La región norte aporta aproximadamente 18% al producto interno bruto (PIB) y el retorno es de apenas 2%, dicen sus dirigentes. Además es el principal proveedor del país de productos agrícolas y cuenta con una gran variedad de culti­vos y de industrias de alimentos, bebidas y tabaco.

 

Por Geizel Torres

La región norte tiene un gran impacto en la economía de República Dominicana. Ahí se encuentra Santiago, la segunda ciudad más importante del país y donde vive casi un millón de personas orgullosas de ser cibaeñas. Hay diferencias muy marcadas con respecto a la capital y quizá la que más sobresale es su organización. Desde hace 15 años, esta provincia tiene su propio plan estratégico que marca el norte a seguir por periodos de una década. El plan vigente (Plan Estratégico Santiago 2020, PES) tiene entre sus objetivos prioritarios el ordenamiento territorial que fa­cilita el uso, la ubicación, el valor de uso y la vocación del suelo urbano, siendo una referencia obligada para la inversión, la competitividad y el desarrollo económico local.

“Somos pioneros del país con experiencias y proyectos más que conocidos. Actualmente somos la única ciudad del país seleccionada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Soste­nibles, además estamos formulan­do la primera Agenda Estratégica de Cultura para el Desarrollo de Santiago”, afirma Carlos A. Fondeur, presidente del Consejo para el Desarrollo Estratégico de Santiago (CDES).

Todos estos esfuerzos le han va­lido la certificación de calidad que otorga el Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano (CI­DEU). “Esto nos colocó en el mapa mundial de ciudades que trabajan la planificación estratégica urbana, en la medida que el organismo revisó en detalle los seis grandes compo­nentes que son necesarios impulsar para formular un plan estratégico, que van desde la articulación de actores, la manera de comunicar y difundir las iniciativas, el sistema de información, la aprobación y la implementación de los proyectos del plan”, dice Fondeur.

2015 es la mitad del curso de eje­cución del PES 2020 y ya se pueden palpar algunos de sus logros como brazo técnico del sector público y privado a favor de la ciudadanía. Además, es una coyuntura propicia para reflexionar críticamente el pe­riodo de cinco años que resta para culminar las ejecutorias.

En general, el plan tiene un presupuesto de 66,000 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar); se esperaba que el gobierno invirtiera en capital y obras unos 6,000 millones de pesos de República Dominicana al año, pero este monto nunca ha sido asignado. “En el Presu­puesto Público 2015 aprobado por ley es la única vez que el total de inversión planificada ha supera­do los 5,000 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar), lo que significa que en los pasados cuatro años (2010-2014) el Presupuesto Anual se mantuvo en un promedio de 2,500 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar)”.

Según Fondeur, “si se suma lo que el gobierno ha dejado de invertir en Santiago, más la no transferencia al Ayuntamiento que le corresponde por ley (No. 166-03 de Ingresos Municipales), entende­mos que se han dejado invertir en Santiago unos 35,000 millo­nes de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar)”. Este deterioro en la inversión se percibe en un debilitamiento de la actividad y el movimiento eco­nómico y la desproporcionalidad vienen a dar al traste con muchos proyectos, no solo del PES 2020; sin embargo, la ciudad no se rinde en la búsqueda de más oportunida­des para mejorar la calidad de vida de sus conciudadanos.tabaco_rd_grafico

Sector industrial

No cabe duda de que la región norte es agroindustrial por excelencia. Es el principal proveedor del país de productos agrícolas y cuenta con una gran variedad de culti­vos y de industrias de alimentos, bebidas y tabaco; además de otros subsectores significativos, como el textil y las empresas ligadas a la construcción.

Sin embargo, los retos que enfrentan las empresas de la región son, en su mayoría, muy similares a los desa­fíos que enfrentan todas las empresas del país. “A nivel na­cional, la industria sigue constitu­yendo el sector que más aporta al producto interno bruto (PIB), con 29% de valor agregado, aportando más de 400,000 empleos directos. Por esto se hace importante que logremos estar en el centro de las políticas públicas”, comenta Lina García de Blasco, presidenta de la Asociación de Industriales de la Región Norte (Airen).

Para ella, las soluciones que son aplicables en la región norte lo son también en el resto del país: reglas de juego estables y claras, una polí­tica fiscal sostenible y transparente; suministro de energía eficiente y a precios competitivos, logística de carga libre de trabas y con la infraestructura adecuada, que per­mita convertirnos en el HUB y líder del Caribe y un capital humano con una educación de alto nivel.

Está claro, además, que el poten­cial exportador que tiene la región no se ha explotado al máximo y es aquí donde deben converger los es­fuerzos por darle las herramientas necesarias a las empresas para que sean capaces de llevar sus produc­tos fuera de nuestras fronteras. “Todos estamos conscientes de la importancia de competir global­mente y hemos definido como prio­ridad el hecho de mejorar nuestras exportaciones y superar el déficit en la balanza comercial”, dice la empresaria.

