Por Felivia Mejía

El crecimiento vertical de la ciudad, con opciones inmobiliarias de espacio limitado para guardar pertenencias, aumenta la demanda de alquiler de lugares de autoalmacenamiento en Santo Domingo, República Dominicana, tanto para objetos del público en general como para mercancías de empresas.

Aunque el concepto no es nuevo en la región, el llamado self-storage (nombre en inglés) se instauró hace apenas una década y tomó auge en los últimos años con la creación de más espacios disponibles. Sin embargo, la oferta aún no llega a las provincias, lo cual representa una oportunidad interesante de expansión.

Global Storage fue la primera propuesta, basada en una adaptación del modelo de servicio que ofrecen en Estados Unidos, donde personas o empresas rentan por un mínimo de tres meses el área que necesitan de un gran almacén, siendo los únicos con acceso a lo que guardan.

En un principio, la compañía se enfocó en ofrecer soluciones de logística a empresas que importaban grandes cantidades de mercancías al país, pero luego se sumó a la tendencia de ofrecer pequeños espacios de autoalmacenamiento a pequeños clientes.

Le siguió City Storage, que abrió en 2012, en cuyo modelo el cliente puede disponer de sus pertenencias cualquier día y a cualquier hora, y manejar personalmente su carga, a diferencia de los demás, que tienen un horario establecido para que el usuario acceda a su local, o de los que tienen personal que ayudan con el movimiento de las pertenencias.

“Es un mercado que está en crecimiento, es demandado por igual para uso personal o empresarial, a quienes garantizamos, sobre todo, seguridad y una adecuada temperatura de los espacios”, comenta Iván Portalatín, ceo de City Storage.

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Añade que no cuentan con un reglamento que los proteja ante clientes que se atrasan en el pago o que abandonan su mercancía: “Hasta ahora nos regimos por lo que dice la Ley de Alquiler de Viviendas, que realmente no se adapta a nosotros”, opina.

Esas estructuras se construyen en concreto armado o placas de cemento, y también hay furgones, como los utilizados para la importación. Cuentan con iluminación y ventilación, video vigilancia y personal de seguridad. Si el cliente necesitara una temperatura específica, algunos ofrecen servicio de climatización especial.

La gente guarda desde ropa, calzado y adornos del hogar, hasta cuantiosas obras de arte y muebles de lujo. Mientras que las empresas regularmente buscan estos lugares para archivar documentos y mercancías. En el contrato de alquiler se especifica la prohibición de guardar animales, alimentos perecederos, sustancias prohibidas, mercancía ilícita y objetos inflamables, explica Viviana del Pozo, gerente de Smart Storage. Además, queda por cuenta del cliente adquirir, si desea, una póliza de seguridad contra incendio u otro siniestro.

 

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