Por Jason Martin | Investing.com

Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concedió una prórroga de 30 días a la exención de los aranceles sobre el metal de la Unión Europea el pasado 30 de abril, esa fecha límite vence ya este próximo viernes, 1 de junio. La falta de detalles sobre cualquier posible acuerdo ha resultado irritante para los políticos de Bruselas y los mercados se han sumido en la incertidumbre en cuanto al resultado final. De hecho, parece que ha habido poco progreso hacia cualquier tipo de acuerdo.

 

Se avecinan conversaciones; la UE prepara medidas de represalia

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En marzo, Trump implementó unos aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y de un 10% en el caso del aluminio, pero otorgó exenciones temporales a la UE de un mes más. La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmstrom, ha mantenido conversaciones con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, y el representante de comercio, Robert Lighthizer, en un intento de evitar una guerra comercial total entre los dos continentes.

Aunque la UE ha pedido en repetidas ocasiones una exención incondicional de los aranceles del metal, que según ella son ilegales en el marco de la normativa de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Malmstrom ha expresado su escepticismo en cuanto a la exención de Estados Unidos a Europa.

Se mantendrán conversaciones al margen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en París este miércoles. Lo más irónico quizás sea que el tema de la conferencia es “Lo que nos acerca”.

También es probable que haya debate comenzando el jueves en la reunión de ministros de Finanzas, ministros de Desarrollo y gobernadores de bancos centrales del G7 que tendrá lugar en Canadá.

Pero la falta de avance alguno ha levantado ampollas, por lo menos entre los políticos de la Unión Europea. El bloque ha amenazado, salvo en caso de exención permanente de los derechos de importación de Estados Unidos, con represalias mediante la aplicación de unos aranceles del 25% en aproximadamente 2,800 millones de euros de las importaciones estadounidenses a partir del 20 de junio.

Los impuestos irían principalmente dirigidos a tener un mayor impacto en los estados que más apoyaron a Trump en las elecciones presidenciales, incluyendo las motocicletas Harley Davidson, los pantalones vaqueros de Levi’s o el bourbon de Kentucky.

Esto se equipararía a los 5,300 millones de euros de acero y los 1,100 millones de euros de aluminio que la UE exportó a Estados Unidos en el 2017, según datos compilados por Bloomberg.

 

Falta claridad en los resultados; cuotas preacordadas

A pesar de varias conversaciones con Ross, Malmstrom admitió la semana pasada que no lo tienen “nada claro todavía”. Ross indicó que Estados Unidos sólo renunciaría a los aranceles del metal a cambio de que los países acuerden cuotas para sus exportaciones, apoyando por lo tanto la demanda de metales de Estados Unidos en el mercado nacional. Corea del Sur y Argentina ya han acordado cuotas a cambio de exenciones.

Malmstrom ha dicho que las medidas de Estados Unidos podrían reducir las exportaciones de la UE hasta un 90% con respecto a los niveles de 2017 a cambio de exenciones, lo que implica una menor producción de Europa. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, durante su comparecencia en la rueda de prensa de la reunión de la UE en Sofía, el 17 de mayo, fue inflexible en su postura hacia cualquier forma de compromiso: “lo tengo muy claro, y siento repetirme: queremos una exención ilimitada de los aranceles propuestos”.

Los líderes europeos presentaron una propuesta en esa reunión para incluir negociaciones para ampliar la cooperación energética en el campo del gas natural licuado (probablemente para incitar el deseo de Trump de que Estados Unidos se convierta en una potencia energética), la cooperación regulatoria voluntaria y un acuerdo para mejorar el acceso a los mercados recíprocos reduciendo los aranceles, especialmente para los productos industriales como los automóviles.

Sin embargo, casi dos semanas más tarde y avecinándose la fecha límite del 1 de junio, la propuesta parece haber sido ignorada por la Administración Trump. Para añadir un insulto más, hace apenas una semana se anunció que Trump había comenzado a estudiar la posibilidad de imponer aranceles de hasta un 25% sobre los vehículos importados, enturbiando aún más el futuro del libre comercio europeo con Estados Unidos.

Aunque no está claro si la agresiva retórica de Trump y el estricto plazo son su meta real o simplemente parte de una táctica de negociación para garantizar menos concesiones extremas. A medida que se acerca la hora, una cosa parece cada vez más probable: la actual relación comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea probablemente experimente un cambio independientemente de lo que ocurra finalmente.

Como dijo Malmstrom ante el Parlamento Europeo el martes, “siendo realistas, si Estados Unidos decide abstenerse de aplicar los aranceles, supongo que querrán imponer algún tipo de limitación a las exportaciones”.

 

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