ENTREVISTA COMPLETA: Olegario Vázquez Aldir, director general de Grupo Empresarial Ángeles, habla de su nueva cadena de televisión abierta, de sus inicios, de Alvin Toffler, de Carlos Slim, del poder en turno y su visión de futuro.

 

Mientras su padre le sugería pasar más tiempo en los negocios familiares, que incluían el hospital Ángeles del Pedregal, una empresa de lacas y las tiendas de muebles Hermanos Vázquez, él estaba pensando en que una nueva civilización estaba iniciando.

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Hace muchos años ya, Olegario Vázquez Aldir leía en ese gasta­do libro de Alvin Toffler que lo acompañaba en sus meditaciones: “A medida que irrumpe en nuestras vidas cotidianas una nueva civiliza­ción, nos vamos preguntando si no nos habremos quedado anticuados también nosotros”.

Desde los 16 años comenzó a tra­bajar en las mueblerías de la fami­lia. “Siempre tuve la suerte de que mi padre me formara desde muy temprana edad. En mi caso, siempre tuve la inquietud por los negocios, desde muy niño, desde que tengo uso de razón, me preguntaban qué quería estudiar. Y de verdad yo decía que empresario”.

Durante la secundaria, veía el noticiario de Jacobo Zabludovsky y comentaba con su padre las noticias. Le preguntaba acerca de las cosas que pasaban en el país, lo que le despertaba interés o nerviosismo. “Hablar de devaluaciones, de crisis, hablar de las implicaciones de algunas cosas que veía en la televisión; diría que fue un adiestramiento de muchos días, de muchas horas”.

Además, cada que tenía opor­tunidad (principalmente sábados y domingos) su padre le pedía que lo acompañara a las tiendas y a las bodegas. No le costaba trabajo estar en esas largas reuniones, disfrutaba estar sentado en esas salas de juntas.

“Siempre he dicho que muy poca gente tiene la fortuna de ganarse la vida haciendo lo que le gusta hacer”, dice Olegario Váz­quez Aldir. “Pero cuando te ganas la vida haciendo lo que te gusta hacer, los resultados económicos son tan sólo una consecuencia”.

La escuela sí influyó. Estudió en México y después se fue a Estados Unidos. Cuando regresó, su padre insistía en que se invo­lucrara en diversas áreas de sus negocios. Que siguiera formándo­se en la vida real.

Se fue directamente al hospi­tal. A los seis meses, le dijo a su padre que no quería moverse del Ángeles del Pedregal, pues estaba convencido que el futuro del grupo empezaría por ahí.

“Después de estudiar en Estados Unidos había comprado profunda­mente la idea de Alvin Toffler, de la Tercera Ola. Estaba convencido de que, efectivamente, en el mundo es­tábamos transitando por el inicio de una nueva civilización, después de los 1,800 años que duró la civiliza­ción agrícola, que se caracterizaba por mercados locales y se generaba riqueza a partir de la fuerza física, y que fue desplazada repentinamente por la revolución industrial”.

El futurista estadunidense se había apoderado de la mente de Olegario Vázquez Aldir, quien tenía grabado en su cerebro que la máquina había desplazado a la fuerza física.

“Estaba convencido de que estábamos inmersos… que estaba iniciando una nueva civilización, la civilización del conocimiento, donde la tecnología, los sistemas, los sectores de servicios con valor agregado, la salud, la biotecnolo­gía, en fin, iba a ser la nueva forma de generar riqueza”.

Empezaba a ver que la tecnolo­gía ganaba terreno y recordaba las palabras de Toffler:

“Se está formando una nueva civilización, pero dónde encajamos nosotros en ella”.

¿Dónde encajaba Olegario Váz­quez Aldir en ella? Era 1995 y tenía 23 años.

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Al llegar al hospital Ángeles comenzó a unir algunos puntos que estaban sueltos.

Olegario Vázquez Raña, su padre, había conformado un grupo que entendía muy bien la prestación de servicios médicos y lo que él vislum­bró fue la posibilidad de consolidar el mercado con ese equipo.

