Con más de 92 años en el mercado local, la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) no sólo se ha distinguido por un portafolio total de bebidas, sino también por un desarrollo económico que sería imposible de medir en ventas, pues se requeriría hablar del acompañamiento socioeconómico que implica y el impacto sustentable derivado de este trabajo.

Detrás de la cifra que dice que la aportación económica de la IMCC representa el 1.4% del Producto Interno Bruto, hay más de 97 mil empleos directos y más de un millón indirectos.

Haciendo una comparación, el potencial de generación de empleo de la compañía llega a impactar, directa e indirectamente, a un universo superior a la población de entidades completas, como Baja California Sur, Colima o Campeche.

Para respaldar un compromiso de ese tamaño, la organización ha evolucionado no sólo en un su portafolio –que hoy incluye 11 categorías y 75 marcas distintas–, sino también en una infraestructura que evidencia este desarrollo.

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De acuerdo con el informe anual ‘Industria Mexicana de Coca Cola, ‘Comprometidos Contigo’ (2017), la inversión de la firma se puede resumir en sus 67 plantas embotelladoras, 363 centros de distribución, 13 mil rutas de reparto y más de 28 mil vehículos de distribución y operación que recorren cada rincón del país. A la par, el crecimiento de la IMCC ha estrechado lazos con la sustentabilidad. Basta mencionar las 54 plantas de tratamiento de agua residual que redondean esta infraestructura.

El individuo como centro de la transformación

Los resultados de este progreso también se ven reflejados en la respuesta a las necesidades y estilos de vida de los mexicanos: hoy en día, el 45% del portafolio está enfocado en bebidas de bajo o nulo contenido calórico.

En cualquiera de las categorías -agua, bebidas a base de semillas, bebidas a base de té, bebidas fortificadas, con jugo de fruta, para deportistas, bebidas saborizadas, café, jugos y néctares, lácteos y refrescos-, la compañía mantiene su compromiso por continuar evolucionando e innovando, para que su portafolio sea cada vez más nutritivo.

De ahí que el ensamble con el que se acerca IMCC a su primer siglo en México integre, como pocas, una ramificación tan extensa que es difícil clasificar a la compañía como solo una marca de consumo.

El foco sustentable de esta empresa es uno de los principales benefactores de la tecnología y desarrollo con la que vive la compañía total de bebidas más reconocida del mundo: programas de reforestación, impulso de reciclaje, búsqueda de energías alternativas y empoderamiento de comunidades, por mencionar algunos. Para maximizar el alcance de cada una de estas iniciativas la IMCC suma esfuerzos con la iniciativa privada, organismos públicos y la sociedad civil para asegurar generar un cambio positivo en diferentes contextos.

Así, con el objetivo alcanzado de devolver a la naturaleza más del 100% del agua que utiliza en sus productos, ser el principal reciclador de PET grado alimenticio, logrando procesar hasta 85 mil toneladas de este material por medio de sus plantas de reciclaje: PetStar e IMER, la Industria Mexicana de Coca Cola se mantiene como una empresa que, a sus más de 92 años, está presente en el mercado mexicano, en la economía del país y en el impacto de gran escala para el desarrollo social.

 

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