Pero para dar este paso, García manifiesta que es necesario no solamente ca­pacitar y asistir a las empre­sas para que puedan colocar sus productos, sino que haya una promoción real de la oferta de productos dominicanos en el exterior. Además, ve necesario apoyar y promover el trabajo de la mesa presidencial de Fomento a las Exportaciones y la aprobación de la modificación a la Ley de Aduanas, adecuada a la realidad del comercio internacional.

El tema también se ha tratado desde diferentes escenarios plantea­dos por Airen. Uno de ellos fue en 2014 durante su tradicional almuer­zo anual, donde bajo el tema de “Ci­bao: presente y futuro” se presentó dentro de los principales retos de la región la necesidad de tener una cultura exportadora que les permita aprovechar las ventajas que ofrecen mercados como el haitiano, así como la necesidad de estrechar la relación del sector productivo con el turismo y la necesidad de hacer un uso ade­cuado de los recursos naturales con los que cuenta la zona.

Ahora bien, no se puede hablar de exportaciones de la región norte sin entrar en el tema, que para la mayor parte de los empresarios de la zona, debe ser una de las priori­dades del Estado para promover el desarrollo de la región y es la remo­delación y puesta en operación del Puerto de Manzanillo.

Este puerto representa una facilidad logística importante para la región de cara, sobre todo, al intercambio con nuestro segundo socio comercial que es Haití. Es un tema donde el punto fundamental es la re­ducción de costos de transpor­te, lo que beneficiaría a ambos países. Además, nos colocaría en un lugar más competitivo para exportar del norte hacia Estados Unidos. Adicionalmente, tendría el efecto importante de la creación de nuevos empleos formales.

Las esperanzas están puestas, esta vez con el surgimiento del Consorcio Binacional Quisqueya (CBQ) entre Haití y República Dominicana, que ha tenido un gran consenso nacional la necesidad de relanzar el Puerto de Manzanillo.

 

La despensa del país

Según datos del Banco Central, el valle del Cibao es la región agrí­cola más importante del país, ya que supone un aporte de 62.9% de toda la producción nacional en esta actividad. Aunque las institucio­nes vinculadas no cuentan con un censo agropecuario actualizado que permita desagregar la importan­cia relativa de otros rubros, según informaciones de Intabaco, 70% del total del tabaco producido a nivel nacional se cultiva en Santiago.

Además, el país es el primer exportador de banano orgánico del mundo que se cultiva en la parte occidental del Valle del Cibao. En el país existen 336,000 tareas sembra­das de banano para exportación, de las cuales 188,160 son orgánicas. La producción total de banano es de unas 300,000 toneladas métricas, correspondiendo unas 168,000 a banano orgánico.

Otro cultivo que destaca es el arroz. De las 500,000 toneladas que se producen en el país cada año, 80% viene de las provincias del nor­deste, especialmente de la provincia de La Vega que concentra 20% de la producción total.

Los productos pecuarios también tienen su peso. En la zona se produ­ce 24% del total de la carne de cerdo producida en el país y se ubican cuatro de las principales plantas procesadoras de pollo de República Dominicana, cuya producción llega a sobrepasar los 28 millones de aves al año y unos 288 millones de huevos, lo que significa 20% de la produc­ción total.

También, de los 90 centros de acopio de leche que existen en el país, 12 se encuentran en el Cibao y reciben alrededor de 100,000 litros de leche por día.

Para Juan Manuel Ureña, presi­dente de la Cámara de Comercio de Santiago, uno de los retos que tiene el sector es la falta de profesio­nales en agricultura. Según él, es necesario mejorar la formación en esta área y la modernización de las técnicas de producción para poder enfilar este sector hacia las exporta­ciones. “Muchas de las actividades agropecuarias se llevan a cabo de forma artesanal, como hace 50 años y la mayor parte de los productores no tienen los recursos para moder­nizar los procesos de producción; es más fácil conseguir financiamiento para un auto último modelo que para un tractor, por ejemplo. Deben crearse las herramientas adecuadas para los sectores productivos”.

 

Las Mipymes impulsan la región

La estadística mundial indica que 50% de los empleos son generados por las micro, pequeñas y medianas industrias y lo mismo aplica para el Cibao. Conscientes de ello, la Airen ha desarrollado dos impor­tantes iniciativas que impactan directamente el sector. Una de ellas es el Programa de Fortalecimiento Empresarial PYME, en alianza con el Banco Popular, que ha logrado la formación de más de 450 em­presarios en temas como gestión estratégica de empresas familiares, desarrollo ejecutivo para pymes, entre otros, cuya inversión asciende a más de 1,800 millones de pesos de República Dominicana (a un tipo de cambio de 45 pesos de RD por dólar).

Además, gracias al auspicio del Banco Interamericano de Desarro­llo se puso en práctica el proyec­to Implantación de Órganos de Gobierno y Protocolo de Familia en Pymes Dominicanas de la Región Norte, que culminó en 2014 y abarcó a 115 familias empresarias. Este proyecto, además, contó con el apoyo del Instituto Técnico Pro­fesional (Infotep) y representó una inversión de 1 millón de dólares.