“Mi padre había desarrollado un muy buen know how, operaba con muy buenos márgenes. Y empezamos a ver qué otros hospitales habían sido fundados por médicos, pero que no estaban eficientemente administrados, y eso lo vimos como una oportunidad fantástica para empezar a comprar, a consolidar. Empezamos a comprar el Mocel, el Metropolitano, el México, la Clíni­ca Londres”.

Así comenzó a negociar com­pras de hospitales y eficientar su operación. Conformó una operado­ra de hospitales. Inició la compra de insumos en grupo y en mejores condiciones de lo que lo hacían los centros de salud operados de manera aislada. Ese, considera, fue el inicio de su historia, 1996.

“El primer hospital que construimos fue el Ángeles de Interlomas, que fue mi proyecto profesional de tesis de la licenciatura, todo el modelo de negocios, las corridas financieras, etcétera. Y fue el primer hospital que construimos y si la memoria no nos falla lo inauguramos en 1999, cuatro años después de haber iniciado este proceso”.

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No es casual mi entrada al negocio de los medios masivos de comuni­cación, ataja Olegario Vázquez Aldir, hoy director general de Grupo Empresarial Ángeles.

“El futuro está en los servicios de telecomunicaciones, en los servi­cios de información, en los servicios financieros, pero también en los servicios médicos, en los turísti­cos”, explica.

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Foto: Fernando Luna Arce. 

¿Todas las inversiones que realiza tienen que ver con la sociedad del conocimiento?

—Absolutamente. En orden crono­lógico es la expansión del tema de salud, ofreciendo servicios médicos de valor agregado. En el año 2000 adquirimos la cadena hotelera Camino Real, que estaba a la venta por parte del Ipab en un proceso de licitación pública. Con esta misma lógica dijimos: ‘Oye, servicios hoteleros, pues con la experien­cia que tenemos en la prestación de servicios hospitalarios, somos una empresa con una profunda vocación de servicio, hace sentido. Podemos construir sinergias, la administración de los activos fijos de los inmuebles, sistemas, la parte administrativa, creo que esta es una jugada interesante’.

Olegario Vázquez Aldir borra de su rostro la sonrisa por un momento y suelta: “De hecho, le confieso. En el año 2003 conven­zo a mi padre de que venda su negocio, el negocio de Hermanos Vázquez, que fue costosísimo para él, un negocio que había fundado su padre, un negocio que había crecido él, que había sido muy exitoso por muchos años, y que, insisto, un poco en contra de su voluntad. Al final accedió a que vendiéramos a unos familiares el negocio de Hermanos Vázquez, para poner parte de esos recursos en nuevos sectores en donde, en nuestra opinión, iba a darse una nueva generación de valor”.

En 2003, luego de convencer a su padre de vender, tuvo oportuni­dad de comprar Grupo Imagen.

“Entendimos muy bien que los medios de comunicación y la in­formación son el sistema nervioso de esta nueva civilización. Lo que nosotros veíamos era que generar contenidos iba a generar valor”.

En 2006, Olegario y su grupo volvieron a hacer ruido, al anun­ciar la compra del diario Excélsior y poco después la adquisición del Canal 28.

En 2014, el 30 de mayo, Grupo Imagen Multimedia vuelve a ser noticia, al hacerse del control de los Gallos Blancos del Queréta­ro, el equipo de futbol de Amado Yáñez, el empresario que cayó en desgracia junto con su empresa, Oceanografía.

Y el pasado 23 de marzo, el di­rector general de Grupo Empresa­rial Ángeles dijo que Grupo Imagen Multimedia pagó 1,808 millones de pesos (mdp) por adelantado para obtener la concesión de 123 estaciones de televisión abierta digital.

