Tras su detención y posterior encarcelamiento Mario Villanueva sintió el abandonó de su partido, el PRI, y sus amigos, en su mayoría del tricolor, señaló el propio exgobernador de Quintana Roo.

A casi 17 años de distancia, el ex mandatario estatal habló en entrevista con Ciro Gómez Leyva sobre los priistas que en su momento le negaron ayuda para enfrentar las acusaciones en su contra y su detención, así como de los funcionarios actuales que le ofrecieron ayudarlo a trasladarse a un penal con mejor atención de salud o buscar el arresto domiciliario, pero asegura que unos y otros le engañaron.

Entre los personajes que menciona se encuentran los ex dirigentes nacionales del tricolor, Roberto Madrazo y Manlio Fabio Beltrones, quienes habrían prometido ayudarlo antes las acusaciones en su contra, pero quienes se alejaron de Villanueva cuando su encarcelamiento era inminente y estaba bajo la lupa de la opinión pública.

Dijo no culpar por ello al presidente Enrique Peña Nieto, y al contrario, solicitó su intervención para obtener el beneficio de la prisión domiciliaria o por cuestión de salud, lo que solicitó antes de que fuera extraditado a Estados Unidos: “Primero que nada, al presidente (Enrique) Peña Nieto. Que por favor, vea que se aplique la ley. No le pido nada más”.

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Entrevistado en el área médica del Reclusorio Norte de la Ciudad de México, el exgobernador quintanarroense relata que en esos tiempos quien le brindó su apoyo a pesar de las diferencias partidistas fue Diego Fernández de Cevallos, de extracción panista, que en ese entonces hizo algunas declaraciones en su favor.

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Su problema de salud más grave se llama Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), la cual dice le surgió durante su encierro en Almoloya, derivada del trato que le dieron además de un incendio intencional en su celda en el 2002.

Solicitó la intervención de Miguel Ángel Osorio Chong, entonces secretario de Gobernación y quien hoy busca un escaño en el Senado, pero a pesar de las promesas la ayuda para hacer cumplir sus derechos no llegó.

Detenido en 2001 y trasladado al penal de Almoloya, en el Estado de México, dijo que a pesar de los problemas de salud es optimista e insistió en que la ley le ofrece algunos beneficios “que creo que me permitirán regresar a casa y eso ayuda a mi mente a estar un poco mejor”.

Con 69 años a cuestas informó que buscará el beneficio de la prisión domiciliaria o por cuestión de salud, que solicitó antes de que se fuera a Estados Unidos.

“Como no pensé que me extraditarían, porque se trata de los mismos hechos por los que me juzgarían en Estados Unidos, y tanto la Constitución de Estados Unidos Mexicanos como el tratado de la extradición lo prohíbe, pues entonces, con mi abogado, hicimos la petición. Y en ese tiempo la sentencia, la magistrada del Tribunal Unitario, determinó que lo negaba, porque faltaba un dictamen médico”, declaró.

Puedes leer la entrevista completa en este enlace.

Con información de Imagen Televisión y Excelsior.

 

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