Por Eduardo Muñoz*

Si hay algo claro hoy en el mundo de los negocios es que éstos han de enfrentar una infinidad de problemas y oportunidades, sin saber cuándo ni dónde se presentarán. La permanencia y prosperidad de las compañías conviven con un amplio rango de factores que ponen en riesgo su supervivencia y que les pueden hacer perder oportunidades para alcanzar una posición de liderazgo.

De acuerdo con un estudio especializado, la media de vida de las empresas que figuraban en Standard & Poor’s 500, en 1958, era de 61 años, y hoy es de menos de 18. De seguir esta tendencia, se estima que, en una década, tres de cada cuatro compañías de las que hoy cotizan en el índice habrán desaparecido.

Preparados para los riesgos

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En la vida real se necesita que nos protejamos ante peligros, pero también que estemos atentos para aprovechar oportunidades únicas. La clave consiste en equilibrar ambos factores.

Ilustremos con un par de ejemplos. Una mala ejecución de los procedimientos de seguridad en un banco europeo, al usar una convención de contraseña muy sencilla, abrió la puerta a personas externas para obtener información de esta organización.

En otro caso, el comportamiento cuestionable de algunos empleados en la línea de productos de una empresa de alimentos en Estados Unidos provocó una crisis que, junto con una pobre disciplina de la seguridad de la información, expuso, vía internet, las pobres condiciones sanitarias en las que operaba.

Existen situaciones más complejas, de hecho, que cuestionan el nivel de protección de nuestra reputación o los procesos de blindaje contra cambios inesperados causados por situaciones externas, proveedores o empleados.

También existen empresas que mantienen un enfoque defensivo que limita sus oportunidades para crear una mayor prosperidad. Es necesario atreverse a actuar más agresivamente e innovar, con el fin de causar una disrupción en el mercado para ofrecer un nuevo modelo de negocio, generador de otras formas de satisfacer las necesidades de los clientes actuales o de nuevos mercados.

Crear resiliencia en la organización: Este balance entre mitigar el riesgo y encontrar nuevas maneras de crear prosperidad es el fin último de la resiliencia organizacional.

El estándar británico BS65000, Guía para Resiliencia Organizacional, define este concepto como “la habilidad de una organización para anticipar, prepararse, responder y adaptarse a cambios incrementales y disrupciones súbitas con el fin de sobrevivir y prosperar”.

Para un mejor entendimiento de todo esto, la Unidad de Inteligencia de The Economist conoció la percepción e importancia de la resiliencia entre altos ejecutivos. Más de 400 líderes fueron entrevistados, y se obtuvieron datos reveladores; por ejemplo, que 88% considera la resiliencia como una prioridad del negocio, mientras que 80% piensa que es un factor esencial a largo plazo para continuar creciendo. Y 61% la considera una ventaja competitiva.

Según este estudio, al preguntarles qué tan resilientes son las empresas donde laboran, sólo 29% comentó tener procesos implementados que fomentan la resiliencia organizacional. El 71% restante ya forma parte de la tasa de mortalidad.

La Resiliencia Organizacional incorpora un importante elemento de gestión de riesgo y está igualmente enfocada en la mejora continua de la empresa. Va más allá de la sobrevivencia: se refiere a una vista holística de la salud y el éxito de la organización.

No es sólo una mera estrategia defensiva, sino que incorpora elementos constructivos hacia adelante, permitiendo a los CEO capitalizar nuevas oportunidades. Es decir, ofrece una perspectiva diferente que habilita un desempeño robusto que posibilita pasar la prueba del tiempo y responde efectivamente ante problemáticas a corto plazo, al tiempo que se adapta a las cambiantes circunstancias contextuales a largo plazo.

En conclusión, hoy en día, los líderes de la organización están obligados a aprovechar la experiencia, mejorar las oportunidades y trascender en el tiempo. De este modo, el legado de un CEO debe determinarse, no por sus logros hasta el presente, sino por los éxitos del negocio en el futuro.

*Presidente de BSI, empresa de origen británico de capacitación, auditoría y certificación de sistemas de gestión.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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