Tras ganar el concurso de Microsoft, YouthSpark,  Javier Blanco llevó a su comunidad un centro tecnológico diseñado para las relaciones comerciales del pueblo. Conoce su historia.

 

 

Javier Blanco dejó su pueblo en Quintana Roo  para estudiar contabilidad en la Ciudad de México. Al graduarse, decidió volver y generar un cambio a favor de su comunidad.  Ahora  es el promotor principal del Centro de Capacitación Tecnológica,  proyecto que cobija Microsoft a través de su iniciativa YouthSpark.

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Cuando Blanco salió del pueblo, soñaba con trabajar en una compañía de alcance internacional. Sin embargo, después de graduarse regresó a Noh-Bec y una propuesta cambió sus planes y la vida de los habitantes de su pueblo: se le ofreció la oportunidad de convertirse en el contador de la producción de madera, dijo Microsoft en su sitio web.

Uno de los retos que enfrentó  fue convencer a los demás trabajadores de que necesitaban modernizar sus sistemas. Les hizo ver la importancia de la tecnología. “Cuando comencé, nada se hacía en forma sistemática. Tuve que partir de la nada y pensé que no les gustaría lo que estaba implementando, pero no fue así”, comenta el joven.

El contador diseñó un proyecto que presentó a la Fundación del Empresariado en México (Fundemex). La fundación es socio de Microsoft en sus programas de responsabilidad social y la alianza permitió  a las dos organizaciones colaborar en la apertura de 29 Centros YouthSpark a nivel nacional.

El proyecto consistía en la creación de un Centro de Capacitación Tecnológica que brindara a los habitantes de la comunidad rural la oportunidad de adquirir diferentes tecnologías de la información.

Ahora los niños, adolescentes y campesinos pueden adquirir conocimientos digitales y aprender a utilizar Word, Excel y Power Point.

El centro recibe a estudiantes desde nivel de primaria hasta preparatoria, quienes acuden al centro para hacer su tarea y navegar por Internet. De esa forma, el centro es un complemento de la escuela comunitaria.

“En el pueblo dicen que el centro existe gracias a mí, pero yo creo que fue un esfuerzo conjunto. El centro está disponible para los niños, los jóvenes y todos los miembros de la comunidad, pero pienso que necesitamos mejorar la manera en que lo aprovechamos y mantenerlo rentable para que siga siendo un activo comunitario”, dijo Javier.

Actualmente, Javier está intentando incorporar más tecnología en los procesos de producción del pueblo para obtener la certificación de la madera. A través de Microsoft, los habitantes recibieron capacitación en varios temas como mapas y sistemas de GPS.

El centro está diseñado para las relaciones comerciales del pueblo, mientras que los habitantes están difundiendo sus proyectos de producción de muebles y artesanías a través del Internet.

 

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