El atleta que más dinero ganó el año pasado, Floyd Mayweather, y el número 11, Manny Pacquiao, se repartirán 300 mdd, sin contar patrocinios, por subirse a un ring este 2 de mayo. Mauricio Sulaimán es el encargado de darle credibilidad a este combate.

 

Por Alejandro de la Rosa e Hiroshi Takahashi

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La pelea entre José Mantequilla Nápoles y Armando Muñiz dejó un rastro de sangre. Era una noche de 1975 en Acapulco. Mauricio Sulaimán, de cuatro años de edad, observaba a pocos me­tros. Al terminar el combate, su padre, la leyenda del box José Sulaimán, le dio la mano y se lo llevó rápido a los vestidores. “¿Quieres ver a tu estrella? ¿Quieres ser boxeador?”, le preguntó andando.

En los vestidores, Mantequilla Nápoles respiraba como asmático en una mala noche, los brazos le colgaban, los ojos estaban completamente cerrados y sus cejas abiertas en canal. “Ya no quiero ser boxeador”, soltó Mauricio.

Han pasado 40 años desde que dijo que no sería peleador profesio­nal, pero el box no se ha alejado de su vida en ningún momento. Hoy es el presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el organis­mo que encabezó su padre.

Mauricio será el encargado de sancionar el multimillonario encuentro entre el filipino Manny Pacquiao y el estadu­nidense Floyd Mayweather Jr. este 2 de mayo en Las Vegas.

Él, le levantará la mano al vencedor y le entregará también un cinturón ela­borado con 3,000 diminutas esmeraldas. Un cinturón hecho en México que sólo puede portar el mejor boxeador del mundo en las 147 libras, o los 66.678 kilogramos de peso.

Los boxeadores más famosos del mundo en estos días se repartirán 300 millones de dólares (mdd) solamente por subirse a pelear (el invicto Mayweather Jr. ocupó el primer sitio de los atletas mejor pagados en el mundo en 2014, con 105 mdd, y Pacquiao el onceavo, con 41.8 mdd, de acuerdo con la lista de Forbes que habla de los deportistas que más ganan, The World´s 100 Highest-Paid Athletes).

La cifra será mayor cuando se sume el pago por derechos de transmisión, que permitirá que la pelea sea vista por más de 450 millones de personas en todo el mundo, junto con los patrocinios, entre otros ingresos.

“Será la pelea que más dinero genere de toda la historia del boxeo. Nunca se había generado esta expec­tativa”, afirma el dirigente del CMB.

Algunos patrocinios también han batido récords. Tecate y Corona participaron en una subasta para ganar el derecho a estar presentes en la lona que cubrirá el piso del ring, entre otras activaciones. Ganó Tecate con una oferta de 5.6 mdd.

El encuentro es una historia de éxito que en pocas ocasiones se puede contar.

“Lamentablemente el boxeo es una actividad discriminada. Las empresas nos dicen que su marca no puede estar relacio­nada con deportes de contacto, con sangre. Hay miles de pretextos, pero cuando viene una pelea como ésta, todo mundo quiere estar involucrado”, explica Maurio Sulaimán.

El box, asegura, nor­malmente es de oportu­nidades que deben ser tomadas.

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Foto: Fernando Luna Arce.

¿Considera que se ha blo­queado esta actividad?, le preguntamos a Mauricio Sulaimán.

De pronto, en la parte comercial, hay estigmas. No se identifica que es algo que puede llegar a millo­nes de hogares todos los sábados y promover una marca.

“La máxima prioridad del CMB ha sido cambiar el boxeo para hacerlo más seguro medicamente. Eso nos ha llevado a ser los líderes a nivel mundial, por eso tenemos buena relación con promotores, televisoras, gobiernos, patrocinadores. Todo basado en la cercana relación con el boxeador. No tenemos beneficio comercial o económico si se hace o no una pelea. Andamos siempre gestionando activaciones. Buscando que el patrocinador y el promotor se junten y lo hagan por el boxeo”.

Ayúdenos a entender cómo funciona este negocio.

El box es como la FIFA, el organis­mo que controla el futbol, con la diferencia de que ellos son dueños de los derechos de televisión y de los equipos. En el CMB lo único que controlamos son las reglas, las clasificaciones, las peleas de campeonato y las buenas prácticas.

“El promotor tiene su empresa y decide quién contra quién pelea. Si esa pelea tiene que ver con el CMB, entramos. Ellos deciden la sede de la pelea, contratan al casino, van a una ciudad o un país, donde puedan vender boletos. Contratan televi­sión. Contratan patrocinios y demás. Ellos pagan a los boxeadores, los aviones, hoteles. La organización, la producción de televisión y hay quien gana y el que pierde”.

¿Ustedes cobran esa certificación?

Nos pagan una cuota. Todo el dine­ro que recibimos se regresa, de una u otra manera, a la administración, los empleados. El CMB ve pasar muchos millones de dólares.

Cuando ve lo que gana, por ejemplo, Pacquiao, ¿no le dan ganas de ser manejador?

La verdad es que es un mundo muy complicado. Son muchos pleitos, muchos intereses. Las decisiones luego van en con­tra de uno. Se sabe que quienes harán la gran pelea habían jurado que nunca harían un negocio jun­tos. Se odiaban.

