Antes que oprimas el botón, aquí te hago tres recomendaciones para evitar que caigas en la trampa de compartir noticias que no han sido confirmadas o que son falsas.

 

En marzo de 2001, ya hace 14 años, un horrorizado Carlos García Tort escribía en su columna para el suplemento semanal del diario La Jornada sobre la aparición de un sitio web llamado Bonsai Kitten, en el que se daban instrucciones para crear gatos embotellados. Sí, gatos a los que se les podían ablandar los huesos, ponerles una sonda para alimentarlos y meterlos en una botella de vidrio, todo para que sirvieran de adorno, como los barquitos de madera.

Cuando leí la columna y vi la fotografía de un gato medio aplastado por una botella, inmediatamente pensé que había algo raro ahí. Entré al sitio original y estuve leyendo con mucha curiosidad todas y cada una de las secciones. Resulta que decía cosas como “los huesos de los gatos recién nacidos son muy blandos, tome uno, azótelo contra el piso y verá como rebota”, lo que me hizo pensar que no podía ir en serio. Más adelante, la página misma decía que todo se trataba de una broma y que la supuesta comunidad de criadores de gatos bonsai no existía. Todavía puede leerse parte de la página original; no obstante, se trata de sitios espejo que han tratado de reproducir los contenidos de ese primer sitio.

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La broma corrió a cargo de un estudiante del MIT, y causó tal revuelo en aquel entonces, que hasta la FBI hizo una investigación al respecto. Fue uno de los primeros fenómenos virales que alcanzó dimensiones globales. No sólo hizo que personas enviaran miles de correos electrónicos protestando, sino medios de todo el mundo creyeron que la noticia era cierta y le dieron aún más revuelo del que ya tenía al difundirla dentro de sus espacios.

Si bien el sitio decía en sus primeros párrafos que todo se trataba de una broma, nadie leyó nada: sólo vieron el título de la página y las fotos. Sólo eso.

Esa broma que nació en la red, puso de manifiesto una de las conductas más comunes de los usuarios de Internet en la actualidad: creer en todo lo que dice la web y compartirlo sin verificar la información. La viralidad tiene mucho de inocencia, pero también de flojera. Lo que importa es la inmediatez. Un título escandaloso, una fotografía editada y un botón para compartir son suficientes para matar a celebridades, subir el precio del transporte público a las nubes o creer que el mundo entrará en 5 días de oscuridad por un eclipse galáctico.

En la actualidad, portales de noticias falsas como El Deforma, han metido en problemas a algunos medios de comunicación que se han creído las parodias que hace la página. Incluso, prensa internacional ha tomado las bromas tan en serio que han hecho reportajes al respecto.

Si bien El Deforma es un sitio que, se sabe, es de parodia, de un tiempo a la fecha han aparecido portales que imitan sitios de noticias reales, pero con el propósito de crear rumores mal intencionados. Incluso, las direcciones URL son muy similares a las originales. Por ejemplo, el sitio que imitó al semanario Proceso tenía un diseño muy similar al original; incluso su dirección web, procesomx.com, se parecía a la del sitio original, lo que volvió aún más confuso el origen de las noticias.

Por ello han corrido como pólvora las noticias de que han muerto Chabelo o Fidel Castro, que Lucero habló mal del Teletón o que la ONU pidió la renuncia al presidente Peña. Y si bien no queda claro quién o por qué se crean estos portales noticiosos falsos, los usuarios de las redes sociales se dan vuelo compartiendo noticias de fuentes dudosas.

En buena medida, el hecho de compartir noticias sin leerlas antes tiene que ver con la construcción de la imagen que los usuarios de las redes quieren proyectar ante sus similares. Compartimos una noticia sólo porque su título resume lo que creemos o pensamos de un tema; de esta manera, aparentamos saber mucho sobre algo o bien parece que tenemos cierta conciencia política sobre nuestro entorno.

Para evitar que caigamos en la práctica de compartir noticias que no han sido confirmadas o que son falsas, es recomendable:

Verificar fuentes oficiales. Busquemos en las páginas de las instituciones oficiales la información que realmente corrobore el rumor que nos ha llegado de la web. Nada como verificar la cuenta de la institución o el personaje, y revisar que efectivamente ha hecho una declaración como la que nos compartieron en la red.

Comparar la información en varios portales. Es una buena opción, ya que una noticia importante correrá por varios medios informativos de forma casi inmediata. Además, un medio de comunicación debería tener los medios para corroborar las noticias.

Contextualizar. Una noticia como el aumento exorbitante de un bien o servicio, o el pronunciamiento de una organización mundial, seguramente no se hará de un día para otro: antes de aprobarse o de lanzar una ley, debe haber una serie de negociaciones y pronunciamientos previos al respecto.

Los rumores en las redes sociales son una constante que ha ido en crecimiento. Además, esto ha generado que los ánimos políticos y sociales se vuelvan mucho más vulnerables, generando climas propicios para la confrontación, más que para el diálogo. Por ello, antes de oprimir el botón de compartir, hay que verificar que esa noticia escandalosa sea real; no vaya a ser que caigamos en la trampa.

 

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