Por Luis Javier Álvarez Alfeirán*
México es un país lleno de contrastes, un caleidoscopio de culturas y tradiciones que van desde lo ancestral y prehispánico hasta la más versátil y cosmopolita. Contrastes sociales desde la riqueza de sus pueblos indígenas hasta la multiculturalidad resultado de la migración moderna. Así es México, así es su geografía que pasa del verde profundo de sus bosques y selvas hasta el ocre dorado de sus desiertos.
A pesar de la variedad de matices que tiene nuestro país, la gastronomía mexicana tiene la asombrosa capacidad de amalgamarlos en el plato provocando un único sentimiento de asombro y reflexión: ¡qué rico es México! Rico por sus sabores, por sus olores, por sus contrastes, una gastronomía que en es caspaz de combinar magistralmente la dulzura y amargura del chocolate con el picante del chile en un mole que no es sino ambrosía para el paladar.
Aún así, México no sería el gran país que es si no es por su gente. Existe una nobleza intrínseca que no ha podido ser eliminada por el cáncer de la violencia y el narcotráfico, por la polarización social que en años recientes nos ha invadido. México conserva su bondad y su belleza a pesar de los embates del mundo moderno.
México sigue conservando sus tradiciones familiares; sigue celebrando sus fiestas y a sus ancestros. México sigue cantando al son de su mariachi y bailando al ritmo de la música de banda. México no pierde de vista el pasado en aras de una modernidad que se difumina en las manos de la digitalización. México conserva su liderazgo dentro del ranking mjundial de los países más visitados y admirados del mundo. Para BBVA México, el turismo ocupa el cuarto lugar entre los primeros 10 sectores con mayor crecimiento, ésto sólo es posible porque a pesar de todo, México es México y los mexicanos son capaces de hacerlo grande.
Dentro de la coyuntura de nuestros días, en los próximos días México elegirá a quien liderará su destino el próximo sexenio, por primera vez se estima que una mujer tome las riendas de nuestro país; compiten por la presidencia de la república dos mujeres que reflejan este contraste social y cultural, no sólo en lo político, –lo que es normal en una contienda de este tipo–, sino también en su orígen, sus tradiciones, su religiosidad. Constrastes que van desde el indigenismo hasta la migración. Nombres como Xóchitl y apellidos como Sheinbaum no son sino una muestra del espectro del México moderno. Nunca antes México se había visto tan reflejado y tan representado en un sólo momento histórico, lo que nos convierte en privilegados de la historia. Queda en nuestras manos la decisión de la elección, pero sea cual sea el sentido de nuestero voto, será el de un México rico y multicultural, tradicional y moderno a su vez. ¡Ese es el valor de la libertad!
No debemos olvidarnos de que la riqueza de nuestro país, sería estéril sin la riqueza de sus habitantes. La persona humana es la que dignifica la creación; la verdad, la bondad y la belleza son virtudes que tienen que ver con la persona humana, con su capacidad de crear y de expresarse. Nos toca ahora como mexicanos, expresarnos y seguir haciendo de este México rico y variado un ejemplo de bondad, de belleza y de verdad.
Contacto:
*Luis Javier Álvarez Alfeirán, MA, es director de Le Cordon Bleu-Anáhuac.
Correo: [email protected]
Twitter: @DirectorLCBMx
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