“La verdad es que el grupo tiene un balance muy sólido y un apalancamiento muy bajo, y un poco de lo que le puedo decir es que tenemos 29 hospitales en ope­ración, somos el grupo prestador de servicios médicos más grande en América Latina. Tenemos 41 hoteles en operación, casi 8,000 cuartos en operación, lo que nos hace también uno de los dos o tres principales operadores de hoteles en toda América Latina. Tenemos evidentemente el grupo financiero, por lo que de 52 bancos del sistema financiero mexicano, Grupo Fi­nanciero Multiva es el octavo con 60,000 mdp en activos”.

¿Medido en activos?

—Sí, medido en términos de activos, es lo que vale Multiva. En términos de cartera de crédito también debe ocupar el octavo o noveno lugar del sistema financie­ro. Y, bueno, el grupo de medios, quizá con excepción de Televisa y TV Azteca, somos el tercer grupo de medios medido en términos de facturación.

Compra Imagen y Excélsior, un periódico en ruinas, cuando todo el mundo decía que los medios ya no eran negocio. ¿Por qué invertir muchísimos millones en algo donde no se veía negocio?

—Nosotros siempre, siempre pen­samos que esto iba a ser negocio. Como todo, esto depende del mo­delo de negocio que desarrolles y, bueno, hay periodos de tiempo en los que necesariamente se tiene que invertir, donde el retorno sobre el capital está vinculado al plan estratégico de negocio.

Tal vez, la ubicación geográfica es lo que todavía le da un respiro a la industria editorial. “Yo diría que sin América Latina estaríamos, si no muertos, sí casi moribundos”, dice Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo de Grupo Prisa, propieta­rio del diario El País.

Al respecto, Olegario señala que lo que está cambiando son los canales de distribución. Pero el negocio principal de los medios de comunicación, el consumo de información, sigue vigente.

“Con la incorporación de nuevas tecnologías, lo que está cambiando es la forma de consumir esa in­formación. Por eso es que pudiera estar amenazado el papel, pero no la información que se genera como información de valor en la calle, re­porteando una nota, generando ese contenido que hoy ha encontrado nuevas formas de llegar al usuario final”, dice Vázquez Aldir.

“La venta de noticias en general seguirá siendo un negocio rentable, pero la cuestión es adaptarse a los cambios”, explica Rafael Moreno, profesor de Periodismo y Comuni­cación de la IE University.

“México es un país del futuro, sin duda alguna, tiene muchos problemas, pero muchas oportuni­dades”, añade Juan Luis Cebrián, de Prisa.

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Olegario Vázquez Aldir aclara que han tenido periodos de alta inversión como el que vive en este momento con la compra de una nueva cadena de televisión abierta. Compara:

“Para que se dé una idea: un hospital requiere de una inversión aproximada de 100 o 120 millones de dólares (mdd). Nosotros en este momento, por ejemplo, tenemos en ciernes hospitales que iniciaremos este próximo año, y el próximo año probablemente en el segundo semestre iniciemos un tercero”.

Lo mismo, dice, pasa cuando invierte en el segmento hotelero, pues una habitación de hotel, dependiendo el segmento del mercado, puede oscilar entre 90,000 y 200,000 dólares cuarto.

“Grupo Imagen es un grupo que no tiene hoy deuda bancaria, entonces, ¿cómo vamos a financiar la expansión del proyecto?”, inicia su explicación. “Con 10,000 mdp, que sin duda es muchísimo dinero, pero primero hay que pagarle al go­bierno federal 1,808 mdp como con­traprestación, por la explotación de las 123 estaciones de televisión de las que resultamos ganadores”.

Eso, agrega, representa apenas 18% del valor total de la inversión.

El resto tiene que invertirse a lo largo de los siguientes tres años, como concepto de infraestructura.

“Torres, transmisores, antenas, equipo, pero tenemos un lapso de tres años para pagar. No tenemos que hacer un cheque mañana de 5,000 mdp. Insisto, podemos recurrir a reinversiones del propio Grupo Imagen”.

Olegario reconoce que es un proyecto que demanda una gran inversión, pero observa otros canales para la captación de recursos:

“Otra forma de financiar esta inversión serán los ingresos por publicidad y por la venta de contenidos. Se invertirán así 10,000 mdp en los próximos 36 o 40 meses. Un 40% del dinero irá a contenidos”.

