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Sin otra compañía que la de una taza de café, dos teléfonos móviles y una bolsa, la presencia de la diputada federal y ex vocera de campaña de Andrés Manuel López Obrador pasa casi inadvertida en una cafetería de la colonia Condesa, en donde se reúne con Forbes México para hablar de la próxima publicación de su libro Juntos hicimos historia.

El anonimato, en el que Clouthier parece sentirse cómoda, se interrumpe cuando una joven de aproximadamente 23 años se acerca para pedirle que pose junto a ella para una fotografía: “Sabía que era usted, diputada, pero al final lo confirmé por su voz: es inconfundible”, le asegura la sonriente mujer mientras prepara el teléfono para capturar el momento.

Esa misma tarde, también en la colonia Condesa, pero en otra cafetería, unos comensales “aplaudieron” a Clouthier por apoyar “la militarización del país”, de acuerdo con el relato de un usuario de Twitter, mismo que fue refutado por la propia funcionaria, al asegurar que ella no había votado a favor de la Guardia Nacional.

Estas dos reacciones tan diferentes ante la presencia de la ex panista, una de las políticas más populares en México, representan un ejemplo perfecto para describir la polarización que vive el país.

“La polarización existe. Hay gente que no está acostumbrada a hablarla, dialogarla y discutir, sino a gritar y arrebatar, descalificar de ambos lados. Creo que eso es lo que estamos viendo”, comenta.

El propio presidente de la República no es ajeno al inflamado debate público respecto de los cambios que se están generando y que impactan no sólo a las estructuras de gobierno, sino al sector privado, organismos civiles, medios de comunicación y el día a día de los ciudadanos.

Ejemplos de la actitud del presidente sobran. Uno fue cuando afirmó, durante una de sus conferencias matutinas en Palacio Nacional, que todos los organismos de la sociedad civil “tenían que ver con el conservadurismo”; otro, cuando dijo, un día después de que Fitch Ratings bajara dos escalones las notas de deuda de Pemex y colocándola en perspectiva negativa, que las calificadoras habían permitido el saqueo de la empresa del Estado.

Son este tipo de señalamientos (“generalizaciones”, como Tatiana les llama), las que la legisladora pide a López Obrador evitar una y otra vez.

“Uno tiene que entender que las generalizaciones no funcionan en la vida. Porque no cabemos todos en un mismo rincón y, en ese sentido, creo que el presidente sigue usando generalizaciones que no son apropiadas”, señala.

La hija de Manuel Clouthier “Maquío”, el legendario líder panista, ha sido señalada como una de las principales articuladoras del discurso conciliador de la campaña de AMLO, el tres veces candidato a la Presidencia de la República, quien, en sus dos anteriores contiendas, fue etiquetado como “un peligro para México”.

Pero la vicecoordinadora del grupo parlamentario de Morena en San Lázaro insiste en no asumirse como protagonista de la histórica campaña política, sino como la integradora de un grupo de expertos que se enfocaron en generar una estrategia (en gran medida, defensiva), al mismo tiempo que interesar a los sectores de ciudadanos que no estaban totalmente inclinados en votar por el tabasqueño.

“Sería vanidoso o injusto decir qué fue lo que aporté yo”, comenta la congresista. “Yo coordiné un esfuerzo colectivo de mucha gente que trabajó desde diferentes rincones, de quienes trabajaron en redes; estos mecanismos que vinieron desde diferentes partes de la República. Pero el trabajo se hizo desde todos los rincones, desde el trabajo cotidiano de quienes estuvieron en la campaña, hasta los responsables de cuidar las casillas, que parece que [ese trabajo] no sucede, pero ahí está y es relevante”.

La integrante de una de las castas políticas con mayor tradición en el país relata justamente estos detalles a través de las páginas de Juntos hicimos historia. Incluye detalles de los perfiles y grupos que originalmente no estaban identificados con Morena y se sumaron a la campaña de AMLO, la creación de una estrategia de promoción política y su proyecto de nación a través de las redes sociales, las experiencias del proceso electoral e, incluso, detalles de los grupos que generaron estrategias en contra del candidato de izquierda durante la campaña.

“El libro, lo que aporta, es el recuento de una historia que no todo mundo conoce. En una campaña ves lo que ves, pero no sabes las entrañas de lo que hay. Es una narrativa de lo que se construyó desde adentro, los factores que enfrentamos, cosas que no se vieron, algunas conformaciones de grupos que estuvieron generando ataques a Andrés Manuel; y esa va a ser una aportación importante que viene a desenmascarar algunas cosas”, detalla.

El libro, que se publica este mes bajo el sello de Grijalbo, también presenta un análisis de las experiencias y aprendizajes que generaron las derrotas de las elecciones de 2006 y 2012 y que “permitieron a Morena tener engrasado al equipo de campaña” en esta tercera oportunidad y, así, evitar errores del pasado.

“Lo que nos espera es un camino de aprendizaje, un camino en el que tenemos mucho que construir y tenemos mucho que hacer para sumarnos unos con otros y poder lograr que en México seamos uno”, concluye Clouthier.

 

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