El CMB tiene una imagen de protección, de benefactor, ¿cómo le hacen para adminis­trar esa fuerza de trabajo que tiene?

Mi papá en 1975 lo convierte a un esquema laboral, como si fuera una empresa, le dio estructura. En vez de un departamento de produc­ción, tenemos el comité de jueces y réferis (el de clasificación, el de campeonatos, el médico).

Quedarse en el box fue algo súbito. El 11 de febrero de 2014, por decisión unánime, fue elegido para suplir a su padre, quien falleció un mes antes. Alcanzar dicho cargo no estaba entre sus planes, aunque ya tenía experiencia. En 1992 fue nombrado director de Relaciones Públicas, y en 2004 secretario ejecutivo.

“Pensaba salir del Consejo junto con mi papá. Mi mamá me comentó que no era posible que dejara tirado todo lo que se había hecho, que sería un poco irresponsable. Mi esposa también lo dijo. Platicamos y tomé la decisión de seguir”, recuerda.

¿Por qué es tan importante el boxeo? ¿Cómo se monta México en esta ola actual?

El mexicano siempre ha sido bueno para el boxeo, para los trancazos. Cuando hay buenos resultados se empieza a tomar un gran gusto por el deporte. Ha habido varias épocas de oro del boxeo mexicano desde Kid Azteca, Alberto Baby Arizmen­di, Raúl El Ratón Macías, que fue muy popular y no había televisión.

“Luego vienen otros populares: Carlos Zárate, Zamora, Salvador Sánchez y su pelea contra Wilfri­do Gómez que también creó gran expectativa. Finalmente llega Julio César Chávez en 1994, acompañado del fenómeno del pago por even­to. Fue un golpe durísimo para el boxeo, porque de los millones que veían las trasmisiones los sábados, se limitó a muy pocos”.

Después se dejaron de transmitir las peleas.

Sí, en televisión abierta, y pasaron ocho años. Mi papá luchó intensa­mente para que regresara el boxeo a Televisa. Luego buscó en Televisión Azteca y se logró que dieran un pase al boxeo, así regresó.

¿Por qué no entraban las empresas si es un deporte popular?

Fueron decisiones de ejecutivos sin conocimiento, de personas que están en un escritorio y no salen para tomar la información directa. Decían que no había rating y que no había patrocinios. Entró Azteca, reaccionó Televisa, se montó Cade­na 3 y la realidad es que hoy vemos box en tres cadenas abiertas, más Fox, ESPN, Space o Multivisión. La plataforma actual del boxeo es muy grande.

Por su cargo en el CMB, Mau­ricio está viajando todo el tiem­po. No obstante, también hace lo posible por mante­ner la tradición iniciada por su padre hace años: los martes de café.

En esos encuentros con la prensa especializada suele hacer relatorías de sus actividades. Un informe típico de café, hecho los primeros días de marzo, luego de reunirse en Las Ve­gas y Los Ángeles con los boxeado­res más relevantes de la actualidad:

“Floyd está extremadamente con­centrado, mientras que Manny luce bastante pacífico y en calma. Ambos tienen muchísima seguridad y estoy seguro que nos ofrecerán una noche inolvidable”.

Previo a la primera, única y tumultuosa conferencia de prensa que ofrecieron ambos, el 11 de marzo, nadie más estuvo tan cerca de los dos como Sulaimán.

El presidente del CMB hacía su trabajo. Acercarse a los peleadores y conocer sus inquietudes es parte de ello, lo que hace con un gusto similar al de su antecesor.

Semanas antes, en esos encuen­tros amigables, había dado noticias de que la pelea se pactaría en el corto plazo. Estaba enterado. “Nun­ca había visto la expectativa que se generó por el encuentro. Las redes sociales han tenido mucho que ver en esto”, comenta.

Para el titular del CMB, el en­cuentro atisba diversos atractivos. Uno de ellos, las carreras de los deportistas. De pobres a millonarios.

A la menor provocación, hace una apretada síntesis: “Hay que ver al Manny de hace 17 años que peleaba en Filipinas en peso Mosca. Era un desconocido y se hizo cam­peón. Subió a Supergallo. En Estados Unidos tiene la oportunidad de pelear en una función de Mike Tyson y lo ven millones de personas. Se enfrenta a Marco Antonio Barrera y lo vence. Luego vienen los encuentros con Erick Morales y Juan Manuel Márquez. Ahora está listo para romper todos los récords en el negocio del box”.

Del estadunidense Floyd resu­me: “Va a las Olimpiadas en Atlanta en 1996, saca bronce y empieza su carrera. Gana su primer campeo­nato del CMB en superpluma hace 17 años. Todo lo que pasa desde ese día es fascinante: Se enfrenta al mexicano José Luis Castillo, que es donde agarra el nombre. Luego le gana a Óscar de la Hoya. Vive problemas legales y posteriormente derrota a Arturo Gatti. Y sigue.

“El que pueda estudiar esa his­toria de las dos carreras, a detalle, la va a disfrutar. Hace seis años estuvieron a punto de juntarse para pelear y ahora es una realidad”.

Y no, no se arrepiente de haber decidido retirarse de la carrera de peleador a los cuatro años, aunque el box lo reclama y no lo deja ir. No por el momento.

 

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