia completa de este empresario en la edición de enero de la Revista Forbes México, te presentamos un avance en video.

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