“Sabemos que en todos los países más de 70% de los negocios son empresas familiares, las cuales generan una cantidad enorme de empleo. Muchas de ellas no sobre­pasan la tercera generación y suelen fragmentarse, disolverse, fracasar, generando no solo frustración, sino también una mayor pobreza, pues sucede en empresas de cualquier tamaño”, declara Lina García.

Los resultados del proyecto fueron tan satisfactorios que llevaron a la creación del Cen­tro de Desarrollo de Empresas Familiares. “Desde aquí nos hemos enfocado en ayudar a las empresas para que cuenten con herramientas de gobierno corpo­rativo adecuadas y mejoren sus capacidades para contribuir con la rentabilidad y la armonía fami­liar, facilitando así la transición exitosa de una generación a otra”, concluye García.cibao_rd

Zonas francas, motor del desarrollo del Cibao

En República Dominicana, las zonas francas tienen un gran impacto social y económico. Estimaciones de 2014 indican que las exportaciones de este sector llegaron a sobrepasar los 5,000 millones de dólares (mdd), de los cuales unos 2,000 dólares fueron producidos en zonas francas de la región Norte y se espera que para este año con­tinúe el patrón de crecimiento de 5% aproximadamente. Estos datos sirven de referencia para medir el papel que tiene esta zona en la economía del país. De hecho, el 37% de las empresas de zonas francas de todo el país está en la provincia de Santiago, lo que la convierte en pieza clave para el desarrollo de este sector, pues los 20 parques industriales ubicados en la región se instalan unas 225 empresas que se dedican a diversas actividades y generan casi 45,000 empleos. Además, hay cerca de 35 empresas en zonas especiales; es decir, por su naturaleza no están dentro de los parques, como las empresas de cultivos.

Para Luis José Bonilla Bojos, presidente de la Asociación de Empresas de Zonas Francas de Santiago, la clave del éxito en las zonas francas del norte está en la diversificación. “Tuvimos una déca­da donde por factores externos mu­chas empresas de textiles (que era uno de los rubros más importantes) se fueron y esto golpeó mucho al sector. Pero desde 2010 hemos comenzado a diversificar y los resultados están a la vista con más de 5,000 mdd exportados”.

Actualmente, la manufactura de textiles representa 30% de las exportaciones. Otros productos y servicios han presentado una buena parte de la producción como los sectores médicos, calzados, call center y tecnología.

Bonilla reconoce que además de la ubicación estratégica, el país cuenta con una mano de obra muy flexible que se adapta a las exigen­cias de cada trabajo, que junto con la estabilidad económica y política de los últimos años han sido la base de un sector de zonas francas robusto y estable.

Sin embargo, también hace énfasis en que queda mucho por hacer para potenciar las exportaciones. Una de las tareas pendientes es por parte del Estado. “El mercado se ha vuelto mucho más exigente y nos exige respuestas mucho más veloces, por eso necesitamos tener un gobierno facilitador que evite el exceso de burocracia y este mensaje lo ha trans­mitido muy bien el Consejo de Zonas Francas, a quien le reconocemos que ha hecho una labor encomiable”.

Para él, también es importan­te que el gobierno fortalezca la marca país. “Es fundamental que el gobierno refuerce la imagen de los productos que nos identifican en el mundo, como los cigarros o el ron”.

No se puede dejar de lado que ante la inminente apertura comer­cial de Cuba, muchos productos de la zona norte van a entrar en competencia directa con los de ori­gen cubano. “El consejo ha hecho varios estudios en torno a cuál sería el impacto que pudieran recibir algunos productos en ese sentido y entendemos que se están tomando las medidas pertinentes. Sabemos que tenemos un mercado muy fir­me y una posición privilegiada en el extranjero”, afirma Bonilla.

Además, el presidente de la asociación se une a las voces que claman por la puesta en operacio­nes del Puerto de Manzanillo. “No solamente tiene un impacto en la re­gión norte. Hay que verlo de forma estratégica, como país tenemos una gran concentración de puertos en la zona sur y vimos cómo en Haití, el terremoto de 2010 impidió las ope­raciones por mucho tiempo en un momento clave para el país. Por eso, este puerto en el norte viene a ser, no solo de beneficio para las indus­trias y zonas francas del norte, sino que debe ser una prioridad nacional por su ubicación estratégica”.

Pero no solo eso. Manzanillo representa para la región un ahorro muy significativo en tiempo y dine­ro en transporte. Un furgón cargado debe recorrer casi 200 kilómetros desde Santiago hasta Haina, mien­tras que serían 90 a Manzanillo. Otro ejemplo son los productos de Codevi que se encuentra en Juana Méndez, Haití; deben recorrer unos 600 kilómetros para llegar al puerto de Haina también. Este recorrido se reduciría a 25 kilómetros con la habilitación del puerto. Pero no solo las zonas francas se beneficiarían, al ser esa una zona de cultivos de banano y cacao orgánico, y ante la reducción de los costos, muchas otras industrias del Cibao podrían empezar a exportar sus productos.

 

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