La austeridad es uno de los valores que el gobierno de López Obrador lleva como bandera, una de sus promesas fue la bajada de sueldo de los funcionarios públicos además de la reducción de plaza para ocupar un cargo público.

Esta medida ya tiene consecuencias y es que el pago de pensiones anticipadas aumentó 115% así como un 75.5% la gratificación por renuncia voluntaria en los dos últimos trimestres de 2018.

De acuerdo con la información aparecida en los Anexos de finanzas públicas del Informe trimestral de la Secretaría de Hacienda, el pago de esto ascendió a 1,613 millones de pesos al final de 2018.

Especialistas consultados por El Financiero declararon que este aumento en el pago de jubilaciones se debe principalmente por parte de funcionarios públicos que quisieron evitar el descenso en sus sueldos repercutiese en su acumulado para la jubilación.

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“Es posible que muchos de los funcionarios de estos organismos se jubilaran anticipadamente para hacerlo con los sueldos anteriores y antes de que desaparecieran estas prestaciones” dijo a El Financiero, Miguel González, coordinador del Centro de Estudios Financieros y de Finanzas Públicas de la UNAM.

Esto no es exclusivo de este gobierno ya que en 2012 también con el cambio de gobierno se dio también este fenómeno.

En el SAT, la austeridad se traduce en despidos masivos en los estados

 

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