El síndrome de nuestra época: Hoy en día se pretende inmediatez, la felicidad pasa por la acumulación, por los objetos y no por los valores.  

 

 

La crisis financiera que se desató hace 5 años tiene su origen, obviamente, en excesos cometidos no sólo por el sistema financiero, sino también por los consumidores y los mismos inversionistas. Pero la naturaleza humana es trasladar la culpa al otro, y no a sí mismo.

Todos quieren más por menos, y rápido, y fácil.

Y ese es el síndrome de nuestra época actual: sin pretender dar una cátedra moral  (el que escribe no está libre de pecado): Hoy en día se pretende inmediatez, la felicidad pasa por la acumulación, por los objetos y no por los valores. Culturalmente y espiritualmente el mundo ha declinado, y el comportamiento de los gobiernos y las empresas es hoy el fiel reflejo de rellenar la satisfacción de gran parte de la población en estos aspectos vía regalías subsidios, monopolios, populismo, capitalismo distorsionado, etc. Hay menos preocupación por el prójimo, mayor soledad (chatearse por redes sociales no constituye una compañía real, pero virtual).

Y los estudios demuestran claramente que ni la gran mayoría de la población acumulo mas, ni es más feliz que antes.

Y las soluciones que se están aplicando en el mundo desarrollado pasan precisamente por mantener el vaso de la felicidad de la población lleno, lo cual terminara exacerbando los problemas, y probablemente vendrá una gran reestructuración en donde habrá que trabajar más por menos. Porque todo se paga.

Es cierto que ha mejorado las tasas de analfabetismo, que hay mayor acceso a bienes de consumo, que se ha alargado la expectativa de vida, no todo ha sido malo. Pero las brechas sociales son cada vez mayores y la gente está cada vez más insatisfecha, infeliz.

Con esto no estoy proponiendo volver a un sistema comunista o nada que se le parezca.

Estoy convencido de que el gran cambio que enfrentaremos como consecuencia de las medidas irracionales que hoy se están tomando terminará finalmente, después de una severa crisis, en un mundo quizá mejor. En donde por obligación y escasez de recursos regresaremos a los principios que rigen la felicidad. Como he dicho varias veces la especie humana no está evolucionado sino retrocediendo. Y existe evidencia de muchos ciclos de la historia humana durante los siglos de estos periodos de locura colectiva, creo que estamos llegando a la cresta de la ola y ya hay signos que asoman lentamente a demostrar que vendría un gran cambio. Son los golpes duros los que generan el cambio, no el status quo.

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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