México podría ser el próximo Silicon Valley, pero debe trabajar porque hay muchas ciudades en todo el mundo deseando ocupar ese puesto, afirma el director de la edición española de la revista MIT Technology Review.

 

México cuenta con el potencial para repuntar como polo de emprendimiento e innovación, lo que representa una gran oportunidad y, a la vez, una enorme responsabilidad. Los actores “tienen la capacidad de convertir a México en la próxima Silicon Valley, pero deben ponerse a trabajar para hacerlo en muy poco tiempo, porque hay muchas ciudades en todo el mundo deseando ocupar ese puesto”, afirma Pedro Moneo, director de la edición en español de la revista MIT Technology Review.

“Nuestro mensaje es de oportunidad y de alegría por este tema, pero a la vez de urgencia”, dijo Moneo en charla telefónica con Forbes México, en la cual detalló, además, que “Latinoamérica está teniendo una época de crecimiento muy interesante, y desde MIT se le está prestando mucha atención”.

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Y por atención, el editor de la versión en español de la revista tecnológica más antigua del mundo se refiere a los concursos de innovación que organiza MIT en Colombia, Argentina, Perú, Chile, Uruguay, Brasil y México, este último, donde realizará en junio próximo la segunda edición del EmTech, el encuentro sobre tecnología e innovación de la revista.

 

El potencial regional

“México, porque tiene una industria tecnológica muy potente y además está muy diversificada, desarrolla tecnología en campos tan diversos como el de automatización, la aeroespacial, la electrónica o las tecnologías de la información”, afirma Moneo, sin embargo señala que no ha tenido un papel de trascendencia en materia de emprendimiento.

No obstante “empezamos a ver que la situación cambia, tanto desde las administraciones públicas que parece que empiezan a tener claro porqué el emprendimiento o la innovación son claves para el desarrollo del país, pero también la empresa privada empieza a acercarse con ganas a los emprendedores y centros de investigación. Se trata de un cambio de regulaciones, pero también de cultura. MIT quiere estar muy involucrado y colaborar en la medida de lo posible para que ese sistema se desarrolle”.

Pero el caso de México no es aislado. A lo largo y ancho de toda América Latina se ha registrado una explosión emprendedora, contagiada del espíritu de las startups estadounidenses, pero propiciado también por la penetración de Internet y las tecnologías de la información en su conjunto, lo cual “está haciendo una tecnología muy democrática y permitiendo que florezcan ecosistemas de emprendimiento en sitios donde hasta hace poco no estaban en el mapa.

“Estamos entrando en una fase de desarrollo económico muy interesante, dominada por el conocimiento y lo bueno de esa era es que la materia prima es la capacidad intelectual y es la materia prima mejor repartida del mundo, a un cerebro por persona.”

El auge económico de la región también ha jugado un papel clave en esos cambios. América Latina reportó un marcado crecimiento “en momentos en los que Estados Unidos y Europa estaban dormidos”, afirma el español. “Con unos años de estabilidad gubernamental, un poco más de seriedad y estabilidad en las administraciones públicas, y con la penetración total de la tecnología móvil y de Internet, toda esa confluencia de factores tendrá un efecto catalizador tremendo.”

A eso, añade, hay que sumarle que la población de esos países emergentes es en promedio 10 años más joven que la de Europa o Estados Unidos. “Son nativos de Internet; más de la mitad de los chicos y chicas latinoamericanos tienen menos de 25 años, que es la edad de Internet. Es un punto de partida inmejorable.”

 

Pedro Moneo, director de MIT Tech Review en español.

Pedro Moneo, director de MIT Tech Review en español.

 

¿Todos quieren ser Silicon Valley?

Al ser cuestionado sobre si todos los países de América Latina aspiran a convertirse en el nuevo Silicon Valley, Moneo contesta categórico: “El panorama cambia rápidamente. El propio Silicon Valley está cambiando; ahora quiere parecerse a Latinoamérica, a Asia, a Europa. Estamos siendo testigos de la globalización del emprendimiento, y todos los ecosistemas tienen que aprender a ser abiertos. Si uno de ellos termina pareciéndose a Silicon Valley será al anterior; el nuevo se está definiendo ahora mismo.”

