Por Benoit-Mykolas Savignac*

Estamos sentados en la típica sala de conferencias: un espacio ocupado por 20 sillones vacíos, una gran mesa y, en medio, un aparato de teleconferencia. En este ambiente corporativo, estamos teniendo una interesante conversación: una entrevista de trabajo.

Y, de pronto, una simple pregunta, nos hace perder el control de la situación: “¿Cuáles son sus expectativas salariales?”

Una negociación salarial es una de las situaciones más complejas que nos podemos encontrar a la hora de empezar en un nuevo trabajo. La principal razón es que nos obliga a enfrentarnos a un dilema: ser agresivos y quemar nuestras posibilidades de conseguir el trabajo, o apuntar demasiado bajo y conformarnos con menos de lo que valemos. Una encuesta reciente realizada por Salary.com revela que aproximadamente el 41% de los norteamericanos no negociaron sus salarios antes de aceptar una oferta de trabajo.

¿Cómo negociar el salario adecuado con éxito desde el principio?

Incluso teniendo mucha experiencia, las negociaciones salariales nunca son sencillas. Por eso es necesario poner en práctica cuatro consejos útiles que nos ayudarán a negociar con éxito nuestra próxima oferta.

  • Recopilar información antes de la entrevista. Realizar una buena investigación es clave para establecer nuestras expectativas salariales. Es muy importante informarse de cuál es la retribución media, para el puesto al que optamos, en empresas de la competencia. También podemos buscar, entre nuestros contactos, a alguien con experiencia en el sector que pueda ayudarnos a definir de manera realista nuestras expectativas salariales. Por último, es interesante consultar las webs de empleo y las especializadas en comparativas salariales en función, por ejemplo, de la ubicación geográfica o las funciones del puesto.
  • Definir un rango salarial. Las personas tienden a centrarse demasiado en el salario entendido como una sola cifra. Hay que tener en cuenta que un paquete de compensación puede incluir mucho más que solo el salario (por ejemplo, bonus, seguros, dietas, vehículo de empresa, etc.). Por lo tanto, debemos tener todos estos tipos de compensación en cuenta y definir un rango de negociación dentro del cual aceptaríamos la oferta.
  • Ser razonable, pero manteniendo la confianza. La realidad se impone: hay cientos de recién graduados o trabajadores desempleados que matarían por ese trabajo. Pero eso no significa que debamos aceptarlo a cualquier precio, aunque la coyuntura económica sea difícil, las ofertas de empleo escasas y los candidatos abundantes. Hay que definir nuestras expectativas de una manera justa para la empresa y para nosotros y si el rango salarial es aceptable para ambos, podremos comenzar a negociar con confianza.
  • Ofrecer algo adicional a la empresa. No se trata solo de lo que queremos y del precio de nuestras habilidades, sino también de lo que aportaremos. Si las negociaciones están en un punto muerto, hay que reflexionar sobre qué más podemos ofrecer a la empresa (por ejemplo, una red de contactos de la que se pueda beneficiar). Tener en mente los intereses de la compañía nos da mejores cartas para negociar nuestro sueldo.

¡Valemos mucho! En lugar de temer el incómodo momento de la pregunta sobre el salario, debemos prepararnos, ser creativos y audaces. No se trata de un monólogo, sino de un diálogo, y hay varias maneras de negociar sin caer en la agresividad. Sólo de esta manera tendremos a nuestro alcance un acuerdo salarial satisfactorio.

*Consultor, MBA’19 de HEC Paris y autor del libro What College Forgot To Teach.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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