La cinematografía mexicana siempre encuentra la forma de producir un puñado de buenas películas todos los años. Entre recortes presupuestales y falta de público, los directores nacionales tienen que idear nuevas formas de sorprender o, dependiendo del caso, de seguir ejecutando fórmulas probadas para satisfacción del respetable.

A veces hay que rascarle un poco más para encontrar buenos resultados, además de viajar a un par de festivales mínimo porque la caprichosa cartelera no cuenta con el espacio suficiente para poner un par de trabajos más en pantalla y en cines medianamente cercanos.

No tuve oportunidad de ver un par de películas que, en palabras de mis colegas, deberían estar en esta lista, como Tempestad, Plaza de la Soledad o Semana Santa. Con suerte (la cartelera así lo quiera) estarán en el conteo del próximo año.

Sin más, aquí las cinco cintas mexicanas que más disfruté del 2016.

 

Bellas de noche / Dirección María José Cuevas

La espera valió la pena. La ópera prima de María José Cuevas es una reflexión sobre la edad y la fama, ¿qué pasa cuando la primera se hace demasiado evidente y la segunda comienza a diluirse? Las vedettes que desfilan frente a la cámara son parte de un sensible (y amoroso) retrato sobre la condición humana.

No hay forma detener al tiempo y sus estragos. Además, la película sirve como introducción a una época del cine mexicano que era dominada por estrellas muy diferentes a las actuales, una donde el público sí asistía a las salas. Aquí, un texto más amplio al respecto.

 

La región salvaje / Dirección Amat Escalante

La carrera de Amat Escalante ha ido creciendo con cada uno de sus trabajos, primero como uno de los discípulos artísticos de Carlos Reygadas y ahora como un auteur por derecho propio (pocos de sus contemporáneos pueden presumir lo mismo). Su proyecto más reciente es una exploración de la sexualidad como actividad liberadora o represora, al mismo tiempo que mantiene la línea realista/social de sus películas anteriores.

La vida de una familia se transforma cuando sus miembros entran en contacto (sexual) con un extraterrestre, esa línea argumental basta para presentar la complejidad del largometraje y el campo donde Escalante mezcla por igual influencias de maestros como Von Trier o Żuławski mientras mantiene su voz como cineasta.

 

Carroña / Dirección Sebastián Hiriart

El cine de Sebastián Hiriart, como el de otros cineastas de su generación, ha luchado por encontrar su espacio en la cartelera comercial. Los buenos comentarios y festivales y muestras no se han trasladado a audiencias más grandes. Eso podría cambiar con su trabajo más reciente. Carroña se presentó en el pasado Cabos International Film Fest (CIFF) y propone un juego cercano al horror matrimonial: una pareja con problemas se encuentra vacacionando en una paradisiaca playa del caribe mexicano, al tiempo que un huracán/tormenta amenaza con inundar el pequeño poblado.

La lucha al interior de la pareja encontrará una adecuada metáfora en las negras nubes del horizonte y las amenazas que la zona tiene para ofrecer (un lanchero demasiado interesado, territorio poco explorado, tentaciones carnales extramaritales, etc.). La pieza de Hiriart destaca por lo efectivo de su sencillez y la empatía que genera la situación de los protagonistas. Si así es el amor… de haber sabido, ni nazco.

 

Las elegidas / Dirección David Pablos

Al interior del cine mexicano abunda la violencia y la explotación, a veces con fines artísticos y, muchas otras, meramente publicitarios. El narcotráfico y sus ramificaciones se han vuelto un tema popular, sin importar el género donde aparezca. La segunda cinta de ficción de Pablos destaca por su tratamiento: más que una descripción de hechos llena de realismo, Las elegidas muestra el flujo de conciencia de su protagonista, desde los tiernos días del enamoramiento (llenos de naranjas cálidos) hasta la cruda normalización de la violencia sexual a la que se ve sometida (con sus fríos y asépticos azules).

Es una historia donde víctimas y victimarios entran a un ciclo del que no hay salida aparente, ni siquiera cuando se trata de tejer sueños con esperanzas de libertad. Ante dicha situación, la única solución para levantarse todos los días es dejar de sentir. Justo como lo hace el resto del país. Para los interesados, una entrevista más a fondo con el director.

 

Maquinaria Panamericana / Director Joaquín del Paso

La ópera prima de Joaquín del Paso parte de una premisa muy sencilla: un día (igual a todos los demás) los empleados de una fábrica se enteran de que su jefe (y mecenas) ha muerto, sus herederos habían esperado dicho día para vender la compañía que años atrás dejó de ser rentable. Una “revolución” se hace inminente.

Llena de ironía, sarcasmo y locura, Maquinaria Panamericana es un retrato de lo que sucede cuando, como seres humanos, la seguridad nos es arrebatada y lo complicado que es vivir con un cambio tan fuerte. Además de usar con bastante ingenio los esquemas creados por la constante convivencia dentro de una oficina. Nadie conoce a su compañero de tupper tan bien como cree.

 

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