Las principales entidades y organismos relacionados con el escenario económico confirman la estocada al crecimiento de la economía mexicana. Una economía que, aunque a priori se pensaba una menor moderación en los ritmos de crecimiento, según el equipo de AMLO, va camino de la recesión. Según Citibanmex, la filial mexicana del grupo bancario Citibank, confirma que la economía sufrirá un reajuste mayor de lo esperado.

Desde la entidad, los crecimientos pronosticados para este año se cifran en el 0,2%. Unos ritmos de crecimiento muy distantes a los proyectados al comienzo del año, donde la economía mexicana preveía crecer a ritmos que oscilaban entre el 0,8% y el 1,5%. Unas perspectivas que también han sido compartidas por otros organismos, sirviendo como ejemplo el Fondo Monetario Internacional (FMI), institución que ha reajustado los crecimientos para el país azteca al 0,9%.

Una proyección que dista mucho de la que, a priori, pronosticaba el organismo. Para el FMI, los crecimientos de la economía mexicana iban a estar sobre el 1,6%. Ahora, ante lo ocurrido en el país y las políticas aplicadas por el presidente AMLO, el organismo rebaja los crecimientos, ajustando la proyección a las ambiciosas políticas sociales que, desde la presidencia, se desean aplicar. Unas proyecciones que no han sentado nada bien al presidente.

Como dijimos, las políticas aplicadas por el presidente López Obrador no se ajustan para nada a una realidad existente. Para el presidente, la aplicación de políticas de carácter social son la prioridad del país, ya que considera que la redistribución de la riqueza en el país es ineficiente. Sin embargo, como decimos, las políticas y los objetivos del presidente no van acordes con la realidad económica; hecho que le ha llevado a que miembros de su gabinete pidan su renuncia al gobierno.

La economía mexicana va a la deriva. Los crecimientos se apagan y el país precisa de un proyecto económico que trate de devolver ese dinamismo al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el cual se apaga por minutos. Las políticas sociales son necesarias, pero la realidad económica de México no es la que cuenta el actual mandatario, pues México precisa de una mayor atracción de inversión y empresas para el país; inversión y empresas que no llegan por la falta de garantías y de seguridad en el país.

El problema económico que se produce en México, en primer lugar, parte de una grandísima culpa del actual equipo de gobierno. Las previsiones que, desde un principio, se realizaron en el país, concientizaron a los ciudadanos de un mayor pronóstico en los crecimientos. Un pronóstico inventado, como podemos observar, ya que la ambición del líder mexicano no se ajustaba a la economía nacional. El gasto en políticas sociales y la falta de inversión y políticas económicas factibles en el país han acabado reajustando los crecimientos a la realidad económica mexicana.

La actividad económica en el país sigue sin remontar; la inversión y los flujos de capital se ven estancados y la falta de garantías y seguridad jurídica para atraer empresas y actividad extranjera al país sigue sin funcionar. La economía se desacelera y el Gobierno sigue mostrando una actitud errónea. Para AMLO, echar la culpa a entes y organismos ajenos es la solución, mientras que el problema sigue ganando peso, acabando con el crecimiento económico en el país.

La economía, como podemos ver, se orienta hacia unos pronósticos más ajustados que a priori, pero que, sin embargo, se ajustan mucho más a la realidad económica del país. El presidente López Obrador debe aprovechar estos reajustes y tomar nota, provocando un cambio en sus políticas que se ajusten con la realidad vigente y con la situación económica prevista. Reorientar sus planes a la baja y preparar proyectos para afrontar la situación es parte de la solución en el país.

Esto no es un caso aislado, pues en España también ocurrió en su día. Que un Gobierno no quiera reconocer la realidad económica de un país nos lleva a una situación desastrosa y, en algunos casos, irreversible. Tomar conciencia de lo ocurrido y afrontar proyectos regeneradores que traten de afrontar la situación debe ser la prioridad, pues al final, la realidad acaba pasando factura y, a falta de proyectos que traten de contrarrestar lo ocurrido, la situación continuará empeorando.

La economía mexicana es una economía muy dinámica. La situación no es desastrosa por ahora, pero sí podría serlo en un futuro no muy lejano. Es el momento de que el equipo de gobierno deje de reprimir a las entidades y organismos que prevén e informan sobre la situación de la economía mexicana, y coja las riendas de un proyecto económico que no solo trate de revertir la situación, sino que exprima todo el potencial de la economía mexicana, ya que es un país que goza de grandes oportunidades y ventajas en la región.

 

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