PORTADA: A Banamex USA, filial de Citigroup y Banamex, con sede en Cali­fornia, también se les investiga por lavado de dinero en cuentas de envío de remesas a México y por violación al secreto ban­cario.

 

 

La historia Banamex-Citigroup tiene doble guión. Hace un año, Oceanografía fue suspendida como contratista del gobierno mexicano. En la revisión del caso, Citigroup encontró que Banamex había dado a esa empresa créditos de corto plazo por 585 millones de dólares (mdd), de los que 400 mdd eran fraudulentos. El fraude equivalía a 2% del capital contable del banco.

Banamex dio por cerrado el caso, pero las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR) están abiertas. En septiembre pasado, un fondo de pensiones de Oklahoma que invierte en Citigroup obtuvo de una magistrada de Dela­ware una orden para que el banco abra sus archivos internos del caso Oceanografía y saber si los ejecutivos de Citigroup aplicaron las alertas de riesgo y si sus políticas de detección de fraudes fueron las adecuadas. La resolución aún debe de ser aprobada por un juez.

Al revisar el caso salió a la luz otro fraude, éste por 15 mdd, de la empresa de seguridad privada Dipeasa, propiedad de Bana­mex y que daba servicio a sus ejecutivos y a terceros.

Citigroup mismo enfrenta cargos en Estados Unidos que en 2014 le costaron 2,700 mdd. Los casos judiciales se relacionan con investigaciones por sus negocios cambiarios, tasas de interés aplicadas, cumplimiento de reglas contra lavado de dinero y relacionadas con la crisis de 2009. Sólo el año pasa­do, en julio, se le impusieron sanciones por un total de 7,000 mdd por declaraciones falsas en la venta y emisión de valores respaldados por hipotecas. Ahora el banco debe de dar asis­tencia a dueños de las llamadas “viviendas bajo el agua” (que tienen un valor menor al adeudo bancario), a los prestatarios en dificultades y a las comunidades afectadas.

A Banamex USA, filial de Citigroup y Banamex con sede en Cali­fornia, también se le investiga por lavado de dinero en cuentas de envío de remesas a México y por violación al secreto ban­cario. La Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) reveló en marzo las pesquisas e informó que solicitó, a través del Procurador en Massachusetts, órdenes para que comparezcan los directivos del banco.

Bajo el argumento de que el equipo jurídico de Citigroup no le permite declarar sobre estos temas, Medina Mora evita dar su versión de los hechos.

Este entorno revive viejas especulaciones acerca de si Citi­group venderá Banamex. Hace cinco años, a raíz del rescate de los grandes bancos de Estados Unidos que hizo el gobierno de ese país, Citigroup recibió 45,000 mdd a cambio de acciones y bonos, lo que convirtió al gobierno en copropietario de Bana­mex. La polémica de que un gobierno extranjero fuera dueño de un banco en México produjo el rumor de que anteriores accionistas de Banamex, como Roberto Hernández, Alfredo Harp Helú, y el propio Medina Mora, comprarían el banco con el visto bueno del gobierno mexicano.

La decisión para Citigroup no es sencilla. “Su miedo no es perder ganancias (que le da Banamex), sino que el banco esté muy por debajo de su precio, o quedarse con un negocio que puede tener más problemas”, dice Renato Martínez-Quezada, socio del despacho Egao cbs y ex analista de Baker & McKenzie. “Vender Banamex es deshacerse del riesgo”.

Versiones periodísticas en Estados Unidos dicen que Medina Mora prepara su salida de Citigroup. Dada su elevada posición, coinciden analistas en México, podría estar involucrado en la decisión de hallar una salida a la crisis de Citigroup antes de dejar el banco. Medina Mora tampoco dice mucho a este respecto, pero eligió para la entrevista el mejor escenario para proyectar seguridad: un palacio de cantera y tezontle.

Conoce la historia completa de Medina Mora en la edición de febrero de Forbes México.

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