Los avances tecnológicos y las presiones a las energías tradicionales llevan al mundo a una espiral de cambios fundamentales, como se dio, en su momento, con la revolución industrial.

 

Si analizamos todo lo que está pasando en el planeta, la realidad que ataca al mundo es verdaderamente escalofriante, y hoy es día que no acabamos de entender nada. Permítame hacer una lista de hechos que se pueden ver en las noticias, sólo a manera de análisis, y vamos de arriba hacia abajo.

Estamos viendo cómo un vehículo espacial recorre las tierras de Marte como en cualquiera de las tantas películas que han existido y cuentan historias de terror espacial; es más, el Curiosity acaba de encontrar una nave perdida hace 11 años, y todo esto ya ni nos causa asombro, ya se convirtió en una noticia regular. Este mismo año, la humanidad dio un gran salto al futuro al poner una sonda en un cometa que viaja a miles de kilómetros. ¿Impresionante? Hoy es noticia pasada, a nadie le importa más. Como humanidad nos empezamos a debatir entre conquistar el espacio mientras no podemos con nuestra economía y los problemas terrenales.

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Por otra parte, los avances tecnológicos nos están llevando a cumplir también el inicio de muchas otras tantas películas de ciencia ficción, la inteligencia artificial y la existencia de los robots. Un banco en Japón ya anunció que va a contratar robots para atender a sus clientes, y en Corea hay robots que reciben a los pacientes en clínicas dentales y con quienes se puede tener una amable charla. Ya hasta el científico Stephen Hawking advierte que la inteligencia artificial puede ser desastrosa para la humanidad.

En el terreno de la salud tenemos un fenómeno como el ébola, que en números reales no ha matado a más personas que los desastres naturales de Pakistán o de Haití, pero cuyo impacto económico mundial ha sido uno de los más cuantiosos en pérdidas por la alerta creada.

Y en la economía ¿qué se puede decir? El precio del petróleo en el suelo, los tipos de cambio como si estuvieran en una montaña rusa, y el caso más emblemático es que la economía suiza entró en una emergencia económica al bajar por primera vez sus tasas de interés, lo que puso en alerta a toda la Unión Europea.

Otro asunto que tiene de cabeza a Europa es el terrorismo. El ataque y asesinato de periodistas en el semanario Charlie Hebdo ha causado confusión y, en el fondo, el inicio de un conflicto de baja intensidad entre Occidente y Oriente.

En nuestro continente, Estados Unidos busca crear un bloque comercial norteamericano liberando su vieja política contra Cuba para integrar a la isla, junto con México y Canadá, en un bloque productivo. Aunado a esto libera un programa migratorio para regularizar a los trabajadores migratorios mexicanos, lo que todavía tendrá un largo camino para su aprobación, ya que su implementación es amenazada por el Partido Republicano.

Todas estas acciones que se han sucedido en los últimos tres meses indican que el mundo está cambiando a una gran velocidad. Los avances tecnológicos y las presiones a las energías tradicionales significan que es posible que entremos en una espiral de cambios fundamentales, como se dio en su momento con la revolución industrial.

Para el humano es muy fácil identificar los cambios de época hacia el pasado (para eso sirve la historia), pero cuando el hombre lo vive día a día esas transformaciones se sufren.

Hoy tenemos a mucha gente sin trabajo, empezamos a ver a carreras profesionales que, después de ser las más demandadas, ya no generan más empleos bien remunerados. En verdad el mundo está cambiando. La pregunta final: ¿está usted preparada o preparado? ¿Nuestros políticos, autoridades y empresarios están entendiendo este gran cambio mundial?

 

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