Hablar de un turista 2.0 es definitivamente echar un vistazo al pasado. Los hábitos y necesidades de los viajeros de hoy han cambiado de forma radical, así como la interacción del mismo con su destino.

 

Hace unos días se dieron a conocer los resultados de un estudio realizado por la agencia especializada en e-commerce Elogia, y una de las revelaciones más importantes fue entender que el turista 3.0 no es una visión futurista, sino una exigencia actual.

¿Cuál es la definición de turista 3.0? A este viajero actual se le conoce como un consumidor colaborativo, que además de querer tener el control de todos los detalles de su viaje, está inmerso en una cultura de interacción. Toma y ejecuta sus decisiones con base en herramientas digitales, además de que comparte al instante cada uno de sus pasos a través de blogs o redes sociales como Twitter, Periscope o Instagram.

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El turista ha dejado de ser un consumidor pasivo para convertirse en activo dando cabida a un concepto definido como “prosumer” o, lo que es lo mismo, que además de ser un cliente es un creador de contenido que, consciente o no, se dedica a generar datos y huellas que los próximos viajeros seguirán y complementarán.

shutterstock-640Este cambio en el comportamiento de los viajeros es especialmente importante para México, siendo que el turismo es una de las actividades económicas más importantes del país, al ocupar el décimo lugar a nivel mundial en llegadas turísticas internacionales, con un total de 29.1 millones de visitantes en 2014. Y el dato realmente importante en esta estadística es que, de esa cantidad, 11 millones de turistas locales e internacionales ya son 3.0.

¿A qué se debe este cambio? Internet ha afectado a un sinfín de industrias, y el turismo es una de las que más ha tenido que adaptarse a este nuevo orden. Las agencias de viajes tradicionales prácticamente desaparecieron. El “hágalo usted mismo” en absolutamente todos los pasos de un viaje se convirtió en algo natural, y la competencia en precios se hizo transparente al desaparecer tarifas de servicios de terceros.

Y la mentalidad del turista también cambió: dejó de ser un espectador pasivo previo a su viaje y encontró herramientas para crear sus propios itinerarios, decidir cuáles son los verdaderos sitios de interés a visitar y comenzó a romper los paradigmas tradicionales con respecto a hospedaje y transporte. La suma a la ecuación de los millennials ha aportado al desarrollo de este turista 3.0 que busca, más allá de un viaje tradicional, una experiencia en la que, al parecer, lo único indispensable es la conectividad para poder compartir lo que está viendo al momento.

Finalmente, el estudio realizado por Elogia advierte que las empresas de turismo tienen que evolucionar hacia una escucha activa y reacción inmediata a las necesidades del viajero 3.0, desarrollar aplicaciones y plataformas móviles para poder cubrir sus demandas y generar una buena reputación virtual respaldada por servicio. El viajero 3.0 genera una gran huella digital y es importante darle los elementos para que sus experiencias puedan trascender en diversas plataformas y convertirse en una bitácora de cómo se recorre el mundo en la actualidad.

 

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