Las respuestas del gobierno federal a los cuestionamientos sobre la Reforma Energética que le hizo el cineasta Alfonso Cuarón son puras falacias. Las cifras sobre crecimiento y empleo ofrecidas como beneficio de esta reforma son inalcanzables. Aquí los porqués.

 

 

Por Jorge López Gallardo* y Emmanuel Ameth**

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En México el petróleo es un recurso que ha sido indispensable para el financiamiento de las instituciones y es por ello que la Reforma Energética promovida por el presidente Enrique Peña Nieto ha encontrado oposición en diversas esferas de la sociedad. De las críticas vertidas, llama la atención que fue la del cineasta Alfonso Cuarón la única merecedora de atención por parte del mandatario —tal vez porque ambos provienen del espectáculo y entretenimiento. Pero lo que llama más la atención son las afirmaciones tan descabelladas de la respuesta oficial.

Porque las proyecciones emitidas por el gobierno de Peña Nieto son absurdas y altamente improbables; afortunadamente esto es fácilmente demostrable con un simple análisis matemático.

En el documento que se responde a los diez cuestionamientos hechos por Cuarón destacan la vaguedad y ambigüedad del cronograma para la obtención de beneficios concretos como también —y más preocupante— la falsedad en cuantía sobre las proyecciones realizadas por los supuestos especialistas en energía y economía del gobierno mexicano.

Como se demostrará a continuación, es falso que en 2018 la Reforma Energética vaya a generar por sí misma un incremento adicional del 1% del PIB y 500,000 empleos, como lo es que para 2025 sea de un 2% adicional y 2.5 millones de empleos adicionales más.

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Figura 1. Gobierno de México, Presidencia de la República. “10 Respuestas”. Tomado de reformaenergetica.gob.mx

 

Quisiéramos suponer que la proyección realizada por el operador de Peña Nieto y flamante economista del MIT, Luis Videgaray Caso, se refiere a empleos formales.

México es un país donde más de las dos terceras partes de la población ocupada lo hace en la economía subterránea. De hecho, contando los empleos formales e informales de la economía, sí se tienen 50 millones de trabajadores en el país; el problema es que las actividades con mayor ocupación de la informalidad en México tienen que ver con la preparación de alimentos, ventas por catálogo e infinidad de servicios que más bien se asemejan al comercio ambulante.

Quisiéramos pensar que cuando el secretario de Hacienda Videgaray dice que una Reforma Energética nos llevará a la modernidad, no se refiere a la creación de puestos de garnacha y piratería. Sería deprimente perder a la industria petrolera estatal y los casi 40% de ingresos totales que abona al país si este sacrificio no derivara en la creación de plazas formales. Recordemos que en manos privadas y en contratos de licencia el petróleo redituará tan sólo el 10% de sus ingresos al erario.

Sin embargo, si Videgaray se refiere a empleos formales, sus afirmaciones rayan completamente en el absurdo, tanto en el número de empleos que se espera crear como en su relación con el crecimiento esperado del PIB. Veamos estas falacias en detalle.

 

El sueño de Videgaray

Obsérvelo de esta forma: México necesita de todos los valores agregados actuales para crear, apenas, 16.2 millones de empleos formales, según las cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). (Ver Tabla 1 en el Apéndice) Así, cada punto porcentual de nuestra producción generaría en promedio 162,000 empleos, y 500,000 empleos corresponderían a un crecimiento del 3%.

Por otro lado, datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (ver Tabla 1), indican que la variación del PIB está íntimamente ligado a la variación del empleo; tal relación se muestra en la Figura 2.

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Figura 2. Relación entre el crecimiento del PIB y el del empleo. Los puntos son los datos de la Tabla 1 y la línea es un ajuste de mínimos cuadrados a los puntos.

 

La confiabilidad de tal relación es cuantificable por medio de la correlación de Pearson que muestra un coeficiente de 0.956 (ver Tabla 2 en el Apéndice) entre los crecimientos del PIB y de los asegurados; siendo esta correlación tan cercana a ‘1’ podemos hablar de una correlación positiva perfecta.

Lo anterior demuestra que para que haya un crecimiento del empleo de 3% se necesita que haya un crecimiento del PIB del mismo orden, es decir, de aproximadamente 3% (ver punto “A” en la Figura 2).

[O por el contrario, para que un 1% de crecimiento adicional del PIB genere 500,000 empleos adicionales, se necesitaría que hubieran 50 millones de empleos formales en México. Quisiéramos suponer que el secretario de Hacienda no pretende llegar a tal cantidad de empleos para el 2018, pues eso significaría una generación anual de 8.5 millones de plazas equivalente al 50% del total de empleos logrados en toda la historia mexicana – ¡pero de manera anual y mantenido durante cuatro ejercicios consecutivos!]

Por el lado que se vea, asegurar que es posible hacer crecer el empleo en un 3% con un incremento del PIB del 1% es, en términos coloquiales, un sueño guajiro del ex profesor de la Ibero.

Pero adhiriéndonos al rigor matemático, pasemos ahora a cuantificar la guajirez del sueño del Dr. Videgaray. Consultando ese bastión del conocimiento humano (wikcionario), podemos ver que “sueño guajiro” significa “fantasía irrealizable o poco probable”, por lo que el siguiente paso es medir que tan probable es la fantasía del Doctor en Economía con especialidad en Finanzas Públicas.

En lenguaje llano, ¿qué tan probable es que se pueda obtener un crecimiento del 3% con un crecimiento del PIB de hasta 1%?

Por supuesto que esto no es imposible. Como se puede ver en la Figura 2, los puntos no caen exactamente sobre la línea que relaciona los crecimientos, por lo que sí es posible que haya puntos que se alejen de la recta. En nuestro caso estaríamos buscando la probabilidad de que haya un año en el que los crecimientos coincidan en el punto “B”.

Suponiendo que los puntos aparecen alrededor de la línea con una distribución normal, y usando el promedio de las diferencias del crecimiento del PIB entre datos y línea recta como la variación estándar de tal distribución (0.7198), es posible estimar la probabilidad de que aparezcan puntos con crecimiento de empleo de 3% y un crecimiento del PIB de 1% o menos. Para no inventar el hilo negro, este cálculo se puede hacer en el sitio www.calculator.net  y nos da una minúscula probabilidad de 0.002662. Esto, de hecho, nos dice que el sueño de Videgaray no es imposible, como están las cosas sucedería una vez cada 375 años, con un poco de suerte ese año podría ser el 2018.

 

Despertando del sueño

Quisiéramos decir que nos sorprende que el presidente del espectáculo haga afirmaciones espectaculares, pero desgraciadamente no es así. ¿Quién, además de la Presidencia de la República, es responsable de avalar las proyecciones sobre las respuestas a Cuarón? Si algo tan sencillo como las previsiones erró tan fatídicamente, ¿qué podemos esperar de la reforma en su conjunto hablando de su impacto real? ¿Gozan de algún tipo de credibilidad el resto de las afirmaciones sobre los beneficios que pueden derivar de la Reforma Energética?

¡Cómo quisiéramos ser Cuarón para que la Presidencia se digne a contestarnos estas simples preguntas!

 

*Físico Teórico mexicano miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y multipremiado en la Unión Americana
**Analista económico

 
APÉNDICE

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Tabla 1. Comparativo de las variaciones del PIB y del número de asegurados del IMSS.

 

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Tabla 2. Correlaciones de Pearson entre el PIB, PIB per capita y número de asegurados del IMSS.

 

 

(*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.)

 

 

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