El futuro nos ha alcanzado más rápido de lo que pudimos prever hace unos años. Con la Cuarta Revolución Industrial cambiarán los ferrocarriles, líneas aéreas, fábricas y el resto de los negocios en el mundo, así como la experiencia del usuario.

 

Por Mel Ramos

La globalización ha integrado de golpe a la humanidad en varios aspectos. Como consecuencia, nos encontramos sumergidos en una revolución tecnológica que provocará grandes impactos laborales, sociales y económicos para transformar la vida de los ciudadanos.

Hemos sido testigos de una primera, segunda y tercera revolución industrial; ahora nos toca enfrentar la cuarta. Generada por el internet y su uso masivo, la Cuarta Revolución Industrial ha modificado el ámbito empresarial, y el drástico cambio en la tecnología ha llevado a que las organizaciones trabajen dentro de un contexto con mayor dinamismo para superarse en el mercado.

Tan sólo en el Foro Económico Mundial, llevado a cabo este año en Davos, Suiza, se proyectó la pérdida de 7.1 millones de empleos en las 15 economías más grandes del mundo los próximos cinco años.

Dicha pérdida vendrá acompañada de dos millones de plazas nuevas que requerirán personas con diferentes habilidades a las que conocemos actualmente o que se encuentran en vías de desarrollo.

El impacto se verá reflejado en todas las industrias, pero esencialmente el sector salud, el energético y el financiero serán los que observen mayores pérdidas en este sentido.

Algunas de las principales habilidades que serán necesarias en el entorno laboral para 2020 son: la resolución de problemas complejos, la capacidad de pensamiento crítico y la creatividad.

Aunado a lo anterior, varias empresas han instaurado diversas prácticas tecnológicas para lograr posicionarse a nivel mundial, enfrentar situaciones, romper estructuras y vencer obstáculos atribuidos a esta revolución industrial.

En ese sentido, Digital Twin (Gemelo Digital) permite conectar continuamente las máquinas con el internet, recolectar información, conocer la vida útil de las piezas clave, refinar la capacidad de los modelos, predecir la salud maquinaría, ejecutar de manera más eficiente servicios existentes, evitar tiempos muertos no planeados y optimizar la economía de las operaciones de los clientes.

Asimismo, se encuentra el Internet Industrial, es decir, toda aquella capacidad, mediante software, de traducir esta gran cantidad de información en datos valiosos para las empresas, mismos que se traduzcan en reducciones de tiempo y costos, maximizando de esta manera el retorno de inversión, pero sobre todo permitiendo a las organizaciones tomar una posición más predictiva que reactiva.

Estas nuevas tendencias van de la mano de la Cuarta Revolución Industrial, y combinando tecnologías como la ciencia de datos en los materiales, big data, cybersecurity, física, contextualización en tiempo real, optimización, controles, arquitectura digital y la experiencia de usuario, cambiarán ferrocarriles, líneas aéreas, fábricas y el resto de los negocios en el mundo.

El reto será ahora prepararnos para el futuro que nos ha alcanzado más rápido de lo que pudimos haber previsto hace unos años.


Mel Ramos es Director Comercial GE Digital para América Latina.

 

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Página web: GE imagination at work

 

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