Roberto Quintero y José Irigoyen crearon Cinemagic, una cadena de cines que opera en localidades de menos de 50,000 habitantes, donde la entrada cuesta 33 pesos.

 

 

La cita para ver Titanes del Pacífico, del director Guillermo del Toro, fue en un municipio alejado en Sonora, los invitados eran niños de comunidades vecinas y de varios orfanatos, cuando la función terminó Roberto y José preguntaron quiénes en la sala se llamaban Guillermo, varios pequeños levantaron la mano.

“Vean lo que lo que logró un Guillermo mexicano como ustedes”, le dijeron los emprendedores a los pequeños.

Roberto Quintero y José Irigoyen afirman que los mexicanos son capaces de crear grandes proyectos aunque estén dirigidos a pequeños mercados. En el año 2000 crearon Cinemagic, la idea era llevar cine a bajo costo a las pequeñas localidades donde la única posibilidad de ver películas de estreno era comprarlas pirata. La primera sala se abrió en la ciudad de Atlixco, en Puebla; ahora cuentan con 12 complejos que suman 72 pantallas, para 2014 prevén abrir seis complejos más para sumar 54 salas de exhibición.

“El cine es un acto social que acerca a las personas, a las familias y a los amigos. Hoy en muy pocos municipios de México existen salas de cine, por eso mismo quisimos entregar opciones de entretenimiento a las comunidades”, dice Roberto Quintero, fundador de Cinemagic, en entrevista con Forbes México.

El emprendedor asegura el costo de la infraestructura es uno de los principales retos, pues la inversión de cada complejo alcanza en promedio 3.3 millones de dólares.

Actualmente la cadena tiene presencia en nueve estados: Puebla, Sonora, Estado de México, Veracruz, Jalisco, Hidalgo, San Luis Potosí, Nuevo León y Coahuila con una capacidad para 110 personas por sala.

 

Los niños, clave para la magia

Por las mañanas, las salas de Cinemagic operan como centros de desarrollo comunitario a favor de las localidades, ahí se pueden encontrar actividades de capacitación así campañas sociales relacionadas al apoyo de la niñez y promoción de la ecología. Además, por lo menos una vez al mes o cada 40 días, se ofrecen funciones para niños en situación vulnerable de manera gratuita.

“Los niños le imprimen vida a un lugar por muy gris que sea. Ellos le dan el color y la alegría que a veces como adultos perdemos”, explica el fundador de Cinemagic.

El mercado infantil representa uno de los pilares fundamentales de la empresa y por ello tratan de renovar continuamente su cartelera y eventos. Cada que Cinemagic tiene un estreno infantil, invita a los niños a que vayan disfrazados de la película a cambio de regalos de la dulcería.

 

Apostar por los mercados pequeños

Uno de los proyectos en el mediano plazo es tener una mayor penetración en cinco pequeñas ciudades con 20,000 a 30,000 habitantes que puedan contar con al menos tres salas de cine.

“La única manera de erradicar la piratería es llevar la oferta de cine a tiempo, con buena calidad y buenos alimentos, de lo contrario desde las grandes empresas hasta las medianas como nosotros, perdemos”.

El objetivo ahora es abrir 10 recintos anuales para los próximos cuatro años hasta llegar a 350 pantallas, apoyado por una inyección de capital por parte del Grupo Agersa.

La pasión de Roberto hacia el cine fue heredada por su padre Rigoberto Quintero, quien le mostró que la industria cinematográfica transforma realidades. Asegura que Cinemagic seguirá siendo una ventana que acerque a las comunidades con el mundo del entretenimiento, pues México necesita más espacios.

“A pesar de los días malos hemos descubierto que cuando la noche está más oscura es porque está a punto de llegar el día, justo como sucede en el cine: cuando se apagan las luces de la sala, comienza la diversión”.

 

Foto: Cinemagic

 

 

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