Empresarios de bancas de lotería de todos los niveles establecen sus propias reglas del juego en la compleja estructura del comercio del azar, mientras que el Estado intenta arreciar las regulaciones a ese sector, que aporta al fisco más de 36.6 millones de dólares  al año.

 

Por Maribel de los Santos

 

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La principal empresa de lotería electrónica que opera en el país inyecta, en promedio, 7.5 mdd al fisco cada año. Sin embargo, esa cifra representa solo la “punta del iceberg” de la dinámica comercial de ese sector. Diversos elementos conforman el entramado de este negocio, sin intención de que ese término implique necesariamente una connotación negativa, pero sí compleja.

En República Dominicana existe la Lotería Nacional desde finales del siglo XIX, con sorteos comercializados a través de bancas distribuidas por todas las provincias y cuyos propietarios se perciben desde afuera como pequeños y medianos empresarios. Por otro lado, hace más de 15 años comenzaron a establecerse las denominadas loterías electrónicas con sus propios sorteos.

Los concesionarios de capital privado son Lotería Electrónica Internacional Dominicana (Leidsa), Loto Real y Loteka, siendo la primera la mayor de todas en cuanto a participación de mercado, con 1,600 agencias de venta. Las dos últimas tienen una incidencia similar de entre 800 y 1,000 puntos en todo el país. Cada una ha ideado y organizado la venta, así como la posterior transmisión de sus sorteos a través de los medios masivos de comunicación, en una serie de concursos con características y reglas específicas con el protagonismo del sistema estadounidense “Loto”.

El sorteo Loto de Leidsa es el de mayor venta, mientras que el Súper Loto Real, de Loto Real, es el único de su clase en el país que también se celebra en otras jurisdicciones de la región, entre ellas Jamaica, Barbados y la isla de San Martín, de la mano de la norteamericana Gtech Corporation.

Actualmente, todo el sistema es coregulado por la Lotería Nacional y el Ministerio de Hacienda, a través de la Dirección de Casinos y Juegos de Azar, la cual recientemente habría emitido una resolución para organizar y, al mismo tiempo, reducir la cantidad de sorteos. También está la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) en la parte de las recaudaciones fiscales. Con el decreto 113-14, del 21 de mayo de 2014, se establecieron nuevos horarios para la celebración de sorteos: concursos de las electrónicas, tradicionales de la Lotería Nacional y para el denominado Gana Más, creado por las propias bancas.

En otras disposiciones recientes, emitidas por Hacienda, a la representatividad comercial de los sorteos de lotería se han incluido las loterías electrónicas. Al mismo tiempo, según la Federación Nacional de Bancas (Fenabanca), tienen exclusividad de sus propios concursos, a menos que el sistema de bancas adquiera una especie de licencia o cuota otorgada por las primeras que comparten con ellas el gran pastel del mercado del juego de azar local.

Esa situación, sumada a los cambios establecidos por las autoridades en los horarios de los sorteos, ha desembocado en una serie de protestas de parte de Fenabanca, reseñadas por la prensa local en las últimas semanas. En ese contexto, de acuerdo con la Federación, Loteka es la única que tiene la disposición de mantener el acuerdo inicial de no comercializar los productos de la Lotería Nacional, sino únicamente los de su propia creación.

 

Complejo, pero proliferante

La complejidad de la dinámica operativa que se atribuye a este sector hace que un consorcio pueda aumentar 43% la representatividad de su negocio en el período de un mes —en el caso reciente de Bancas OM, uno de los mayores del país y que cuenta con la colaboración de 1,216 empleados directos— o que una cantidad indefinida de nuevas bancas inicie sus operaciones de manera ilegal. Y es que este es un negocio que depende mucho del azar, aunque el presidente de este concesionario, Orlando Martínez, en sus 15 años de experiencia, opine que el secreto de la estabilidad es el management. “Esto es como una competencia: gana quien trabaje mejor, quien pueda organizarse mejor”, señala en cuanto a la gestión y el manejo de los colaboradores.

El pasado 6 de mayo, La Esperanza (Blesa), Bancas OM, Bancas King, Bancas Beco y Bancas SH, ocupaban los primeros lugares de los consorcios del país, de acuerdo con la cantidad de establecimientos operantes bajo su denominación.

