La potencial y hasta ahora gradual apertura comercial y política de Cuba ha activado las alarmas en la región. La razón es simple: el “Gigante dormido” del Caribe volverá a competir de igual a igual, reclamando su lugar en el liderazgo que hasta ahora posee República Dominicana. El capital humano de uno y otro determinará el valor agregado de su fuerza laboral y, por qué no, el pulso que estos dos grandes del Caribe librarán en los próximos años. 

 

Por Felipe Vallejos M.

El histórico apretón de manos entre el presidente de Esta­dos Unidos, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, selló con un acto simbólico el fin de una era y el inicio de otra. Su protagonis­ta: Cuba y su apertura comercial harán que las piezas del tablero internacional se muevan, especialmente en la región del Caribe, algo que República Domini­cana sigue con atención.

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Uno de los componentes a tomar en cuenta en una futura y prácticamente confirmada compe­tencia económica del Caribe entre República Dominicana y Cuba es el desarrollo humano de su población. A simple vista, este último pare­ciera no ser tal en una nación que detuvo su desarrollo, aunque para sorpresa de muchos, los números y la reali­dad distan mucho de la percepción que pudiera existir a la hora de hablar de desarrollo humano.

 

¿Cómo se mide el desarro­llo humano?

Se contemplan tres factores determinantes: vida digna (ingresos económicos), salud y educación, todos a su vez conside­rados dentro de los Objetivos de De­sarrollo del Milenio (ODM), del cual tanto República Dominicana como Cuba son signatarios. Su desempeño en esos objetivos también refleja la realidad de ambas naciones.

 

Crecimiento no compartido

A nivel macro, y enfocándose en el medidor del Producto Interno Bruto (PIB), pocos le discuten a la República Dominicana su amplio dominio. Ha tenido un crecimiento excepcional entre 1991 y 2013 de 5.5% en promedio, según datos del Banco Mundial (BM), entidad que aunque saluda su diversificación de exportaciones y dinamización, dice que Dominicana “aun ocupa lugares bajos en relación a los demás países del Caribe y necesita llevar a cabo reformas adicionales para mantener su competitividad en la región”, se­gún consigna el portal oficial del BM.

Recientemente esta institución internacional colocó a la República Dominicana entre los cuatro países que a partir de 2001 surgieron como las “nuevas estrellas del crecimiento económico en la región”, según el informe Más allá de las materias primas: el reto de crecimiento en América Latina y el Caribe.

En definitiva, se infiere que los recursos económicos están, pero no se ha establecido una política esta­tal clara para distribuir las riquezas e invertirlas para que el desarrollo económico se traduzca en desarro­llo humano, así lo explica Melissa Bretón, coordinadora de la unidad de Desarrollo del PNUD en su sede de Santo Domingo.

Esto ha llevado a una enorme desigualdad social y económica, que ha perjudicado sobre todo a la mujer. “Un tema urgente es la desigualdad de género, impor­tante para el desarrollo humano”, explica Bretón.

No todo es malo. Por primera vez desde que se mide el IDH, República Dominicana cayó en la categoría de Desarrollo Humano Alto, logran­do la posición 102 de 187 países, con una puntuación de 0.7; que según Bretón es un signo de que se avanza, pero que al mismo tiempo refleja “desafíos significativos en todas las dimensiones del IDH”.

 

“Hay logros, pero enor­mes desafíos”

¿En qué aspectos ha avanzado la República Dominicana en el desa­rrollo humano, a partir del IDH y de los ODM? En una palabra: cobertura. Melissa Bretón saluda el avance del país en materia de cobertura de salud con las Unidades de Atención Primaria (UNAP) y en educación con las 10,000 aulas, así como la conse­cuente tanda extendida promovida por el actual gobierno.

Bretón explica que se ha avanzado en casos como el me­dio ambiente, con la cobertura de áreas protegidas. También con el VIH/Sida y la tasa de infección, la cual se ha reducido. Aunque las metas globales no se cumplirán, es también motivo de optimismo la cobertura en salud y educación.

De igual forma, existe el desafío pendiente de la calidad de esos ser­vicios. “Según el último informe del ODM: hay mayor cobertura en salud y en educación, el reto es la calidad, clave en el desarrollo humano porque permitirá ser sostenible en el tiempo”, dice Bretón.

Agrega que en otros ODM el país ha dejado que desear. “Se ha avanzado menos en metas rela­cionadas con la conectividad y asociatividad para el desarrollo, es decir alianzas”, explica. Dice que en el gasto público también hay mucho espacio para crecer, aun cuando se haya aprobado el 4% del PIB para la educación preuniversitaria.

Las alarmas se encienden cuan­do hablamos de salud. “La tasa de fecundidad en adolescentes es muy alta. De cada 1,000 mujeres, 100 han tenido un hijo”, dice Bretón. Agrega que República Dominicana tiene una de las tasas más altas del mundo en mortalidad materna. Está en lo correcto. Con 106 muer­tes por cada 100,000 niños nacidos vivos, la mortalidad materna en el país supera con creces el prome­dio de la región, que se sitúa en 80 muertes, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infan­cia (Unicef).

 

Desarrollo humano en un país detenido en el tiempo

Cuba es un escenario sin compara­ción. Se puede hablar de un antes y un después a partir de la llegada de Fidel Castro al poder en 1959. Años más tarde, y ante las desavenencias con Estados Unidos, se impondría el embargo comercial o bloqueo económico, según la perspecti­va que se le otorgue. Lo que es indiscutible es el impacto de esas medidas, junto con el consecuente aislamiento de la isla a nivel econó­mico y social.

