Forbes México visitó la exposición altamente emotiva Buried Gardens, de Héctor Bitar. Las flores han sido utilizadas a lo largo de la historia para simbolizar la brevedad de la vida, y precisamente un acontecimiento específico en la vida privada del artista relacionado con 200 rosas liberó su genio artístico.

 

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“Quiero revelar una tensión entre lo racional y la liberación emocional en el acto de la pintura”, especifica Héctor Bitar cuando se refiere a su exposición Buried Gardens. El arquitecto –cuya obra se encuentra en colecciones de México, Norteamérica y Europa– ha producido cerca de 100 obras en cuatro series.

Vanitas, término en latín aplicado a un tipo de naturalezas muertas cargadas de referencias simbólicas a la transitoriedad de la vida, explicaría igualmente la idea teórica tras la exposición Buried Gardens, nos cuenta Bitar: son el resultado pictórico de un proceso de reflexión sobre la vida y la muerte. Para materializarlas utilizó pétalos de rosas posados aleatoriamente sobre lienzos y los recubrió de distintos materiales.

Las flores han sido utilizadas a lo largo de la historia para simbolizar la brevedad de la vida, y precisamente un acontecimiento específico en la vida privada de Bitar relacionado con 200 rosas liberó su genio artístico. En sus lienzos utiliza materiales propios de la construcción y su profesión como arquitecto (esmaltes, lacas, pegamentos, resinas…). Los reinterpreta despojándolos de su significado habitual y alejándolos de su contexto diario. Por eso los títulos que identifican la obra pictórica son la conclusión racional del proceso de cada pintura; proceso que parte de un impulso emocional lleno de energía y termina con un nombre sintético y poético. Buried Gardens se refiere así a los pétalos de rosas cubiertos por materiales industriales.

El registro emocional que manifiestan los cuadros de Bitar es vasto y complejo. Un fuerte impulso vital se tradujo en colores vibrantes y así nacieron Happy Earth, Orange Swamp o Cherry Blossom. Pero tampoco se obvian los sentimientos menos alegres. Al fin y al cabo la exposición es “la materialización y exteriorización de un proceso interno en donde un evento triste ha sido combustible de la energía creativa que originó el cuerpo de obra que conforma la muestra”, comentó Héctor Bitar. Seguiremos muy de cerca al arquitecto y artista; su obra es fuerte, propositiva y, sobre todo, auténtica.

 

 

Más información:

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Buried Gardens, Héctor Bitar

Hasta el 3 de enero de 2014

Lunes a viernes de 10:00 a 16:30 horas

Centro Cultural Efrén Rebolledo

Calle Nicolás Bravo, 202

Col. Centro, Pachuca, Hidalgo

 

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