Para el editor español, los ecosistemas de innovación más maduros de Latinoamérica están en Chile, Uruguay y Colombia. Hay otros en construcción, como México, Brasil, Perú, y algunos otros que están por desarrollarse. Entre las condiciones necesarias para apuntalar la escena emprendedora, refiere que debe ayudarse a florecer el talento internacional, para lo cual es fundamental contar con movilidad y facilidades para que el talento internacional se asiente y pueda operar dentro del sistema económico, con lo cual se facilite la inmigración y el movimiento de la gente.

“Cada ecosistema debe entender, respetar y aprovechar la cultura y las diferencias y ventajas que le aporta ser quien es, ya sea el costo de mano de obra o la cercanía con una universidad o la proximidad de alguna multinacional que le dé peso específico dentro de un sector concreto.”

Entre los casos de emprendimiento latinoamericanos y los de los países desarrollados, las diferencias existentes y son sustanciales, sobre lo cual Moneo enlista tres factores clave:

  • · La parte regulatoria: El diseño de políticas y programas públicos para permitir el apoyo o el nacimiento de iniciativas de emprendimiento.
  • · La cultura: Los emprendedores, las empresas, el gobierno y los inversionistas tienen que entender qué papel juegan estas empresas y cómo interactuar con ellas.
  • · El flujo de financiamiento: Deben crearse vehículos de inversión y mecanismos fiscales para reconocer el trabajo de los inversionistas de capital de riesgo y los ángeles, que ayudan con dinero privado y conocimiento a esas iniciativas. “México está haciendo un esfuerzo muy grande en esta materia.”

Hay otros factores, más difíciles de conseguir, pero que son de los principales incentivadores del crecimiento de estos ecosistemas: las historias de éxito. “En los ecosistemas jóvenes hay pocos emprendedores y pocas ideas que han llegado hasta el final, que han salido a bolsa, que han sido comprados, que se han convertido en multinacionales; eso es un catalizador definitivo de los ecosistemas emprendedores.”

 

Extra:

Lo mejor para el futuro

Moneo no es sólo editor; también es ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid e ingeniero nuclear por la Comisión Nuclear de Francia, así como CEO y fundador de Opinno, un think tank especializado en innovación. Como experto en la materia, quisimos saber cuáles son sus expectativas sobre el futuro de la tecnología. En su opinión, estamos acudiendo a tres revoluciones en paralelo:

1. La era de la inteligencia artificial. Estamos a ciclos, a unas cuantas generaciones, de conseguir máquinas que tengan grados de inteligencia tan elevados que les permitan entrar en segmentos del mundo de la computación donde hasta ahora no habíamos podido ingresar; por ejemplo, los asistentes virtuales, el reconocimiento de imágenes, el reconocimiento de voz, todo ese tipo de tecnologías es muy complicado si no se tiene una potencia de cómputo y una tecnología de IA desarrolladas. Estamos entrando en esa fase, vamos a crear buscadores, motores de recomendaciones y asistentes que se van a parecer más a humanos y cada vez nos costará más distinguir lo que es humano de lo que es una máquina.

2. Materiales. La nanotecnología, nuestra capacidad de manipular materiales a escala muy pequeña está abriendo un camino enorme hacia materiales con propiedades que hasta ahora no podíamos ni soñar, de dureza, conductibilidad, comportamientos para usos específicos, por ejemplo el aeroespacial.

3. Biotecnología. Un área que avanza entre 50 y 100 veces más rápido que las TIC. Desde la secuenciación del genoma, a principios de los 2000, hasta hoy, el precio de secuenciación genética se ha ido reduciendo en el orden de 100 veces más rápido de lo que se ha reducido el costo de una computadora. Secuenciar el genoma nos costaba 100 mdd hace 14 años; en 2014 se espera que haya máquinas capaces de leer un genoma completo por menos de 1,000 dólares. “Estamos al borde de una revolución biológica que no podemos ni imaginar y que en unos años permitirá unos avances enormes en cosas que tendrán relación directa con nuestra alimentación, supervivencia, enfermedades y calidad de vida.”

 

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