Por Ruth Mata

En 1994, la periodista Sil­via Cherem buscó a Lorenzo Servitje, fundador de Bimbo, para escribir un perfil de su vida. ¿La respuesta? Un rotundo “No”, que marcó el inicio de su amistad. 10 años le tomó a la autora concretar Al Grano, el libro que narra la histo­ria de la panificadora más importante de México contada desde varios puntos de vista, des­de la visión personal de sus fundadores, y como historia de negocio. Se publicó en 2008 como resultado de las anécdotas que él le compartía en tertulias familiares todos los lunes por la tarde.

“Así salió el libro Al Grano, y salió muy bien, pero siempre me quedé con las ganas de hacer eso… de cernir sus consejos, sus historias de vida, de tener consejos muy claros y muy concretos que sirvan como un re­cuento ético, moral de trabajo y de valores humanos para construir con decencia un futuro para la empresa”, dice.

100 rebanadas de sabi­duría empresarial es la materialización de aquel deseo. Sil­via Cherem extrajo las máximas con las que Don Lorenzo ha guiado su vida y la de la empresa que dejó de dirigir en 1981.

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La obra está escrita en primera persona y el narrador de la historia es Servitje. La autora engarza cada uno de los consejos a un pasaje de su vida, destacando los hechos y las personas que forjaron a Bimbo, sin dejar a un lado la filosofía de su principal creador.

La autora, Premio Nacional de Periodismo 2005, en la categoría de Crónica, hace notar durante la obra cómo los valores bien cimentados de Don Lorenzo hacen que cambie el sacerdocio por hacer crecer siempre el negocio familiar, cómo siempre velar por los intereses de sus colabo­radores y por su bienestar reditúa a la empresa y cómo siendo congruen­te entre pensamiento y acción se puede lograr el compromiso de los miles y miles que diario laboran en aquella empresa.

Para Servitje, el éxito, como la misma obra refiere, “trae incubado el germen del fracaso, uno acaba por creer que sabe y eso se convierte en una condena”. Este es el consejo nú­mero 46 y se encuentra asociado con la crisis que vivieron durante 1994 y 1995, cuando decidieron competir en el mercado argentino y fue un rotundo fracaso, con todo y que el estudio de mercado previo decía que los productos serían aceptados.

Rechazar la adquisición de Sabritas en la década de 1960 es uno de los más gran­des errores empresariales de Don Lorenzo, narrado en su consejo 45. Sin embargo, lo asumió, capitalizó y convirtió en aprendizaje.

“No es un libro empresarial, esto va más allá, nace de la amistad con Don Lorenzo, de sus principios de vida y de un afán de compartir con los que quieran tener un sueño y de cómo consolidarlo… Hace como cuatro, cinco meses llegué con él y le dije –mire, voy a publicar esto– y lo leyó encantado, le cortamos un par (de consejos), y él agregó uno de su puño y letra. Y es un lujo que a sus 97 años él pueda estar disfrutando y firmando libros de sus consejos para su familia y amigos”, concluyó.

Con información de Ana Paula Flores

 

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