Los entusiastas del lujo relojero anticiparon una eventual subida de los precios y vaciaron la tienda de Rolex en Singapur.

 

La evolución del valor del franco suizo y del rublo de las últimas semanas ha marcado un comienzo de año lleno de incertidumbre para la industria relojera.

El banco central de Suiza, el país de donde vienen los relojes más valiosos, ha dejado cotizar libremente su moneda. Esto resultó en una apreciación del franco suizo respecto al euro del 23% el día que se anunció. Está por ver cómo afectará al sector relojero que exporta el 90% de su producción. ¿Subirán los precios para mantener el margen? ¿Absorberán en los márgenes estas diferencias? ¿Eliminará del mercado a los competidores más débiles que se integrarán en los grandes grupos, Swatch Group , Richmont o LVMH?

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Desde hace siglos, los artesanos suizos, meticulosos y rigurosos, se adueñaron del concepto de precisión. Hasta los años setenta, cuando a los relojes les pedíamos que fueran precisos por encima de todo, el 80% del mercado de relojes era suizo. La llegada del cuarzo y la solución del problema de la precisión dejaron a los suizos descolocados durante una década en la que vieron cómo su cuota de mercado se deslizaba a mínimos. Fue Nicolas Hayek quien recuperó el valor del Swiss Made decidiendo participar en la batalla de los relojes de cuarzo. Lo hizo desde una perspectiva nueva: involucrando en su diseño a arquitectos y artistas ajenos al sector relojero y produciendo series limitadas que incrementaban la percepción de valor. Así nació Swatch, la marca más cool de relojes de cuarzo, que permitió cambiar la tendencia de declive, salvar la industria relojera suiza y también el orgullo de un país.

Desde entonces, la industria del reloj se ha expandido llevando el Swiss Made a todos los rincones. Los Patek, Rolex, Jaeger LeCoultreAudemars, Omega o Breguet son los trofeos del triunfo, del éxito para muchos. En los últimos años, las complicaciones, las series limitadas y los modelos únicos han prosperado para servir al deseo de exclusividad de sus clientes en China, Oriente Medio o Rusia, además de EU, México o Europa.

En China, el pasado año la industria relojera sufrió una desaceleración como consecuencia de las medidas anticorrupción que se tomaron. El gobierno chino decidió poner freno a las cada vez más frecuentes apariciones públicas de políticos y funcionarios luciendo en sus muñecas relojes de precios exorbitantes. Mas tarde, la crisis de los paraguas en Hong Kong tampoco ayudó a las ventas. Por otro lado, el debilitamiento del rublo de las últimas semanas también había hecho temer sobre la evolución de las ventas de relojes en Rusia, otro mercado de importancia para la industria relojera. Ambas situaciones ponían un velo de inquietud sobre el crecimiento del sector en el 2015.

La decisión ahora del banco central, comunicada días antes del SIHH (Salon International de la Haute Horlogerie), la feria de referencia para los relojes de alta gama, contribuye a incrementar la preocupación. Sin embargo, los organizadores de SIHH, que celebraba este año su 25 aniversario, confirmaron, al final de la misma, que ésta había terminado en una nota positiva.

En las semanas posteriores al anuncio del banco central, de dejar de contener la moneda, las ventas en Suiza se habían disparado. La primera medida tomada por muchas marcas, como consecuencia, ha sido subir sus precios en Suiza. También en otros mercados como Singapur, los entusiastas de relojes salieron de compras anticipando una eventual subida de los precios y vaciando, por ejemplo, la tienda de Rolex en esta ciudad. Por el momento nadie en el sector ha confirmado subidas de precio o la fecha de entrega del stock de reposición.

 

 

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