La civilización produce 30,000 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) cada año. Tan solo en un día, la humanidad genera entre 80 y 100 millones de toneladas de CO2.

“Si las pudiéramos ver, entenderíamos por qué hay tantos cambios y efectos en el clima”, dijo Héctor Rocha, socio y líder adjunto de energía para Latam Norte de EY, durante el Foro energético How will we power the world?, organizado por Forbes México y la consultora.

El gran problema detrás de las emisiones de CO2 reside en el aumento de la temperatura del planeta. Desde hace 136 años, con la revolución industrial, la humanidad comenzó a usar combustibles fósiles, que actualmente representan 80% del total energético que consume la humanidad.

Hacia 2040, 2,000 millones de personas saldrán de la pobreza y necesitarán más energía, estimó Rocha. El directivo proyecta que la demanda crecerá 30% en los siguientes 22 años. “Esto equivale a sumarle el consumo energético de la población de China o India al mundo”, dijo.

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17 de los 18 años más calientes que se tenga registro comenzaron desde 2001. “Hemos tenido los años más calientes desde la revolución industrial. El más caluroso fue 2016”.

La comunidad científica ha advertido que si se eleva la temperatura a por encima de 1.1 grados Celsius, y llegamos a 1.5 grados, las consecuencias serán más inundaciones, lluvias y huracanes.

 

México frente al calentamiento global

Durante su ponencia, Rocha invitó a Anna Asikainen, directora de la firma South Pole, a la conversación, quien advirtió que nuestro país enfrenta riesgos por el calentamiento global.

“México es un país altamente vulnerable al cambio climático”.

La directiva de origen finés dijo que se ha observado un aumento de un grado Celsius en temperatura a nivel nacional, y las proyecciones en 100 años para la zona fronteriza con Estados Unidos es un repunte de 4 grados y entre 2.5 y 3 grados para el resto del país.

Las posibles sequías no solo afectarán los ecosistemas y procesos de producción, también pueden impactar la ubicación de plantas industriales y la construcción de infraestructura ante las potenciales escenarios climáticos.

Rocha le preguntó a la directiva que se necesita para que ocurra un cambio radical, y que la gente decida entre un coche de gasolina y uno eléctrico.

Anna Asikainen, directora South Pole, y Héctor Rocha, Energy Partner & Deputy Leader de EY, en el Foro How will we power the world. Foto: Cortesía de EY.

El primer paso, dijo la experta, es que a las personas le cuesten las emisiones de CO2 equivalente.  Los precios actuales de carbono van de los 2 a los 100dólares, pero si la gente tuviera que paga 70 dólares por cada tonelada emitida, la historia sería muy diferente.

Rocha dijo que las empresas podría trasladar ese impacto a los consumidores finales, a lo que Asikaine matizó que las empresas van a innovar y lanzar productos bajos en carbono: “Los ganadores van a hacer los que puedan hacer la transición de manera rápida.”

Países como China, que es el país que más emisiones genera, ya se han sumado al mercado de carbono para ponerle precios a estas emisiones.

Asikainen recordó que en México también se ha diseñado un sistema de comercio de emisiones tras la reforma energética.

“Ojalá que no tenga que pasar que Ámsterdam se va under water para que los gobiernos decidan hacer algo” cuestionó el líder de EY.

 

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