Me llama mucho la atención que no haya un solo agente en México que te pueda vender una póliza de seguro en un día. ¿Qué lo impide? ¿Los sistemas de cómputo? ¿La verificación de los datos que proporcionas a pesar de que les entregas toda la información que requerirán? ¿El sablazo con el que se te dejarán ir al comparar la póliza previa contra la que quieres adquirir?

 

Al momento de escribir esta columna he acumulado al menos tres semanas de frustración y desasosiego. ¿La razón? Decidí comprar un seguro de gastos médicos mayores distinto del que he tenido durante muchos años. Elegí dejar Axxa para experimentar otro servicio que espero sea mejor. Axxa me ha funcionado bien, pero de forma intermitente, y hay cosas que no me han agradado en el pasado, sobre todo esa horrible incertidumbre que he vivido en las salas de emergencias para saber si se cubrirá o no el padecimiento por el que he acudido ahí. Al final, ha pagado, pero he tenido que activar algunas estrategias no convencionales.

A Axxa le agradezco que gracias a su red de médicos he podido conocer a algunos doctores con los que me he identificado muy bien, así como la cobertura que me dio en algunos casos. Pero le reprocho que la experiencia que uno puede tener en el hospital –repito, principalmente en el área de urgencias– no es la más grata, sobre todo cuando uno se siente mal, se quiere ir a casa, y la señorita que te cobra en la caja te dice que mejor pagues y reclames por reembolso para que te puedas ir, porque en el centro de atención telefónica de la aseguradora tardarán tres o cuatro horas en resolver si te pagarán o no.

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Pero bueno, el punto es que decidí dejar Axxa y buscar otra aseguradora. ¿Será GNP la buena?, me pregunté. Luego inquirí por BUPA, por MetLife y por Plan Seguro. Las respuestas me han dejado estupefacto y –repito– a la fecha no he podido tomar una decisión. Supongo que para cuando leas estas líneas ya tendré una póliza nueva. ¡Ojalá!

Los problemas empezaron cuando solicité que la cotización y la emisión de la póliza tuvieran una característica muy simple: alta velocidad. Yo tenía un viaje vacacional planeado, por lo que suelo ir cubierto con una cláusula de emergencia en el extranjero, de manera que me resultaba indispensable que mi póliza se emitiera antes del viaje.

Puedo decir, después de al menos cinco cotizaciones, que el sistema para vender seguros en México es un desastre. Ojalá la presidenta de la Cofece, Alejandra Palacios, le eche un vistazo a esto, porque los precios resultaron muy similares y ninguna de las empresas me resolvía esa variable simple y llana: la rapidez.

Un agente de seguros me dijo que lo mejor era Plan Seguro. Cuando pregunté de dónde era esa empresa, me respondió que chilena. Al preguntarle cómo se llama la aseguradora en Chile, la respuesta me dejó frío: no hay aseguradora en Chile. No me quise meter a investigar. Eso no tenía pies ni cabeza.

Una persona que trabaja en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas me recomendó la Línea Azul de GNP. Quizás esa compraré; pero el tiempo de respuesta fue lentísimo. En tres días no me decían cuánto costaba una póliza. Yo simplificaba las cosas: les decía que soy sano, que no tengo enfermedades crónico-degenerativas, que quería una póliza similar a la de Axxa, y que prefiero un deducible elevado pero una prima pequeña. Nada de eso servía para acelerar el proceso. Algún agente aseveró que el tiempo de respuesta de la aseguradora (se refería a MetLife) para emitir la póliza era de ¡10 días!

Me llama mucho la atención que no haya un solo agente en México que te pueda vender una póliza en un día. ¿Qué lo impide? ¿Los sistemas de cómputo? ¿La verificación de los datos que proporcionas a pesar de que les entregas toda la información que requerirán? ¿El sablazo con el que se te dejarán ir al comparar la póliza previa contra la que quieres adquirir?

Creo que la respuesta es simple: la improductividad. La verdad es que cuando el secretario de Hacienda habla de los grandes retos en materia de productividad, lo único en lo que pienso es en las transacciones básicas y sencillas que podrían ser más eficientes y veloces, y no en grandes inversiones para hacer crecer el producto interno bruto (PIB) del país. Apuesto que muchos directores generales de aseguradoras viven en la lógica de cómo vender más, aunque un cuadrito colgado en su oficina les diga cada día que originalmente estaban ahí para servir al cliente…

En países como Estados Unidos, la industria del seguro es vibrante porque existen cientos de competidores que te resuelven justo lo que necesitas: si quieres una cobertura de cierta naturaleza, alguna de esas empresas te lo vende. Si quieres que te apapachen cuando sufres un problema médico, hay una (o muchas) empresas que lo harán, incluso vía telefónica. Si deseas una cobertura loquísima para asegurar el árbol que está en la esquina de tu casa, lo puedes comprar. Pero en México el producto más sencillo, una póliza de gastos médicos mayores, no la puedes comprar en menos de una semana. Es una calamidad.

 

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