¿Qué podemos esperar de la contingencia del COVID-19?

1. Liberación. Entiendo que lo más importante no está en mi control. Eso me libera. ¿Hay algo que realmente esté en mi control?

2. Revaloración. Dejo de preocuparme por nimiedades y me enfoco en lo más relevante. Y sí, lo relevante es realmente muy básico.

3. Re-conexión. Me conecto a mis verdaderas necesidades y a las de los demás.

4. Pertenencia. Entiendo que mi salud mental, emocional y espiritual está relacionada a la de todos. Pertenezco a un sistema, contribuyo a él y dependo de él.

5. Aceptación. Descarto todo lo que no sirve, todo lo artificial, lo innecesario, lo falso, lo intrascendente. Acepto, eso me libera y me integra. Es el principio de la sanción.

6. Florecimiento. Emerge lo esencial, lo verdadero, lo justo, lo útil, lo trascendente.

7. Verdad. Se caen muchas máscaras, propias y ajenas.

8. Apertura. Me abro al cambio. No tengo opción.

9. Presente. Vuelvo al presente, no hay más. El presente se vuelve infinito. Eso es interesante, está lleno de caminos alternos y nuevas posibilidades.

10. Resurgimiento. Resurge el sistema con más fuerza. Eso lo veremos en muchos, en muchas instituciones, en la economía y en la política…, y por supuesto, en nosotros mismos.

Política

En política y administración pública tenemos mucho que aprender y resolver. Evidemente se han colapsado muchas instituciones en el mundo desde el 2008, pero lo nuevo aún no termina de renacer, e incluso, puede haber empeorado. Un ejemplo de esto es la polarización de la sociedad y el resurgimiento del populismo oportunista.

En el mejor escenarios, podremos construir un modelo político-administrativo basado en el respeto a las libertades individuales, la auténtica separación de poderes, los límites al poder político y el freno a los privilegios.

En México nos debe empezar a quedar claro que ni la economía, ni la seguridad, ni la salud, ni el desarrollo sustentable se podrán dar si no tenemos una superestructura política-jurídica que funcione en favor del individuo.

Traemos un fuerte desequilibrio entre sociedad y gobierno que debe corregirse. Con el populismo de Andrés Manuel López Obrador, además,  se ha exacerbado la concentración de poder en una sola persona que pretende saber más que el colectivo y que se ha enfermado con el poder.

Lo que se requiere es justo lo contrario: un sistema que valore, respete y promueva la inteligencia y la libertad de todos. Un nuevo liberalismo.

La contingencia del COVID-19 le ha arrebatado la agenda a los políticos, tal como se la arrebataron las mujeres el 8 y 9 de marzo. Por eso el enojo del Presidente y su desesperada actitud por recuperar el micrófono. El cambio de paradigma lo ha dislocado.

Vienen más capítulos y más cisnes negros, esto apenas empieza. Todo ello es el caos necesario para que lo nuevo surja. Siempre el orden está contenido en el caos y esa es la gran oportunidad que se abre para México y para todo el planeta.

Esta es una poda y puede ser dolorosa, pero siempre es útil y siempre le sigue un florecimiento. Es un proceso de muerte y renacimiento, en ese orden.

 

 

Contacto:

*Santiago Roel R. es Director y fundador de Semáforo Delictivo, herramienta de rendición de cuentas, evaluación y análisis del comportamiento de la delincuencia y violencia en México.

Twitter: @semaforodelito

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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