Esto parece no haber repercu­tido en el desarrollo humano de Cuba, muy por encima del de Re­pública Dominicana. En el último informe, Cuba obtuvo el puesto 44 con 0.83 de puntuación, cayendo en la categoría de Desarrollo Humano muy alto. A juzgar por el creci­miento del PIB de Cuba, que fue de 1.4% en 2013, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), los recursos se utilizaron mejor en el desarrollo humano, algo que sostiene el eco­nomista y escritor cubano Manuel David Orrio en un análisis crítico reciente sobre el IDH. En dicho documento, Orrio destacó que “lo importante no es solo el nivel de ingresos, sino además el uso que se dé a dichos ingresos. Una sociedad puede gastar sus ingresos en educa­ción o en armas de guerra. Las per­sonas pueden gastar sus ingresos en alimentos básicos o en narcóticos. Tanto para las sociedades como para las personas, la clave no radica en el proceso de maximización de la riqueza, sino en la elección que realicen para transformar los ingre­sos en desarrollo humano”.

Esta idea no la comparte el escritor y consultor Camilo Venegas, cubano residente en República Do­minicana. Afirma que Cuba siempre tuvo un mayor desarrollo humano que República Dominicana, “antes del triunfo de la revolución”, dice. Agrega que “la inmensa mayoría de las industrias y cultivos que definían ese desarrollo ahora están en ruinas o muy deprimidas. Actualmente, no solo la economía cubana está sumida en una profunda crisis, también lo es­tán la sociedad y la nación; de manera que Cuba hoy no produce nada que sea un modelo a seguir por nadie”.

Venegas dice que hay que mirar con cuidado las cifras de estudios internacionales, que se apoyan en cifras oficiales, algo que confirman desde el PNUD. De todos modos, el también columnista reconoce que la educación es superior en Cuba, reflejado en el nivel de escolaridad (Es de 10.2 años versus 7.5 de la Re­pública Dominicana, según el IDH), y en la calidad de la educación, que es precisamente una de las tareas pendientes que citaba Melissa Bre­tón para el caso dominicano.

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ODM en Cuba: la envidia del Caribe

Según datos oficiales, los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Cuba se han cumplido o están en un es­tado de tal avance que es imposible darles alcance, a juzgar por los resultados que se revelaron en el Tercer Informe de Cuba, odm 2010.

En ese documento, se confir­ma que el Objetivo 2, relativo a la Enseñanza Primaria Universal, se ha cumplido, y se espera que se mantenga en los próximos años. De igual manera, el Objetivo 3, referente a la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, se considera cumplido.

El análisis del documento agrega que se constatan avances “sobre la participación e inserción de la mujer en todas las esferas de la vida económica, política y social del país. Las cubanas, como grupo social, cuentan con una formación educativa media elevada y de cali­dad, una inserción en la sociedad a la par del hombre”.

Donde República Dominicana tiene graves deficiencias como la mortalidad materna, Cuba lleva una delantera consolidada. Esto se infiere por los avances en dichos objetivos, como el de reducir la mortalidad materna. Cuba posee una de las tasas más bajas de mortalidad materna del Caribe (21.4 por cada 100,000 naci­dos vivos, según datos oficiales).

 

Desarrollo y capital humano

A las puertas del fin del plazo para los ODM, y aunque ni Cuba ni República Dominicana lograrán cumplir todas las metas, la diferencia en desarrollo humano es a lo menos notoria.

Mientras Cuba cumplirá algunas metas y avanza de forma sostenida en otras, la deuda pendiente de República Dominicana es impor­tante, aunque en su justo contex­to también se han presenciado avances concretos, sobre todo en la cobertura, dejando como tarea pendiente la calidad de los servi­cios, como la educación y la salud, pilares del desarrollo humano y, por ende, pilares del nivel que tenga el capital humano del país.

¿Es un problema o una opor­tunidad? Camilo Venegas explica que aunque es cierto que el capital humano es una ventaja, no lo es todo. “Por eso creo que Cuba es una gran oportunidad para República Dominicana. Ahora aquel país es, respecto a este, lo que este era res­pecto a aquel en 1959. La geografía está a favor de República Dominica­na en la apertura de Cuba y eso debe aprovecharse al máximo”, explica.

Venegas dice que es una coyun­tura ideal para que empresarios dominicanos exporten sus produc­tos y experiencia a Cuba. “La in­dustria alimenticia de Cuba está en ruinas. Hablamos de un país que tiene que importar casi todo lo que se come. Esa es una gran oportu­nidad para República Dominicana, que es capaz de autoabastecerse y exportar excedentes en muchos alimentos básicos”.

 

“A no dormirse en los laureles”

El empresario dominicano Frank Rainieri dijo en una conferencia que República Dominicana no podía dormirse en sus laureles. Camilo Venegas concuerda y va más allá. “Es un gran visionario y, una vez más, tiene razón. Fíjate que lo dice él, el fundador de una marca-país como Puntacana, Re­pública Dominicana no capitalizó todo lo que debió durante la au­sencia de Cuba. Pudo aprovechar muchísimo más el enorme letargo del país más grande del Caribe insular”, explica.

Las consecuencias de no haber aprovechado nuestro país esta circunstancia son insospechadas. De momento, el objetivo está claro: para tener un capital humano pre­parado y desarrollado, es necesario invertir en la calidad de los servicios que componen el paradigma de desarrollo humano. A las puertas de una apertura comercial cubana, y si no quiere quedar relegado a un se­gundo plano, República Dominicana debe pisar a fondo el acelerador.

 

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