“Si” (así, sin acento) es una de las palabras más importantes con que te puedes encontrar en el mundo de las finanzas personales. Es la palabra en la que todo reside, y es también la muestra perfecta de cómo tu éxito financiero (y en general) recae en tus hombros y en los de nadie más.

 

Puede ser difícil de escuchar, pero es verdad. Toda situación en la que te encuentras es una mezcla de factores que puedes y no controlar. Si te haces cargo de la situación y aprovechas al máximo los factores que están en tu control, maximizas tus oportunidades de éxito. Nunca es una garantía, claro está, pero con el tiempo esta actitud hace toda la diferencia.

Un ejemplo: Imagínate que quieres un mejor trabajo; entonces puedes tener un puesto con muy buena remuneración si tienes habilidades que un empleador quiere pagar. Más que nada, las empresas necesitan habilidades específicas para los puestos altos, y están dispuestos a pagar por ellas, especialmente si son poco comunes. Es tu trabajo desarrollar estas habilidades.

Otro ejemplo: Quieres comenzar un negocio exitoso. Puedes fundar una gran compañía si tienes una buena idea y la ética laboral para hacer que funcione. Muchas personas comenzaron su empresa en su tiempo libre; sin embargo, no puedes esperar que suceda por arte de magia. Tienes que tener una idea con potencial y la fuerza de voluntad para trabajar en ella, moldearla y convertirla en algo real.

Es difícil no darse cuenta en estos varios escenarios de que muchas de las mismas elecciones personales se aparecen una y otra vez; ver a largo plazo, mantenerte tranquilo en situaciones de alto estrés o el deseo de seguir aprendiendo, por ejemplo. Estas elecciones resuenan en otros aspectos de nuestras vidas, desde nuestra manera de gastar hasta nuestras habilidades profesionales. Hay ciertas características y habilidades que te harán sacar ventaja de los si que surjan una y otra vez en tu vida, haciendo posible para ti lograr un mayor número de metas que te has propuesto.

Muchas de estas habilidades pueden parecerte extrañas, y es probable que pocas de ellas las tengas de manera natural, es decir, es necesario desarrollarlas. Quizá no es fácil, pero tampoco es imposible. Muchas de estas actitudes las generamos según nuestras circunstancias de vida; sin embargo, pueden aprenderse. Lo único que se interpone entre tu desarrollo y tú eres tú. Tú eres el responsable de mejorar o aumentar la cantidad de herramientas que tienes para enfrentarte a la vida. Elige las que te sean más necesarias y trabaja por ellas.

La vida es una serie interminable de decisiones donde las oportunidades y mejores resultados vienen si nos empeñamos y trabajamos por sacar lo mejor de cada disyuntiva. Trabaja en ti para mejorar tu vida y las puertas que antes parecían cerradas se comenzarán a abrir, y los retos que antes parecían imposibles ahora sólo serán difíciles. Tu futuro es brillante si eliges poner todo de tu parte para hacerlo brillante. La elección siempre es tuya.

 

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