El crecimiento va a ir deman­dando además la incorporación de más gente en todos los ámbitos: actrices, actores, escritores, con­ductores, productores, directores, camarógrafos, reporteros.

“Para operar 123 nuevas fre­cuencias de televisión en distintas regiones del país, pues por muy eficientes que seamos necesita­mos personal. Esto va a generar una expansión muy importante del grupo”.

Con los números que tiene en la mente, adelanta, en la fase final del proyecto se habrán creado 1,500 empleos adicio­nales. El grupo tiene hoy 25,800 empleados.

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“El de los Vázquez Raña cabe en ese puñado de clanes empresaria­les mexicanos a los que, al menos de acuerdo con su imagen pública, no puede dejar de mirárseles sino adosados al poder político”, escribe Marco Lara Klahr en el libro Los amos de México.

En su texto, El amigo de todos los presidentes, cita al académico Ro­berto Garduño, quien asegura: “Más que dueños […] son representantes de intereses”.

Esa es la crítica que atraen los negocios de Olegario Vázquez Aldir y su padre. Desde Imagen hasta Excélsior son señalados como medios que apoyan al poder en turno. Más que darle el crédito de visionario u hombre de negocios exitoso que logró transformar un negocio de la vieja economía, un sector crítico de la población minimiza sus logros asegurando que una mano invisible les da poder y dinero.

Hace tiempo decían que usted era el favorito del panismo, a lo mejor algunos dirán ahora que es el empresario favorito del priismo, después de tener la tercera cadena…

—A ver, yo lo que le digo es que no­sotros somos el favorito del trabajo. El favorito de los resultados. Yo creo que los hechos son los que hablan por sí mismos…

Decían que era favorecido por Fox y Martha Sahagún. ¿Se acuerda?

—No, y antes de eso, pues olvídese, antes de eso pues con (Francisco) Labastida, y luego pues con (Juan Camilo) Mouriño. Esta es una historia recurrente y me parece que es una historia recurrente que por desgracia se da y que en mi opinión el único comentario que me merece es que nosotros tenemos una trayectoria ya de mu­chísimos años. Hemos probado de manera recurrente que nosotros no obedecemos a ningún partido. Le voy a decir a qué obedecemos: al trabajo de 25,000 personas, de ver­dad, sin romanticismos. A trabajar fuerte, a ser conservadores con el apalancamiento, a entender que en el mundo económico global y de México hay ciclos, y hay que estar siempre sólidos para poder sortear esos ciclos que se presentan de manera sistemática.

¿Sí acepta que la televisión abierta, tal y como la conocemos, tiene un poder político muy importante por el hecho de que tiene una cobertura que todavía no tiene ningún otro medio alternativo?

—Eso es una realidad, pero le diría que esa no es para nosotros una motivación. No es un objetivo a perseguir. Para nosotros el objeti­vo a perseguir es el retorno sobre el capital de una inversión de una plataforma que, insisto, forma parte de un grupo multimedia que hemos venido construyendo hace 12 años, que creemos puede ofrecer una tasa interna de retorno de entre 10 y 12%.

¿Se aliaron con Carlos Slim?

—No, de ninguna manera. Con la familia Slim nos une una amistad, como nos une con muchas otras familias de empresarios en México. Somos un grupo que vamos solos, no tenemos socios, en este momento no los requerimos. Puede tener la certe­za absoluta que no tenemos ningún interés de hacer ninguna alianza, di­gamos, que implique la participación accionaria con el ingeniero Slim.

Olegario dice que de aquí a enero del siguiente año planea comenzar a transmitir en 40 o 50 regiones de las 123. “Tener una cobertura del 65% del total de la población”. Y todo el año 2016 será de generación de contenidos.

¿Y en 2017?

—Debo decirle que yo siempre he pensado que en el largo plazo todos estamos muertos.

 

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