Autor: ASOLMEX

Las energías renovables cobran cada vez mayor relevancia. Países como Alemania, España y Japón, al igual que mercados emergentes como China, Brasil e India, apuestan en infraestructura para la adopción de energías renovables.

La jugada es del todo acertada. Este tipo de energías, además de ser limpias y amigables con el medio ambiente, ofrecen costos competitivos al mercado, y representan un negocio rentable y con gran futuro.

En los últimos cuatro años, se ha registrado un crecimiento acelerado de la energía  solar fotovoltaica en el mundo, pues 66%[1]de la nueva capacidad instalada en el mundo, corresponde a esta tecnología.

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Oportunidades

El caso de México es igual de prometedor. De acuerdo a la Secretaría de Energía, la generación de electricidad limpia crecerá 8 por ciento anual a partir de este año. Entre las energías que tendrán un mayor crecimiento, se encuentra la solar fotovoltaica con una tasa media de 12 por ciento anual.

México es uno de los cinco países más atractivos para invertir en energía solar fotovoltaica en el mundo, al estar ubicado en el “cinturón de fuego”. Porque, además de las ventajas naturales y un marco regulatorio adecuado que incentiva la inversión privada, la energía solar ha demostrado ser la más competitiva en todo el país.

Al menos existen tres elementos que explican este resultado:

  1. Ubicación geográfica

Nuestra ubicación geográfica hace que 85% del territorio nacional tenga radiación óptima para generar energía solar. De acuerdo con el estudio Iniciativa Solar de PWC, México cuenta una irradiación solar media de 6.36 kWh/m2 por día.

Más allá del potencial total, lo relevante radica en que el recurso más competitivo no se encuentra limitado a zonas específicas del país, sino que está homogéneamente distribuido por la geografía nacional. Ello permite un aprovechamiento diversificado de este recurso en zonas donde se localiza la demanda eléctrica.

Acercar la oferta de energía a los centros de carga o de demanda, ha sido el santo grial de los sistemas eléctricos, porque minimiza el uso de la red de transmisión. Esto otorga una ventaja competitiva a la energía solar en México pues abate los costos de interconexión y las pérdidas transmisión y transformación de la energía.

  1. Subastas eléctricas

Las subastas eléctricas probaron su efectividad al mejorar los precios de la energía en más 45 por ciento. Hoy, CFE tiene acceso a la energía más competitiva posible para destinarla al servicio básico residencial, lo que permitirá reducir los abultados subsidios que se destinan a ese sector.

La energía solar está a la vanguardia en este esfuerzo. De ambas subastas emergieron 28 proyectos de energía solar, que representan una inversión superior a cinco mil millones de dólares y suman la capacidad de tres mil 619 megawatts de capacidad instalada que iniciará operaciones en 2018 y 2019. Asimismo, en ambas subastas, la energía más competitiva provino de proyectos solares.

  1. Competitividad

En efecto, la caída en los costos de la tecnología solar es una oportunidad para posicionar esta energía como la más competitiva. El costo de instalación de una central solar de gran escala se ha reducido hasta 75% en los último cinco años.

El precio promedio en la segunda subasta fue de 31 dólares; es decir, 25% menos del costo de la primera subasta. La reducción seguirá a tal grado que un reporte de GTM Research predice que los precios medios de los proyectos solares en el mundo disminuirán 27 por ciento hacia el 2022.

En suma, el resultado es un trinomio ganador para la industria: un país con las condiciones naturales ideales para la energía solar, con las condiciones legales e institucionales para impulsarla, y una gran competitividad que supera ya a las tecnologías convencionales de gas natural.

El Reto

El reto en este momento es promover políticas públicas que acerquen el desarrollo de proyectos solares a los centros de consumo. Propiciar la diversificación geográfica y evitar la concentración de la generación en pocas zonal del país, debe ser un objetivo de política energética para nuestras autoridades. Ante la escasez de interconexión al sistema interconectado nacional y dada la dispersión del recurso solar en nuestro país, es posible minimizar el uso de la red con proyectos de generación solar cercanos a la demanda eléctrica, tales como zonas urbanas o parques industriales.

Estamos a tiempo. En México, a diferencia de otros países desarrollados o en desarrollo, el sector de la energía solar fotovoltaica aún es incipiente. No obstante, la Secretaría de Energía espera que la participación de la energía solar sea 7 por ciento de la matriz de generación hacia el 2022, cuando hoy no llega al uno por ciento. Ante este crecimiento exponencial, estamos a tiempo para planear, con señales adecuadas de mercado, un sector solar acorde con las necesidades de nuestro sistema eléctrico nacional que aproveche un recurso solar geográficamente distribuido que enfrenta restricciones de interconexión y transmisión eléctrica.

[1] De acuerdo con datos de la Secretaría de Energía y del índice de Competitividad Global 2016-2017 en materia de electricidad.

 

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