Ahora que el bullying en las escuelas está en el debate público, es momento de hablar del mobbing o acoso en el trabajo. Es más común de lo que creen.

 

 

Me llama la atención que aunque, conforme una encuesta realizada por OCC Mundial, 51% de profesionistas mexicanos ha sufrido algún tipo de bullying laboral y 12.2% ha sido víctima de mobbing, no se haya generado una crisis de comunicación dentro de alguna empresa en nuestro país.

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Quizá ello obedezca a factores como el que en nuestro país existe muy poca información sobre este fenómeno, sus repercusiones y posibles formas para abordarlo; al temor de represalias por parte del o los agresores; a que no se llegan a mediatizar los casos en que se presentan demandas por este tipo de agresiones, o a que las demandas que existen son resueltas en contra de los agredidos.

De hecho, 69.5% de los encuestados por OCC nunca había escuchado sobre este fenómeno. La resolución a la demanda más reciente se dio el pasado 7 de febrero, en la que una trabajadora demandó por mobbing a la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Valle de Toluca, en donde trabajaba. La Suprema Corte de Justicia resolvió que “la quejosa no acreditó en la vía ordinaria civil algunas de las conductas que configuran el acoso laboral, ante la insuficiencia probatoria para acreditar la conducta misma.” Antes de ello, autoridades del gobierno de Distrito Federal habían sido denunciadas por el mismo concepto.

No obstante, ninguna organización está libre de, eventualmente, ser cuestionada por acoso laboral, especialmente gracias a las redes sociales. En 2003, una juez de Barcelona citó a declarar al presidente de Telefónica, en lo que fue la primera causa penal en España por mobbing, presentada por un ingeniero por humillación y amenazas de despido para que abandonara su puesto. El Presidente de la empresa fue citado porque, conociendo la situación, no había realizado “ningún cambio de actitud de la empresa” ni “ningún tipo de modificación” en la situación laboral del empleado. Asimismo, en 2010 la directora de Comunicación Corporativa de Siemens en España fue denunciada por supuesto mobbing por una trabajadora.

La pregunta es si dentro de sus programas de prevención y manejo de crisis las empresas tienen considerada una por motivos de acoso laboral.

 

También en los medios

Quizá entre las organizaciones propensas a la comisión de este tipo de acoso, aun cuando no necesariamente deliberado, estén las de medios de comunicación, debido a las presiones por los “cierres”, las exclusivas, el ganar (o no perder) la nota y la aplicación de las políticas editoriales, entre otras. Inclusive es probable que muchos reporteros cometan este tipo de agresiones en contra de aquellas personalidades a las que buscan “arrancar” una declaración exclusiva.

En España y Argentina se han dado este tipo de situaciones dentro de los medios de comunicación. Ejemplo de ello son los siguientes:

  • En 2005, los directivos del importante diario de circulación gratuita Qué despidieron a dos redactores coincidiendo, paradójicamente, con un reportaje de primera plana sobre las preferencias de los españoles por jefes amables y respetuosos. Se supo que los periodistas despedidos sufrieron un fuerte mobbing de parte de sus jefes, con quienes habían tenido una relación muy tensa al grado que estos les hicieron la “vida imposible” para que abandonaran el periódico.
  • En 2008, la Cámara Laboral de Buenos Aires, Argentina, condenó por mobbing a Editorial Perfil SA, ante la demanda iniciada por la periodista Mónica Veira, quien acusó que continuamente en la redacción se escuchaban comentarios despectivos sobre su trabajo y sus capacidades, diciendo que lo que había hecho o redactado era un desastre y que no servía para nada. El falló penalizó a dos editores que, sin embargo, fueron mantenidos en sus puestos.
  • En 2010, el portal de relaciones públicas español prnoticias informó sobre la acumulación de denuncias por mobbing en contra de la entonces directora de la revista Elle; en total, tenía tres demandas judiciales y dos ministeriales, lo que la llevó a renunciar “para alegría de la plantilla de la revista”.
  • En 2012, los directores de las emisoras de la Cadena Cope (Cadena de Ondas Populares Españolas, una de las principales cadenas radiofónicas en España) demandaron por mobbing al director regional de la empresa en Andalucía. Los afectados denunciaron que fueron sometidos a un “desmesurado nivel de exigencia, control y presión, abuso de autoridad y menosprecio hacia nuestra labor profesional (…), enfrentándonos a nuestros propios subordinados, entrometiéndose en nuestra vida personal e ‘invitándonos’ finalmente a abandonar la empresa”.

 

Y posiblemente en las agencias de relaciones públicas

Es común que durante los ejercicios de simulacro de crisis se realicen agresivas “entrevistas” de “emboscada” y “conferencias de prensa”, e inclusive se emitan “noticiarios” y “notas de prensa” que cuestionan la “responsabilidad” del cliente sobre algún hecho nocivo. Una típica “entrevista” de estas sería en el siguiente tenor:

  • Entrenador.- ¿Son ustedes los responsables de este horrible accidente? ¿Cuántos muertos hay?
  • Cliente.-  Eh…. Pues nosotros….
  • Entrenador.- ¿Cuántos más tendrán que morir antes de que solucionen el problema?
  • Cliente.- El reporte que tenemos….
  • Entrenador.- ¿En cuánto valoran las pérdidas? ¿Considera que se trata de un ataque terrorista?
  • Cliente.- Pues no creo que…
  • Entrenador.- ¿No cree que la gente merece un comentario sobre la situación? ¿Hasta cuándo piensan asumir su responsabilidad?

No he sabido de alguna demanda en contra de una agencia por un asunto de acoso durante un entrenamiento, aunque sí he conocido casos en los que el cliente se ha sentido tan agredido y ofendido que abruptamente da por terminado el entrenamiento, clamando que “esto es una exageración” y que “eso nunca nos podría ocurrir”, sólo para enfrentar, meses después, una situación similar a la del ejercicio.

Estos días en que en México se habla insistentemente del bullying con motivo de los lamentables y frecuentes acontecimientos de agresión escolar, me parece oportuno que las empresas de todo tamaño y sector revisen el nivel de sus relaciones laborales y se preparen para, en su momento, salir airosos de una demanda por mobbing o acoso en el trabajo.

 

 

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