Por Ana López Mestre* e Israel Hernández**

Inteligencia Artificial, Big Data, Internet de las Cosas… estos son algunos de los lugares comunes que nos vienen a la mente al hablar de innovación, pero ¿qué es lo que define a una empresa innovadora? ¿la tecnología, los dispositivos, el software? ¿es su gente, son sus políticas?

En American Chamber/Mexico, sabemos que la innovación es una herramienta para detonar el crecimiento económico y social de un ecosistema, porque permite difundir el conocimiento y facilitar el acceso a nuevos servicios y productos para una mayor parte de la población. Nuestras empresas, buscan integrar las mejores prácticas de innovación a sus modelos de negocio, por lo que este año se sumaron a la primera misión a la cuna de la innovación: Silicon Valley.

Generalmente, relacionamos a Silicon Valley con el desarrollo de nuevos productos, como dispositivos o softwares cada vez más sofisticados. Sin embargo, encontramos que existe una cultura particular, definida por una serie de principios que distinguen a las empresas que han nacido y crecido en esta región. La clave para ellas es centrarse en las necesidades del cliente para desarrollar productos y servicios con un propósito específico, en lugar de ofrecer artefactos o sistemas que intentan capturar la atención de las personas, pero que en realidad podrían ser prescindibles.

Hoy, muchas empresas de Silicon Valley están enfocadas a diseñar soluciones para mejorar la calidad de vida de las personas y, en el camino, las han empoderado. Su visión a largo plazo no se centra en el margen de ganancia de los servicios ofertados, sino en conocer a sus clientes y ser relevantes para ellos en el largo plazo.

El crecimiento sostenido de varios de los gigantes de la innovación radica en lograr anticiparse y adaptarse, a la mayor velocidad posible, a los continuos cambios sociales y las necesidades que ellos generan.

Otro de los pilares que define a estas empresas, es la gestión de su capital humano: ven en sus colaboradores la fuente de nuevas ideas. Por ello, concentran una gran cantidad de recursos en lograr que el empleado sea reconocido como parte estratégica de la organización. Para ello, las empresas cuentan con políticas de inclusión, flexibilidad y transparencia, que promueven que todos hagan propia la misión y la visión del negocio.

La comunicación abierta con los directivos de las empresas es vital, por lo que buscan continuamente reuniones tipo townhall e integrar sistemas internos de información, como sesiones informales o chats temáticos con una problemática relevante.

Otro aspecto común de estas empresas, es el trabajo colaborativo, que promueven, no sólo a través de espacios de trabajo abiertos, diseñados para que los empleados se retroalimenten constantemente, sino con estructuras flexibles basadas en la formación de equipos interdisciplinarios por proyecto.

Muchas de las oficinas buscan cubrir al máximo las necesidades cotidianas de los colaboradores, ofreciéndoles una gran variedad de alimentos y bebidas, áreas recreativas, servicios, espacios para sus mascotas, etc. Aprovechan los espacios para inspirarlos y reforzar la identidad de la empresa.

Sin duda, la tecnología y los datos son clave para que las empresas puedan reinventarse constantemente, pero no son suficientes. Las bases de datos no sirven de nada si no son aplicables, si no cuenta con un propósito o no resuelven una necesidad. Asimismo, la tecnología que no simplifica el trabajo de los empleados o la experiencia del cliente, no tiene mayor impacto. Las empresas en Silicon Valley tienen muy claro que la innovación se detona con capital humano, por lo que usan los datos y la tecnología como herramienta para pensar y crear.

El mundo cambia cada vez más rápido, y las empresas de todos los tamaños sienten la presión por adaptarse y evolucionar para poder competir. Sin duda la innovación puede ser la diferencia para el éxito a largo plazo del negocio, no tanto los grandes avances tecnológicos ni los datos en sí mismos, sino las personas que los aprovechan para sumar a la estrategia de negocio.

Como diría Seth Godin “ninguna empresa ha creado innovación. Las personas innovan, las empresas no”.

*Vicepresidenta Ejecutiva y Directora General de American Chamber/Mexico. **Director Nacional de Relaciones Externas y Comités.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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