A un año, ha quedado claro que el “Mexican Moment” no lo tiene ni Enrique Peña Nieto ni ninguno de sus supersecretarios, sino la gente de a pie, como los niños basquetbolistas triquis y la estudiante nombraba por Wired la próxima Steve Jobs.

 

 

Con la llegada del Presidente Enrique Peña Nieto y su gabinete de especialistas, se comenzó a gestar en la prensa internacional el concepto “Mexican Moment”. A un año de eso, queda claro que los políticos no están marcando la pauta de la agenda nacional.

Fue suficiente que llegara el mexiquense Enrique Peña Nieto a la Presidencia de la República, escoltado por su grupo de confianza del grupo Atlacomulco, para comenzar una serie de reformas en el país.

Aunque éstas no signifiquen una evolución ni avance como tal, quedó claro desde los primeros días, que lo que menos deseaba Peña era que le ganaran espacios en lo político y en lo mediático. ¿Las razones? Eran sabidas por sus más allegados colaboradores: una parte del electorado lo miraba con recelo ante los supuestos señalamientos de que se “robó” las elecciones del 2012.

La prensa internacional percibió esa ola de acciones como de gran beneficio para el país, llegando incluso a acuñar el concepto de “Mexican Moment”, es decir, que todas las reformas, iniciativas, ideas que se estaban gestando iban enfocadas a hacer de México, ahora sí, sin titubeos, una nación pujante, competitiva y con un crecimiento que hasta entonces no se había observado.

Pero a un año de eso ha quedado claro que el “Mexican Moment” no lo tiene ni Enrique Peña Nieto ni ninguno de sus supersecretarios del Gabinete. Tampoco está en la Reforma Energética ni en la Hacendaria. Y mucho menos la Selección Nacional de futbol.

¿Quiénes están haciendo realidad el “Mexican Moment”? De nueva cuenta los que menos se esperan: los ciudadanos de a pie. Y para muestra dos botones: el equipo de niños basquetbolistas de origen triqui, y la estudiante tamaulipeca Paola Noyola Bueno.

Los niños basquetbolistas originarios de Oaxaca llamaron la atención por haber sido ganadores en el IV Festival Mundial de Mini-baloncesto, que se realizó en Córdoba, Argentina.

El equipo de infantes es originario de la comunidad de triquis, una comunidad indígena con mucha presencia en el Estado de Oaxaca, una de las entidades con más índices de pobreza y marginación en el país.

Los niños basquetbolistas forman parte de la Selección Indígena de México integrada por 25 niños que participaron en el Festival con otros ocho mil menores deportistas de ocho países.

Además de la calidad deportiva y entrega de los niños basquetbolistas hay que hacer hincapié en la forma en la que se desenvuelven sobre la duela: sin tenis. Y para quién lo dude ahí están las fotos de los encuentros de los niños triquis: pelean por el balón, pivotean, corren, anotan con los pies desnudos. Tal vez por comida, justificarán algunos. Pero es por falta de recursos.

Ahora veamos el caso de Paola Noyola Bueno, quien viene a cerrar el círculo de los que realmente están haciendo el “Mexican Moment”.

La niña de 12 años de edad tomó relevancia en días pasados porque apareció en la portada de la revista norteamericana especializada en tecnología, Wired. Para la publicación Paola, una destacada estudiante de primaria, sería la próxima Steve Jobs, por obtener la máxima calificación en matemáticas en la prueba Enlace, que se realiza a nivel nacional.

De acuerdo con Wired, “los genios están por todas partes, pero los estamos desperdiciando”, sentencia el medio. Pero el contexto estudiantil de Paloma es de resaltar: estudia en una primaria del municipio de Matamoros, en Tamaulipas, uno de los estados con mayor presencia delictiva en México. Además, su escuela y la de sus otros diez compañeros de grado que lograron evaluaciones destacadas en la prueba, se encuentra al lado de un basurero, en un suburbio sumido en la pobreza.

Y de nueva cuenta Paola, como los basquetbolistas triquis descalzos y como muchos otros niños genio, demuestra tener más visión que los mismos políticos. “Yo seré más grande que Steve Jobs”, repitieron medios electrónicos de México y el mundo, cuando cuestionaron a la infante qué quería ser en un futuro.

¡Ser más grande que Steve Jobs! En verdad, Paloma, muchos mexicanos deseamos verte en el Valle del Silicón tomando decisiones de gran calibre. Ojalá los políticos no te detengan.

Y tú lector, ¿qué opinas?

 

 

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