Por Máximo Santos*

Los dos principales problemas que aquejan a la economía Latinoamericana en general y a la centroamericana en particular son por una parte, la excesiva dependencia de sus exportaciones de materias primas, que en algunos países son aquellas que provienen de recursos mineros y en otros tienen un origen agrícola o ganadero y, por otra parte, unos bajos niveles relativos de productividad si los comparamos con las regiones más dinámicas del planeta. Junto a estos dos factores y, en otro nivel, un tercer gran problema es el que tiene que ver con la corrupción y la inseguridad tanto física como jurídica. Este tercer aspecto no afecta con la misma intensidad a todos los países que conforman Latinoamérica, pero sí que es un elemento crucial para explicar los bajos desempeños de muchas economías latinoamericanas. 

Es en este contexto de problemas en donde el necesario impulso a la digitalización cobra más importancia. Nadie es ajeno que estamos asistiendo a un proceso de profundas transformaciones productivas a escala planetaria. Un fenómeno de cambios que se asienta en elementos tales como la digitalización, el big data o la inteligencia artificial. Todas aquellas economías que no reconduzcan sus procesos productivos con estas nuevas tecnologías tenderán a quedar en el olvido y más en un mundo como el actual que ya hoy en día es muy global pero que va a serlo mucho más a medida que todas estas nuevas tecnologías se vayan expandiendo. A través de internet, cualquier consumidor, cualquier empresa o cualquier institución puede ya comprar y vender sus productos de forma rápida, ágil y sencilla desde cualquier ubicación física. La digitalización impulsa la productividad y como he comentado anteriormente este es uno de los grandes y graves problemas que azotan a las economías centroamericanas. Por todas estas razones Centroamérica tiene que apostar de forma radical por potenciar su digitalización como región.

El impulso a la digitalización tiene que venir de la mano de tres vectores:

  • La educación: El estímulo a la digitalización tiene que venir ya desde la escuela y desde las universidades. Hay que digitalizar la enseñanza creando universidades y escuelas online para que cualquiera, incluso desde zonas remotas, pueda acceder a esta nueva enseñanza digital y sobre todo hay que cambiar el modelo educativo primando la enseñanza en las nuevas tecnologías e incidir mucho menos en la enseñanza memorística. La enseñanza digital se tiene que producir en todas las etapas de la enseñanza y esto cobra una especial importancia en nuestras sociedades porque cada vez va a ser más necesario estar formándose continuamente a lo largo de toda la vida. En caso contrario, nos quedaremos atrás en todos los avances tecnológicos acelerados que están teniendo lugar en el conjunto de la economía mundial.
  • Mejora en las infraestructuras de telecomunicaciones: Aunque Centroamérica ha hecho un esfuerzo importante en estos últimos años en mejorar sus infraestructuras, la región, a día de hoy, está rezagada en este punto con respecto a las regiones más dinámicas del planeta. Esta mejora en infraestructuras va a requerir de inversión y esta puede venir por el lado público, por el privado o de una forma mixta. El apoyo público masivo al desarrollo de las infraestructuras en telecomunicaciones se antoja en general complicado, ya que la mayoría de las economías centroamericanas no tienen una holgura fiscal suficiente como para acometer fuertes inversiones en el sector. Por lo tanto, tiene que ser el sector privado el que va a tener que afrontar la mayor parte de las inversiones en este terreno. Para ello será necesario que los futuros inversores cuenten con un marco legal estable y de apoyo a la inversión en este sector. Sólo de esta forma Centroamérica podrá contar con unas infraestructuras que se encuentren a un nivel comparable en términos de acceso y calidad con las regiones más digitalizadas del planeta.

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  • Apoyo al emprendimiento digital: El tercer vector tiene que ver con apoyar a los nuevos emprendedores digitales. Centroamérica necesita desarrollar más contenidos digitales propios y ofrecer esos nuevos contenidos al mundo y muy especialmente a todos aquellos centroamericanos que han tenido que emigrar a otros países. Para apoyar este tipo de emprendimiento será necesario contar con un marco fiscal y legislativo que fomente este tipo de industria y sobre todo será necesario que todos los organismos públicos apuesten de forma firme y decidida por potenciar en sus respectivos países la nueva cultura digital. Este mayor emprendimiento digital tiene que ser público y privado y es que las diferentes administraciones públicas tienen que ser las primeras en digitalizarse, lo que favorecerá su mayor productividad y la reducción de los costes administrativos. Al mismo tiempo, sus ciudadanos verán como sus gestiones burocráticas serán mucho más cómodas, al no requerir esperas y desplazamientos, y ello contribuirá a crear en las sociedades centroamericanas una mayor cultura y emprendimiento digital.

El fuerte impulso hacia la digitalización pondrá a Centroamérica en el mundo y evitará que la región vuelva a perder el tren de una revolución industrial que está cambiando nuestras vidas de forma acelerada. La no digitalización o una digitalización deficiente llevará a Centroamérica al olvido y al desinterés por parte de la comunidad internacional.

 

Contacto:

LinkedIn: Máximo Santos Miranda Ph.D.

 

*El autor es Doctor en Economía y experto en temas de banca, finanzas y hacienda.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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