Este texto fue publicado originalmente el 16 de octubre de 2017

 

La brecha de ingresos entre los hogares más ricos y los más pobres revela el agotamiento del paradigma de desarrollo social en México, basado en programas asistenciales, además de la falta de impulso a políticas laborales enfocadas en mejorar los ingresos de los mexicanos, señalaron analistas.

En el marco de la publicación de los resultados de Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016, Héctor Rubio, coordinador de relaciones institucionales de la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza consideró que mejorar los ingresos de los trabajadores mexicanos debe ser el componente central de una estrategia para disminuir la pobreza.

PUBLICIDAD

La encuesta elaborada por INEGI reveló que entre los ingresos de los hogares más acaudalados del país son 21 veces mayores al de las viviendas más pobres del país. Es decir, mientras el ingreso trimestral de los hogares del decil I fue de 6,820 pesos; el de los que integran el decil X es de 160,820 pesos.

“El combate a la pobreza como responsabilidad de una dependencia, que es la Secretaría de Desarrollo Social y las acciones que desarrolla para hacer frente a la pobreza son programas sociales de un modelo que ha demostrado sus límites y que no ha producido resultados en años”, dijo Rubio.

Más información aquí: Los ricos en México ganan 21 veces más que los pobres 

Los componentes centrales de las carencias económicas están vinculados a los bajos ingresos de los mexicanos como resultado de su empleo, consideró Rubio.

“Las personas que ganan el salario mínimo están condenadas a vivir en pobreza. Y esto sucede por la brecha del salario mínimo que es de 80.04 pesos al día y el monto de la Canasta Básica como la define el Coneval que es de 94 pesos, de entrada, hay una brecha de 14 pesos en donde una persona que trabaja honestamente digamos toda una jornada y recibe ese monto por su trabajo esté condenada a vivir en pobreza”, consideró.

En ese sentido es necesario integrar una política económica articulada con programas de desarrollo social, advirtió.

La región del país en donde se observa más la ineficiencia de la política de desarrollo social es el sur, en donde se han procurado recursos para la implementación de programas sociales, pero no de infraestructura, apuntó Valeria Moy, directora general de México ¿Cómo Vamos?

La ENIGH 2016 reveló que los tres estados con menor ingreso corriente promedio trimestral por hogar son Oaxaca, Guerrero y Chiapas.

“Hemos llenado al sur de programas de ayuda y no de infraestructura, en lugar de darles carreteras les hemos dado programas de transferencia y a los niños no les hemos dado la educación que necesitan”, señaló la directora del observatorio económico.

Para Moy, aunque el ingreso salarial en el país continua sin recuperarse desde 2009 la solución no está precisamente en el incremento del salario mínimo, en cambio es urgente incrementar el acceso a la educación y oportunidades para las familias que menos ingresos registran.

Durante los últimos 25 años se ha triplicado el presupuesto destinado al desarrollo social del país, pero el porcentaje de la población que reporta pobreza por ingreso continúa siendo la misma, recordó el especialista.

El gobierno Federal destinó en 2017 360,602 millones de pesos a los programas presupuestarios a través de los cuales la Federación entrega subsidios directamente a la población, o a través de los gobiernos estatales o municipales; esto representa 7.4% del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017, señaló en enero el Centro de Estudios de Finanzas Públicas.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) los programas prioritarios enfocados en incrementar el ingreso con el Programa de Apoyo a la Educación Indígena, Pensión para Adultos Mayores, Comedores Comunitarios y Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas.

Asimismo, incluye a Prospera Programa de Inclusión Social, el Programa de Empleo Temporal, Programa 3×1 para Migrantes, Programa de Abasto Social de Leche a cargo de Liconsa, Programa de Abasto Rural a cargo de Diconsa, Educación para Adultos, Programa Nacional de Becas y el Programa de Apoyo al Empleo (PAE).

Todos realizan transferencias monetarias y no monetarias a la población en condición de pobreza y no consideran a los calificados como medianamente y ligeramente prioritarios.

El Coneval también ha señalado que existen entre 5,500 y 6,000 programas sociales a nivel nacional estatal y municipal que no están alineados entre sí lo que genera que los recursos se desaprovechen y muchas veces no lleguen a las personas que más lo necesitan, apuntó Rodolfo de la Torre director del programa de Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

“Lo que debería de existir es un servicio de administración de los beneficiarios de los programas sociales para identificar a la población que requiere apoyo dentro del conjunto de población nacional y alinear todos los programas”, explicó.

Desde su perspectiva la mejor forma de incrementar el acceso a oportunidades educativas y laborales además y con ello incrementar el ingreso de los hogares de las personas que menos perciben es con un enfoque de calidad en la educación.

Asimismo, sugiere generar un sistema universal de seguridad social, que se financie a través de impuestos generales en lugar de contribuciones de los trabajadores o empleadores, y legislar una renta social universal “que sea un piso para sustituir muchas transferencias dispersas y mal enfocadas”.

 

Siguientes artículos

millennials
Así se comportan los millennials al momento de invertir
Por

Pese a las percepciones negativas que se han establecido respecto esta generación sus integrantes están desarrollando un...