El año más violento, la nueva cinta de J.C. Chandor, continúa la tradición del director de retratar al hombre enfrentado a la adversidad, y lo hace con gran maestría.

 

Estados Unidos no se convirtió en una potencia económica a base de buenas intenciones. El sueño americano promete la gloria a todo aquél dispuesto a trabajar, pero no especifica el camino a tomar para llegar a la meta. La mayoría ni siquiera va a pasar de las primeras etapas. Escalar hasta la cúspide sin meter las manos en el lodo no es una opción, aquí la moral no influye en el resultado final. En los negocios, como en la naturaleza, el más fuerte sobrevive.

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Abel Morales (Oscar Isaac) es un honesto hombre de negocios, dueño de una empresa de combustibles en pleno crecimiento. Anna (Jessica Chastain), su esposa, lo respeta por ser un empresario con principios porque ella proviene de una familia de criminales. Sin embargo la compañía empieza a sufrir ataques en varios flancos: unos asaltantes roban el combustible de sus pipas, sus rivales parecen unidos para vencerlos, una auditoría parece inminente y la compra de un terreno, la joya de la corona en la expansión, se complica por falta de capital. Es 1981, el año más violento en la historia de Nueva York.

En tres películas J.C. Chandor ha dejado claro cuál es el tema que le interesa: el hombre enfrentado a la adversidad. Primero en su ágil drama sobre la crisis financiera, El precio de la codicia (Margin Call, 2011), y de manera más clara/literal en el tour de force Todo está perdido (All is Lost, 2013), donde el marinero Robert Redford hacía lo imposible por mantener su barco a flote. Y ahora con Abel, el individuo frente al capitalismo salvaje. Para Chandor es en estas situaciones límite cuando la verdadera naturaleza de cualquiera se manifiesta y, por extensión, la del entorno que lo gestó.

Abel cree estar haciendo lo correcto, tiene la superioridad moral en la lucha con sus competidores pero no la financiera. Por eso su mujer, aunque lo admira, está dispuesta a jugar sucio, la moral no alimenta ni pone un techo sobre la cabeza de sus hijas. Si un hombre entra a tu casa con un arma, lo persigues para meterle una bala en la cabeza. De ahí que las dos más grandes inspiraciones de Chandor sean el Coppola de El padrino 2 (The Godfather: Part II, 1974) y, sobre todo, Sidney Lumet (Serpico, Antes que el diablo sepa que has muerto).

El año más violento (A Most Violent Year, 2014) es la épica que Foxcatcher (2014) quiso ser y no logró concretar sobre la forma en que los Estados Unidos están conformados. El sistema está podrido de raíz y no hay manera de evitar sus mañas.

 

Inyecciones de combustible

Nadie le gana a George Miller cuando se trata de filmar escenas de acción en carreteras. Los últimos 40 minutos de Mad Max II: El guerrero de la carretera (Mad Max 2, 1981) son la tabla rasa con la que se miden el resto de las películas de acción con automóviles. A pesar de toda su pirotecnia, la saga de Rápido y furioso no tiene una secuencia tan consumada como ésa.

Max (un hosco Tom Hardy) recorre el desierto atormentado por los recuerdos de su familia perdida y en constante huida del resto de los habitantes de la eterna arena. Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, el villano de la entrega original) gobierna con mano de hierro y mucha pompa pseudoreligiosa el único oasis de los alrededores, cuando una de sus capataces, Imperator Furiosa (Charlize Theron), huye a mitad de una misión para recuperar combustible con uno de los objetos más preciados de Joe, quien quemará la gasolina necesaria para recuperar aquello que le fue robado.

Para Miller el rasgo que nos caracteriza como sociedad no es la civilidad, sino la locura. Por si no había quedado claro con anterioridad. El apocalipsis no nos convirtió en animales, sólo fingíamos no serlo. La lucha por gasolina/mujeres/comida/agua es parte indivisible de nuestra naturaleza.

La vitalidad y precisión con la que Miller monta cada secuencia demuestran porqué su estética ha sido retomada hasta el cansancio. Su cinética puesta en escena es irreprochable, sin embargo el resto de los elementos de la cinta son dejados en segundo plano como consecuencia y el desarrollo de personajes se mantiene al mínimo.

¿Quién ve Mad Max por el arco dramático de sus personajes?

 

 

 

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