Se habla de entre 250 a 300 dueños de concesionarios de bancas de lotería y de entre 3,000 a 5,000 empresarios de la “banca”. Este es un rango también estimado debido al gran movimiento comercial que de igual manera tiene lugar en la adquisición, transferencia o venta de las locaciones físicas de estos establecimientos entre los mismos “banqueros”. Se presume que los consorcios constituyen aproximadamente 60% del negocio de bancas de loterías.

Tanto los consorcios como las loterías electrónicas son responsables de pagar los premios que sus jugadores ganan, excepto el sorteo dominical de quinielas y billetes que organiza desde su casa la Lotería Nacional. El presidente de Bancas OM expresa que cerca de 72% de las ventas mensuales se emplea en la entrega de premios. Con una venta promedio mensual de 1,899 dólares en cada banca se estaría hablando de unos 43.5 mdd entregados mensualmente por concepto de premios de parte de las bancas de lotería legalmente constituidas; es decir, cerca de 519 mdd pagados a los jugadores ganadores cada año.

De su lado, las loterías electrónicas han entregado más de 4.3 millones en lo transcurrido de 2014. En ese mismo período, solo Leidsa ha pagado 12 premios millonarios a través de sus 1,600 puntos de venta. Desde su conformación, 196 personas han obtenido premios millonarios, algunas de las cuales han optado por el emprendimiento empresarial.

 

Impacto económico

El economista Pavel Isa Contreras destaca que el tema de las loterías ha sido muy poco tratado por la comunidad académica dedicada a estudiar las implicaciones de las distintas actividades comerciales en la economía del país, pero que no existe duda de que su incidencia es relevante.

El aporte de este sistema al fisco es un tópico de importancia en todo el mundo debido a que en la mayoría de los países, entre ellos República Dominicana, implica un gran capital en la ejecución de planes de políticas públicas. En el caso del sistema de bancas, se estima que la inyección anual es superior a 36.6 mdd, atendiendo que el monto mensual recaudado por banca es de aproximadamente 97.9 mdd, de acuerdo con la Fenabanca.

Esta suma incluye el monto fijo que al momento de emitida la Ley 139-11 era de 800 dólares por año y el 1% de las ventas u operaciones brutas de cada una de ellas.

En el caso de las loterías electrónicas, tomando en cuenta únicamente los datos de Leidsa, empresa que a juicio de su presidente, el empresario multisectorial Pedro Alegría, domina cerca de 90% del mercado local del popular sorteo Loto, ha realizado un aporte al fisco aproximado a los 114.4 mdd desde su conformación en 1997 hasta 2012, suma que incluye una tasa de 25% de cada premio millonario de su sorteo Loto. Al mismo tiempo, 24% de las ventas brutas de los sorteos Loto Millonario y 2.5% de los sorteos de Leidsa, Kino Más, Loto Pool, Súper Bingo, Súper Kino TV y Pega 3 son transferidas a la Lotería Nacional, la cual a su vez, destina estos recursos a obras de bienestar social. Por otro lado, 3.25% de estas ventas brutas está destinado a los socios internacionales Sport Tech y Scientific Games y otro 7% a sus agentes de ventas.

Las memorias institucionales de la empresa de Leidsa, editadas en su XV aniversario, identifican a 167 ganadores con premios de entre 75,000 dólares y 1.3 mdd uno, los cuales forman parte de un total aproximado de 343.1 mdd a la fecha. “La industria del juego es una realidad en todo el mundo y es parte de la democracia”, resume Alegría de esta manera su experiencia.

De su lado, los datos de Loto Real apuntan a aproximadamente 45.7 mdd entregados en premios desde 2009 a la fecha. En lo transcurrido de este año 2014, esta lotería reporta que ha inyectado al fisco más de 157,786 dólares, suma que incluye el monto reportado a la Tesorería de la Seguridad Social.

Dominicano Salcedo, gerente general, predice que ante el panorama actual, el sistema de juegos de lotería del país se dirige hacia una mayor organización y a la optimización de la regulación del sistema de juegos de lotería. Un punto de vista que coincide con el de todos los actores consultados para este reportaje.

Queda esperar que los esfuerzos del Estado por arreciar las regulaciones a este sector pronto reflejen un mayor orden en ese negocio.

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